FICHA TÉCNICA



Título obra Coppelia

Notas de Título Coppelia, ou La fille du Bringand (título en el idioma original)

Autoría Ernst Hoffman

Grupos y Compañías Ballet cubano de Alicia Alonso

Elenco Alicia Alonso, Thatcher Clarke

Escenografía Márquez

Coreografía León Fokine

Música Leo Délibes

Notas de Música Manuel Duchesne Cuzán / director concertador

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Presentación del ballet de Alicia Alonso". Novedades, 1960. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Presentación del ballet de Alicia Alonso

Armando de Maria y Campos

Con motivo de la visita a México del presidente de la República de Cuba, doctor Osvaldo Dorticós, se celebró una breve temporada de ballet por el ballet de Cuba y una exposición de pintura cubana. La temporada de ballet fue brevísima. La primera función quiso el primer magistrado de Cuba que fuera en honor del gobierno mexicano, y en consecuencia la sala resultó insuficiente para acoger al mundo oficial y a una selección espontánea de la colonia cubana residente en México. A esta primera función asistieron los presidentes de México y de Cuba, el Gabinete mexicano en pleno y el mundo oficial de México.

Las otras dos funciones fueron dedicadas al público mexicano con la colaboración del Instituto Nacional de Bellas Artes, por deseo expreso del presidente de Cuba. En verdad el público mexicano no respondió con su asistencia a estas funciones y la sala del Bellas Artes se vio desierta. El INBA acordó aplicar los precios de entrada habituales para otros espectáculos coreográficos recientes, de setenta pesos en primer piso de lunetas, a diez pesos en el tercero.

El público, escaso, se mostró realmente entusiasmado ante la indiscutible maestría de Alicia Alonso, primerísima ballerina de ballet en cualquier lugar del mundo. Hace años no la veíamos actuar, pero no es un lugar común afirmar que se encuentra en lo mejor del dominio de un arte tan difícil, exigente e ingrato como el coreográfico. Ahora llega al frente de un grupo de jóvenes bailarinas magníficas no obstante su juventud, y cada una de ellas por separado digna de representar a la conmovedora y sorprendente belleza de la mujer cubana. Ellos, jóvenes y elásticos, hábiles y alados como ella, completan este conjunto coreográfico que apenas lleva nueve meses de vida. Al lado de los cubanos de nacimiento figuran elementos nacidos en los Estados Unidos, Haití y Puerto Rico. El primer bailarín Thatcher Clarke le da adecuada réplica a la Alonso.

El ballet cubano se presentó con el muy clásico Coppelia, ou La fille du Bringand, argumento de Hoffman y partitura de Leo Délibes. Coppelia es uno de los primeros ballet-espectáculo, estrenado en 1870, con coreografía de Mérante y escenografía –entonces, por supuesto– de Cambón. De aquella remota fecha a ahora han pasado tantos años que Coppelia resulta un espectáculo de ballet enteramente nuevo y, desde luego, muy propio para presentar a una compañía de este género. La partitura de Délibes es esencialmente coreográfica. Dotado el músico francés de un talento ligero y gracioso y de una rara facilidad melódica, su música en general, y en particular Coppelia tiene un sello de ligereza inconfundible al que coadyuvan una instrumentación brillante y pintoresca, un ritmo atrevido –nuevo en su tiempo– y una armonización llena de interés. La fábula deliciosa de Coppelia se bailó mucho en los escenarios del ya olvidado Teatro Nacional y del casi desintegrado teatro Arbeu, ambos de México, a fines y a principios de siglos.

La versión de Coppelia que acaba de presentarnos Alicia Alonso se anima con una alegre y variada coreografía de León Fokine. La escenografía es de un artista cubano apellidado Márquez, y cumple, y la conducción musical está a cargo de un músico cubano también, Manuel Duchesne Cuzán, que supo conducir la numerosa orquesta de la ópera de Bellas Artes, con brillante colorido.

En Coppelia abundan los adagios, los arabescos, los battements, las cabriolas, los entrechats, los fouettés, los pas de deux, los port de bras, las pirouettes, las pliés, los relevés, los tours doubles, en fin, toda la gama de la técnica del ballet clásico, que da ocasión a que conjuntos disciplinarios como el de Cuba luzcan individualmente y en grupos.

Los elementos juveniles del ballet de Cuba arrancaron ovaciones en la mazurka y en la czarda. Imposible citar los nombres de todas las hermosísimas muchachas y de los gallardos jóvenes que integran estos conjuntos, y no sería justo tampoco mencionar únicamente a los solistas. Todos en conjunto y en lo personal integran un gran cuerpo de ballet, al que quisiéramos volver a admirar en México cuando tenga montado su ballet en proyecto sobre la revolución cubana, cuyo título –Despertar– promete tanto. Este ballet revolucionario es obra musical de Carlos Fariñas, y comprende los siguientes tiempos: opresión, incertidumbre, rebelión, tortura, lucha y victoria... De Coppelia a Despertar mediará un abismo, pero ¿qué abismo no puede salvar una piruetista excepcional como Alicia Alonso?