FICHA TÉCNICA



Título obra Departamento de soltero

Autoría Marissa Garrido

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Guillermo Zetina, Carlos Cores, Marta Olvera, Alejandro Chianguerotti, Luz Altamirano, Mari Carmen Vela, Amparo Arozamena

Espacios teatrales Teatro Milán




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Departamento de soltero de Marissa Garrido en el teatro Milán". Novedades, 1960. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Columna El Teatro

Departamento de soltero de Marissa Garrido en el teatro Milán

Armando de Maria y Campos

La inteligente y dinámica escritora Marissa Garrido, especializada en novelas para la radio, ha estrenado su segunda pieza escrita con destino a ser representada. No está concebida, pues, como obra radiofónica, pero todavía no está totalmente desvinculada de la técnica especial de las novelas radiofónicas. Más pieza de teatro que la anterior, estrenada en el teatro Jorge Negrete hace menos de seis meses, Departamento de soltero acusa ya una concepción escénica de unidad de espacio y de acción que significa notorio avance en la carrera de esta talentosa autora que sabe encontrar los recursos para interesar a su auditorio, invisible en el aire algunas veces, visibles en la sala, y regocijado, además.

Departamento de soltero es propiamente un juguete cómico construido con los moldes clásicos de este género facilón que no tiene más propósito que divertir. Un solterón empedernido al que una hermana vieja a la que heredará le ha puesto un criado sui géneris para que lo vigile, le frustre todas las visitas habituales a un departamento de soltero y, finalmente, lo case. Este criado, pivote de la acción, debe ser necesariamente un tipo raro, de probables costumbres raras, ni hombre ni mujer. No falta el amigo, para buscar el contrapunto, y abundan las visitas femeninas al soltero. Como en los viejos juguetes cómicos españoles llega la parienta vieja de provincia con una sobrina a quien desea casar... con el empedernido solterón. El soltero continúa soltero, el amigo del soltero encuentra la solución de su vida en un extraño premio, la joven casadera se casa con otro, y la amiga del soltero se queda con él, finalmente. Con esta trama sencilla Marissa Garrido compuso una pieza sin ambiciones literarias y con escenas regocijadas. No se propuso más, creo, y si esto fue lo que se propuso lo logra plenamente, porque el público término medio –como los filetes– pasa dos horas divertido, sale satisfecho y al recibir el aire cálido de la noche éste le lava el cerebro de recuerdos y el corazón de pueriles emociones. Lo importante es el paso adelante que con esta pieza da la autora, bien dotada de facultades para componer teatro de mayor enjundia, como lo hará en breve plazo.

La interpretación descansa en el criado sui géneris, confiada al estudioso actor Guillermo Zetina, que con buena voluntad suple una experiencia que le falta para llevar sobre sus hombros la responsabilidad de mantener vivo, atado a la acción el interés del público durante tres actos.

Zetina compone con discreción la silueta de un sirviente metomentodo que ni está de aquel lado ni de éste; juego de manos y... nada más. Entendió el personaje como un gritón malhumorado y agresivo, y lo actúa prodigando los gritos (el grito es propicio al matiz, pero Zetina, tal vez por falta de memoria, no lo saca de una aguda línea recta). El soltero es a cargo del buen actor Carlos Cores, que está por encima del personaje. Juega con él, pero no lo profundiza; cumple, porque domina su oficio de representar. Hizo su debut con la protagonista femenina, la señorita Marta Olvera –discípula, según se dice, de Zetina–; flor de juventud y de belleza física que se encuentra en el A B C del difícil arte de representar. Si el talento de una actriz radicara en las formas escultóricas, que la señorita Olvera muestra con generosidad, que el público le agradece, reconoceríamos desde luego en Marta a una figura de categoría. Pero como actriz le hace falta seguir estudiando con otros maestros, porque Zetina, bien intencionado, le ha permitido presentarse totalmente inmadura, verde como un fruto al que hay que arrancar a tirones del árbol. A la actriz también se le conoce por sus frutos, por más que estos sean dignos de perderse, como cuentan que le ocurrió a Adán con el exquisito que le ofreció Eva.

Alejandro Chianguerotti también está por encima del personajes que interpreta, al que crea esa difícil facilidad que permite un dominio absoluto de una larga y fecunda profesión. Lucha Altamirano, Mari Carmen Vela, y Amparo Arozamena componen tres tipos que no llegan a la categoría de personajes con moderada discreción sin desentonar en el convencional conjunto movido con sencillez por el director José de Jesús Aceves que no tuvo enfrente problemas difíciles de resolver porque la sencillez de la trama mueve espontáneamente la acción.

La escenografía o más bien dicho la presentación escénica, del mejor gusto. Siento no tener a mano el dato correspondiente para mencionar con toda justicia el nombre de quién resolvió el escenario del Departamento de soltero, que Marissa Garrido renta al público que quiera divertirse en la esquina de Milán y Lucerna, por más señas, teatro Milán.