FICHA TÉCNICA



Grupos y Compañías Coro Folklórico Popular Ruso del Estado Piantnisky

Notas de grupos y compañías P. Kazmin y M. Koval / dirección artística

Coreografía T. Ustinova

Notas de Música C. Pantiakov / director coral; N. Nekrasov Wekrasov / director concertador

Espacios teatrales Auditorio Nacional




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "El Coro Folklórico Popular Ruso Piatnitsky, en el auditorio del Bosque". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Columna El Teatro

El Coro Folklórico Popular Ruso Piatnitsky, en el auditorio del Bosque

Armando de Maria y Campos

Casi sin previa propaganda actuó en el escenario del Palacio de las Bellas Artes el Coro Folklórico Popular Ruso de Estado M. Piatnitsky. Presentó dos programas durante cuatro noches y el teatro se vio, afortunadamente, colmado por un público compuesto en su mayoría por integrantes de las colonias extranjeras, la rusa, la polaca, la checa y escaso público mexicano. De cronistas oficiales que llevarán alguna información al público leeperiódicos, ninguno. El que esto escribe aprovechó en el Auditorio Nacional de la Unidad Artística y Cultural del Bosque de Chapultepec para conocer este magnífico espectáculo folklórico, representativo del gran pueblo soviético, sin esperar boletos de favor.

Mi edad me ha concedido el privilegio de conocer aquí, en mi ciudad de México, otros coros folklóricos rusos. Después de los sucesos de octubre muchos rusos artistas recorrieron los países de América, cantando. En 1922 llego a esta metrópoli un magnífico conjunto antecedente lógico del Coro Piatnitsky: los Coros Ucranianos, bajo la dirección del maestro Alejandro Koshetz. Su repertorio estaba integrado por canciones bélicas, bailes que se antojaban bárbaros y por trozos de óperas a cargo de eminentes solistas. Después vinieron al Iris, a principios de 1923 los Coros de Cosacos del Don, que actuaban luciendo uniformes zaristas. De paso diré que ese mismo año realizó corta temporada en el Iris un conjunto de ópera ruso, que tuvo mucho éxito al estrenar Boris Goudounoff, de Musorgsky. Finalmente, a fines de 1924, actuaron en el recién inaugurado teatro Regis los Cosacos del Kubán, magnífico orfeón folklórico, con bailarines estupendos y solistas magníficos.

Ahora el Coro Piatnitsky nos muestra la madurez de este espectáculo folklórico. Integran este coro cerca de un centenar de cantantes, bailarines y músicos, bajo la tripartita dirección de P. Kazmin, M. Koval, que se responsabilizan con la dirección artística en general; de T. Ustinova, coreógrafo principal; de C. Pantiakov, director principal del coro. Actúa como director de la orquesta N. Nekrasov Wekrasov.

Máximo Gorki decía que la canción es el alma del pueblo y que no se puede conocer la vida del pueblo sin estudiar sus creaciones artísticas. La función o programa que le vimos y oímos al Coro Piatnitsky nos dio venturosamente un magnífico panorama de lo que será el innumerable repertorio de lo que ahora es la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Canciones populares, generalmente con temas amorosos y danzas alegres, llenas de brío, reventando juventud, sanas, en una palabra. Los bailarines lucen un variadísimo repertorio de trajes que constituyen auténticas fiestas de colores y hacen alarde de un dominio coreográfico, a la vez blando y bárbaro; en ellas a dulzura y la bondad de sus movimientos es conmovedora. Imposible, por lo fugaz y deslumbrante del espectáculo, recordar y describir alguno de los números. El Coro tuvo la gentileza de cantar primero en ruso y luego en castellano una canción nuestra del siglo XIX, Cielo azul, vals, adaptada por V. Zajarov. El público se volvió loco materialmente de entusiasmo.

El júbilo y la emoción que sentimos los espectadores mexicanos por este número tan exquisitamente interpretado me trae a la memoria una anécdota ocurrida en Lille, en la década del 30, cuando el Conjunto de Canciones del Ejército Rojo visitó Francia con motivo de la Exposición Internacional de 1937. Cuando los artistas cantaban en francés Le chant du départ, de Mehul, Alexándrov oyó a su espalda un rumor de voces que iba creciendo: era que la sala, llena de obreros de las fábricas de Lille, repetía la canción. Alexándrov se volvió hacia el público y comenzó a dirigir un coro improvisado de dos mil voces.

La visita a México del Coro Folklórico Popular de Estado Piatnitsky me da ocasión de recordar que fueron los rusos blancos los primeros en dar a conocer al mundo occidental sus cantos y sus bailes. Después lo hicieron los rojos. Sepa el lector cómo ocurrió lo segundo.

En la sala de conciertos de la Casa Central del Ejército Rojo de Moscú se presentó, por primera vez, en otoño de 1928, un conjunto que se salía de lo corriente. Lo formaban soldados del Ejército Rojo que por sus dotes artísticas se habían destacado entre los aficionados al arte. Alexander Vasílievich Alexándrov, fundador del Conjunto y su dirigente durante dieciocho años, contribuyó, con su talento y amor al arte, al desarrollo de este maravilloso cuadro artístico. El período más importante de su vida está ligado con "El Conjunto de Canciones del Ejército Rojo", del que fue fundador, y que más tarde se transformó en "Conjunto de canciones y de bailes del Ejército Soviético", condecorado con la Orden de la Bandera Roja. La aparición de este conjunto era un reflejo del florecimiento cultural del Ejército Rojo. El repertorio del conjunto se nutrió de rico manantial de las canciones de los soldados. Después, estas canciones, ya pulidas y elaboradas, eran presentadas por el Conjunto al público.