FICHA TÉCNICA
Título obra El cochambres
Autoría Rolando Rueda de León
Dirección Rolando Rueda de León
Grupos y Compañías Reclusos de la cárcel preventiva
Elenco Roberto Gómez Godínez, Manuel Mendoza Calero, Ignacio Martínez Chávez, Víctor Manuel Pacheco Tejeda, Manuel Villegas Bustamante, Pedro Espinosa Valdéz, Arsenio Villarreal Aguilar, Manuel Sierra Mora, Guillermo Isaías Leiva, Luis Guerra silva, David López López, Rolando Rueda de León, Guillermo Chico Mena, José Izaguirre Hinojosa, Alvaro Avalos, Manuel Vega Cruz,José Díaz Olvera, Raúl Villalba Calles, Raúl González Navarro, Francisco Nava Chávez, Antonio Hernández Rivera, Manuel Vélez Mendizábal, José García Albarrán
Espacios teatrales Cárcel Preventiva, antes Penitenciaría del Distrito Federal
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Comedia de reclusos y por reclusos en la cárcel preventiva de la ciudad de México". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Comedia de reclusos y por reclusos en la cárcel preventiva de la ciudad de México
Armando de Maria y Campos
Debo a un condiscípulo de la escuela secundaria, el ahora general de brigada don Carlos Martín del Campo, una de las más puras y estremecedoras emociones en mi larga vida de comentarista teatral. El general Martín del Campo es ahora director de la Cárcel Preventiva –antes Penitenciaría del Distrito Federal– de la ciudad de México. En los umbrales de la adolescencia escapó de la escuela –la anexa a la Normal para Maestros, en la que por cierto nos daba clase de literatura el recién desaparecido Rafael Heliodoro Valle–, no sé si para sumarse a los zapatistas del sur o a los orozquistas del norte. Sus condiscípulos citadinos lo olvidamos un poco, y no fue sino hasta 1919 cuando nos encontramos siendo ya el coronel del ejército nacional y jefe del Estado Mayor del brigadier Francisco J. Múgica. Nueva y larga ausencia, porque seguimos rumbos distintos, hasta el segundo encuentro en días cruciales para la política revolucionaria del país, cuando el general don Francisco J. Múgica estuvo a punto de ser candidato a la presidencia de la República y luchábamos por vencer la presión de las derechas que elevó a la primera magistratura del país a un divisionario poblano. El tercer encuentro ha sido ahora, el viernes último, en el salón teatro de la cárcel preventiva.
El general Martín del Campo tuvo la deferencia de invitarme especialmente para una representación en el interior de este penal preventivo. Los reclusos que esperan la sentencia [Frase incompleta en el original, N. del E.] un grupo de teatro experimental, y su primera presentación en público fue la del viernes último. Público muy especial éste ante el cual actuó el grupo teatral de esta cárcel preventiva, compuesto en primer término por sus parientes invitados y en su mayoría por reclusos que ocuparon, silenciosos y disciplinados, localidades en segundo término a las que ocupó la gente de fuera, entre la que se encontraba el cronista.
El director de la cárcel reveló a su excondiscípulo el entusiasmo y la disciplina con que los reclusos aficionados al teatro escribieron, dirigieron y representaron la pieza El cochambres, cuyas escenas se desarrollan “en la crujía de turno, en la delegación de policía y en el juzgado de turno” en nuestros días:
"–El autor de esta pieza, licenciado Rolando Rueda de León, que fue recluso, la escribió con absoluto conocimiento de causa. Todo cuanto en ella vas a ver o a oír ha ocurrido o se lo refirieron sus propios protagonistas. El dirigió su obra, y como salió en libertad antes de la representación, hace unos días, regresó al penal para continuar dirigiéndola e interpretar el papel de juez en una de las escenas del segundo acto. Los ensayos se prolongaron, porque alguno de los personajes salía en libertad mientras tanto, y había que sustituirlo..."
El cochambres, es una pieza de teatro que no pertenece a un género definido, porque Rueda de León no hizo otra cosa que escribir episodios que agrupó en dos o tres escenas, hasta completar tres actos, dándole teatralidad a sucesos amargos o cómicos que sólo pueden ocurrir entre presuntos delincuentes, jueces voraces y aburridos, agentes del ministerio público irresponsables o poco preparados y pobres presos, doblemente pobres por su pobreza económica, y porque llegan a esos lugares por pobreza mental, de espíritu o de carácter. Un personaje, sin embargo, Apolonio Torres Pérez El Cochambres (desempeñado con mucha naturalidad y conmovedora sencillez por el recluso Víctor Manuel Pacheco Tejeda), aparece como personaje central ligando varios episodios. Simula ser un pobre hombre que ha destruido las flores de un jardín, cuatro margaritas, y al que el ministerio público lo acusa de haber desflorado, es decir, violado a cuatro margaritas o muchachitas y se pasa dos años y medio en la cárcel por este pueril delito. Las escenas que componen este espectáculo están animadas por un diálogo ingenuo, demasiado sencillo y tal vez, antiliterario, pero de una comicidad irresistible y una mordacidad punzante. Los personajes que intervienen, todos inspirados en la realidad, dan mérito a escenas fugaces en las que la cobardía del acusado es palpable, porque un simple error, una distracción del agente del ministerio público (al que un recluso analfabeta llama "señor ministerio"); del secretario del juzgado o de un escribiente, pueden privar de su libertad a un inocente. Todos los improvisados actores representaron con no disimulada emoción, ante la tal vez más honda de un público integrado por sus allegados y por los mismos reclusos.
¿Será una indiscreción periodística mencionar aquí los nombres de los intérpretes? No será mucha, porque el director del penal pidió al cronista que sí lo hiciera, como complemento informativo. Quede consignado que en el primer acto intervinieron estos personajes e intérpretes: Jefe de la Crujía de turno, Roberto Gómez Godínez; Charrascas, fajinero de turno, Manuel Mendoza Calero; Garnica, primer oficial de turno, Ignacio Martínez Chávez; el Cochambres, Víctor Manuel Pacheco Tejeda; agente 24, Manuel Villegas Bustamante; agente del ministerio público, Pedro Espinosa Valdés (ferrocarrilero vallejista, por cierto); el secretario de la delegación, Arsenio Villarreal Aguilar; un joven, Manuel Sierra Mora; veladores y agentes, Guillermo Isaías Leiva, Luis Guerra Silva, David López López.
En el segundo acto actuaron, como juez, Rolando Rueda de León, el autor y director; Guillermo Chico Mena, como abogado; José Izaguirre Hinojosa, como un agente de finanzas, y como secretario del juzgado, testigos, litigantes y celadores, Alvaro Avalos, Manuel Vega Cruz y José Díaz Olvera, y, finalmente, en las escenas del tercer acto, Raúl Villalba Calles (un catrín); Raúl González Navarro (un recluso desarrapado); Francisco Nava Chávez (un recluso de remesa); Antonio Hernández Rivera (jefe del Polígono) y Manuel Vélez Mendizábal y José García Albarrán.
Representación conmovedora por lo sencilla y espontánea que trajo a mi memoria un proverbio ruso: "No culpes al espejo si tu rostro es deforme". ¡Dios, qué diferencia de estas escenas vivas sobre la desventurada existencia de unos reclusos pobres, con tantas de nuestro teatro costumbrista escritas por quienes pretenden con sus falsas producciones epatar al burgués y al cronista... si se descuida.