FICHA TÉCNICA
Título obra La casa de los siete balcones
Autoría Alejandro Casona
Dirección Fernando Wagner
Elenco María Douglas, Carlos Becerril, Luz María Núñez, Gloria Silva, José Mora, Magda Guzmán, Fernando Mendoza, Alicia Gutiérrez
Escenografía Julián González
Notas de escenografía Leoncio Nápoles / asistente de escenografía
Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas
Notas de espacios teatrales Luis G. Basurto / empresario
Productores David Antón
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de La casa de los siete balcones, en el Fábregas". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Estreno de La casa de los siete balcones, en el Fábregas
Armando de Maria y Campos
Toda la obra dramática del ilustre escritor asturiano Alejandro Casona es conocida en México y ha alcanzado fortuna varia, pero nunca adversa.
Alejandro Casona es un autor español –sin duda el primero entre todos los que escriben en castellano en España y en Hispanoamérica– que no conoce el fracaso. En el ámbito teatral Casona no se ha puesto el sol; traducido y representado en todos los países del mundo, Casona representa con dignidad, en oriente o en occidente, el mejor teatro escrito en español.
Con un poco de retardo llega a nuestros escenarios su comedia dramática La casa de los siete balcones, que en el sur de América lleva varios años de representarse con éxito de calidad artística y de júbilo taquillero. Yo creo que es una obra maestra de principio a fin. El tema, inspirado, tal vez, como tantas obras de este autor en alguna vieja leyenda asturiana, se desarrolla en un ambiente material y en un clima poético que no se dan sino en Asturias. Casona lleva a su patria chica en el corazón, que es su tintero emocional; en él moja su pluma de escritor profesional, dueño del difícil oficio de hacer comedias, poeta siempre, erudito en la semántica de la lengua castellana y en la cumbre de su facultad creador concibe y realiza esta comedia dramática y poética en la que realiza el milagro de crear al mismo tiempo la realidad y la ilusión, un mundo de ficción poética paralelo a otro enraizado en las pasiones más bajas del hombre y de la mujer también. Sin que se advierta el hilo de la costura, en la comedia dramática La casa de los siete balcones, fluyen y se deslizan paralelos el mundo pasional de ciertos seres, y el mundo poético y milagroso de una demente y un mudo, que hablan entre sí con la mirada diálogos calientes y espirituales para el público, sin que una sola palabra indique el cruce del litoral entre un mundo.
y el otro. Maravilla tal no he visto en obra alguna antigua o moderna.
La casa de los siete balcones, está enclavada en una villa del norte de España próxima al mar. Entre sus paredes se desarrolla una tragedia sórdida: cómo arrebatar el secreto a una inofensiva demente de dónde guardan unas joyas de familia y cómo eliminar a un hijo mudo. Estos dos viven en su mundo propio, fuera de la razón pero con lógica, y los otros son víctimas de sus pasiones negativas. Visitan "La casa de los siete balcones" seres del otro mundo para hablar con quienes pueden hacerlo con ellos, y todo esto ocurre con tal naturalidad que el espectador pasa de un mundo a otro en un imperceptible parpadeo, abrir y cerrar de ojos. Casona emplea el lenguaje justo, castizo y brillante, fino y gráfico que exige la materialidad o la espiritualidad de cada personaje, y derrama a lo largo de la acción juegos malabares de imágenes, metáforas originalísimas como el de las cartas de la baraja, el nombre de un árbol argentino y la femineidad de muchos hombres de la ciudad de Nuestra Señora de Buenos Aires que se levantó a las márgenes del Río de la Plata, homenaje que el corazón asturiano de Casona rinde con finura y emoción a su segunda patria sudamericana.
La empresa del teatro Fábregas que regentea el autor don Luis G. Basurto ha presentado con dignidad y propiedad artística esta gran comedia dramática y poética de Alejandro Casona reproduciendo con sobriedad y buen gusto una casa asturiana, con sus siete balcones a la vista del público inclusive, creación del gran escenógrafo, Julián González, a quien asistió Leoncio Nápoles. Las intervenciones de los personajes del otro mundo –todos de blanco hasta los pies vestidos– se resolvió con discretas medias luces. La producción a cargo de David Antón excelente en calidad y expresión escenográfica.
Cada personaje que interviene en la comedia dramática y poética de Casona es de prueba para su intérprete. La eminente actriz María Douglas hizo la Amanda, loca serena e inteligente que aguarda, vestida de blanco, con el abanico de esperar, al novio que salió de la villa hace cuarenta años, a hacer América, casó por acá y no regresará jamás, como aquel otro doncel cordobés de Doña Rosita, de García Lorca. Está magnífica, rica hasta la opulencia en matices como lo exige su personaje, convincente, que es el secreto de saber habitar un personaje. El joven actor Carlos Becerril, revela condiciones excepcionales para la profesión de representar, y cumplen con los seres del otro mundo Luz María Núñez, Gloria Silva y José Mora. Los personajes que merecen el calificativo de terrenales encontraron también excelentes intérpretes. Magda Guzmán entendió y dio el tono justo a la criada ambiciosa que quiere convertirse en señora; Fernando Mendoza estuvo sobrio en el tono que le dio a su ambicioso y débil Ramón, y la joven actriz Alicia Gutiérrez demostró su gran capacidad de actriz adentrándose en el difícil personaje de la sirvienta que sirve de enlace a distintas escenas y tuvo aliento bastante para convencer en su escena dramática del tercer acto.
El público ovacionó larga y calurosamente, como hacía mucho tiempo no tuvo ocasión de hacerlo, a autor, intérpretes y director (don Fernando Wagner) y luego dedicó ovaciones particulares a María Douglas y al joven actor Carlos Becerril.
Durante uno de los intermedios el empresario señor Basurto dio a conocer al público un efusivo y cariñoso cablegrama al público de México de don Alejandro Casona.