FICHA TÉCNICA



Título obra Los millones de Marco Polo

Notas de Título Marco Millions (título en el idioma original)

Autoría Eugene O’Neill

Notas de autoría Eugenio Guerrero / traducción

Dirección Ignacio Retes

Elenco José Gálvez, José Elías Moreno, Leonor Llausás, Claudio Brook, Alonso Castaño, Rosa Elena Durgel, Antonio Bravo, Reinaldo Rivera

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Xola del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)

Eventos Inauguración del Teatro Xola

Notas Obra inaugural del teatro Xola que después fue llamado Teatro Julio Prieto




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno del teatro Xola del Seguro Social con Marco Millions de O'Neill". Novedades, 1960. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Estreno del teatro Xola del Seguro Social con Marco Millions de O'Neill

Armando de Maria y Campos

Los servicios informativos del Instituto Mexicano del Seguro Social han difundido ampliamente las características que tiene el teatro Xola construido dentro de su programa de servir al pueblo, que viene desarrollando su director general don Benito Coquet, y lo hacen uno de los más hermosos, modernos y funcionales de Hispanoamérica. Su inaguración –el jueves último– constituyó un triple acontecimiento social, artístico y político. La función inagural fue patrocinada por doña Eva Sámano de López Mateos, para fines benéficos. No hay mejor forma de servir a los trabajadores "asegurados" que sostiene el IMSS que invirtiendo sus cuotas y dotándolos, y también en la ciudad en que viven y trabajan de un local que es, a un tiempo vehículo de cultura y esparcimiento.

Quienes dirigen y administran las actividades que el IMSS dedica al teatro eligieron para inagurar este amplio y funcional coliseo una pieza del ilustre dramaturgo norteamericano Eugenio O'Neill que no obstante haber sido dada a conocer al público de los Estados Unidos por medio de la escena y del libro el año 1927 aun permanecía ignorada para los espectadores mexicanos. En efecto, Marco Millions, que forma en la nómina o'neilliana en cuadrigésimo lugar, fue escrita en 1925. Su empresario de Broadway había aconsejado a O'Neill que escribiera una obra que fuera el apoteosis del alto comercio. Conminaba a O'Neill esta sugerencia a escribir algo que estremeciera al público norteamericano por sentirlo en su propia entraña. O'Neill dio con Marco Millions el golpe más espectacular y más agrio que se le ha dado en la mandíbula al gran comerciante y al gran comercio de los Estados Unidos. O'Neill recorrió largo via crucis por las contadurías teatrales de la ciudad de hierro. Primero la compró David Belasco, pero después de un año de indecisión, la devolvió al autor excusándose de no montarla, alegando que le costaría mucho dinero. En seguida la rechazó Gilbert Miller, después de Arthur Hopkins. También Amez la rechazó. Horace Liveright estuvo a punto de presentarla en el año indicado.

Esta obra de O'Neill es una sátira romántica contra el sentido práctico occidental, pero proyectada contra un fondo polícromo de civilización medieval. La obra se desarrolla en diez cuadros, claro, con nueve intermedios que requieren un escenario giratorio. Un poco cinematográficamente se ve la carrera de Marco Polo desde su niñez hasta que ya es hombre y, naturalmente, en el momento del triunfo. O'Neill explicó ampliamente en el prólogo a Marco Millions su propósito. Dice "Esta obra es el intento de hacer justicia poética a quien desde hace mucho tiempo es famoso como viajero, injustamente acusado de embustero, pero reconocido con tristeza por la posteridad en su verdadero y eminente carácter de hombre y ciudadano: Marco Polo, de Venecia. Si no se ha logrado apreciar a Marco Polo en su verdadero valor, la culpa es suya. Dictó un libro describiendo sus viajes, pero dejó fuera del libro al viajero. No fue un actor. Se concretó al relato de lo que él consideró hechos, y el mundo le ha pagado esos esfuerzos con el anatema de mentiroso. Hasta su propia ciudad natal se lo apodaba en son de burla El millonario o Marco Millones. No podían tomar en serio sus fantásticas estadísticas acerca de 'millones' de esto y 'millones' de aquello que existían en Oriente. Polo, el hombre de los hechos concretos, se hizo célebre como novelista extravagante y desde entonces ha pasado al tráves de los siglos sin prejuicio, como un profeta sin honor, y hasta sin notoriedad, salvo la de sus patillas postizas. La indignación me llevó a erigirme en cruzado, buscando en las entrelíneas de su libro, barrotes de su prisión, a fin de lavar el alma buena de aquel veneciano tratado injustamente".

Se tiene a Marco Millions como una de las obras menos ambiciosas de O'Neill. Fue representada admirablemente en el papel de Marco Polo por Alfred Lunt y, después, en las grandes capitales europeas y no sé si en alguna de Hispanoamérica.

La señora viuda de López Sánchez, en representación de la señora de López Mateos, presente, cortó el listón que ataba la cortina del teatro y éste quedó simbólicamente inagurado. La acompañó el licenciado don Rafael Lebrija Saavedra, presidente del Patronato de la Operación de los teatros de IMSS. En el público, el secretario de Relaciones Exteriores, el subsecretario del Trabajo y Previsión Social, don Benito Coquet, damas, damas...

La presentación de Los millones de Marco Polo –título que le dio a la pieza de O'Neill su traductor mexicano Eugenio Guerrero–, es fastuosa, rica y un tanto convencional respecto a determinadas épocas. Como de costumbre, la escenografía –postura escénica en general – de Julio Prieto, se adelanta y absorbe a la obra y a la interpretación, como todas las suyas es fastuosa, deslumbrante, ambiciosa en cuanto a su construcción, pero desaprovechado importantes áreas de actuación. Los escenarios están hábilmente iluminados, los actores invaden varias veces el escenario acudiendo por los pasillos del lunetario (¿herencia de las ideas del director Seki Sano no eliminadas aún por su discípulo Ignacio Retes?). Se usa en dos ocasiones del escenario giratorio. La dirección de Retes es simplemente discreta y en varias escenas está constreñida al reducido espacio que le deja la escenografía corpórea. No encontró el ritmo en que los actores se expresan. José Gálvez, excelente actor, está delirante como Marco Polo. José Elías Moreno inseguro, aunque ponderado como Kublai Kaan. Dulce, preciosa y entonada, Leonor Llausás; Claudio Brook, acertado; Alonso Castaño redicho en dicción y actuando en mayúsculas, como esos escritores que para darle supuesta importancia a lo que escriben esmaltan sus escritos con palabras en mayúsculas. Rosa Elena Durgel, Antonio Bravo y Reinaldo Rivera enmarcan discretamente el resto de la interpretación. El traductor Guerrero dividió la acción en doce cuadros y éstos en tres intermedios. El público prodigó sus aplausos a José Gálvez y a Leonor Llausás.