FICHA TÉCNICA
Título obra Las mujeres sabias
Notas de Título Les femmes savantes (título en el idioma original)
Autoría Molière, Jean-Baptiste Poquelin
Grupos y Compañías Comedie Française (Sala Richelieu)
Elenco Maurice Escande, Jacques Eyser, Jacques Sereys, Marco-Behar, Jean-Louis Jemma, Jacques Toja, Lise Delamare, Helene Perdriere, Denise Gence, Claude Winter, Catherine Samie, Genevieve Fontanel, María Fromet
Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes
Notas El autor también comenta sobre la recepción oficial del INBA a la compañía francesa
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Presentación y recepción en México de la Comedia Francesa". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Presentación y recepción en México de la Comedia Francesa
Armando de Maria y Campos
En tres ocasiones, estos últimos años, la Comedia Francesa ha recorrido la América Latina, y en dos de ellas pasó de largo ignorando nuestro país. No por culpa –por supuesto– de quiénes organizaron las dos primeras giras de representaciones de los ilustres comediantes galos. A la tercera ha sido la vencida creo yo que porque los teatrófilos de México disfrutamos del privilegio de tener al frente del ministerio de Educación a un gran hombre de letras internacional, con cultura de una pieza, como el doctor don Jaime Torres Bodet.
El sábado último –25 de julio– la Comedie Française –Sala Richelieu– hizo su primera aparición en México, ocupando el teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes para representar, cuál debe ser, a Molière, su patrono. Del ilustre autor y comediante padre y señor del teatro francés Maurice Escande, su decano eligió Les femmes savantes–Las mujeres sabias–, comedia en cinco actos y en verso. El cronista no va a caer en el lugar común de trazar una breve historia de esta singular organización teatral ni cree, tampoco, necesario evocar rasgos salientes de la apasionante biografía de Juan Bautista Poquelín, conocido después y siempre por Molière. La Comedia Francesa tiene incluido en su repertorio toda la obra de Molière, y sus razones artísticas habrá tenido para elegir Las mujeres sabias, pieza no menos maestra que otras que disfrutan de renombre universal. Las mujeres sabias es su penúltima obra, representada por primera vez a fines de 1670, y en la que Molière renueva la alianza entre lo verdadero y lo bueno. Está lejos de la comicidad aguda e intensa de La escuela de las mujeres, de los audaces filos de Tartufo y Don Juan, de la ambigüedad de El misántropo. Las mujeres sabias es ya una alta comedia, caso de exposición social de equilibrio de costumbres. Más que comedia de mujeres sabias es esta obra comedia de mujeres sin hombres. Obra brillante, admirablemente compuesta, viene a ser el testamento cómico de Molière. Han corrido los siglos y ahora las mujeres sabias, como muy bien ha observado Aimé, son químicas, médicos, abogadas, profesoras, arquitectas, astrónomas y muy pronto dominarán las difíciles razones de la ciencia atómica.
La Comedia Francesa representa Las mujeres sabias con fidelidad histórica en cuanto a la presentación, que sin ser deslumbrante es excelente, y con un dominio que a veces alcanza la perfección. Intervinieron en esta interpretación singular, citados por orden de la categoría que les da el reparto, Maurice Escande, Jacques Eyser, Jacques Sereys, Marco-Behar, Jean-Louis Jemma, Jacques Toja, Lise Delamare, Helene Perdriere, Denise Gence, Claude Winter, Catherine Samie, y Genevieve Fontanel y María Fromet.
El magnífico conjunto de comediantes actuó, para decirlo de una vez, haciendo honor a la noble tradición de la Comedia Francesa: humano y con sobrio alarde del secreto de representar bien, tornando fácil la dificultad vencida en la oscura paciencia de un sinnúmero de ensayos y de estudios. El público de México los escuchó con interés y los aplaudió y aclamó con entusiasmo al concluir la premier.
Poco después, en el gran salón de exposiciones del Palacio de Bellas Artes, el INBA los recibió oficialmente con un buffet para que convivieran, en enorme mesa aparte, con una fría y severa mezcla de la representación oficial y la familia teatral. Los comediantes franceses no fueron presentados a sus colegas mexicanos y sólo pudieron cambiar algunas palabras con los altos funcionarios que les tocaron a diestra y siniestra en la gran mesa del buffet. Con ellos y en ella estuvieron el secretario de Educación, Torres Bodet; el secretario de Relaciones Exteriores, Tello; los embajadores de Francia; la subsecretaría de Asuntos Culturales, Castillo Ledón; el gobernador del Estado de México, Baz; el director del INBA, Gorostiza. En mesas pequeñas se acomodaron las figuras y las infanterías de la farándula nacional entre aquéllas Novo escoltando a Kity de Hoyos, su nueva Galatea. El secretario general de la ANDA, también en mesa aparte, entre los nuestros. La ilustre María Tereza Montoya, espléndidamente ataviada de gran recepción, fue colocada en mesilla cercana a la de los homenajeados. El buffet, servido por Dalmau Costa, abundante y exquisito. Pero la recepción, fría como el buffet, desorganizada.
Los comediantes franceses no cruzaron palabra con los mexicanos, entre los que bullían los actores egresados de la escuela dramática del INBA. El eminente doctor Ignacio Chávez mantenía vivo el interés con una conversación brillante en una de las cabeceras de la mesa grande. El diputado Castro Leal, ex director de Bellas Artes, prefirió, como la mayoría, organizarse lejos de la mesa de honor. Se había recomendado el smoking, pero algunos de nuestros grandes actores, Ricardo Mondragón por ejemplo, acudieron al buffet de recepción con atuendo demócrata.
Los comediantes franceses no cruzaron palabra con los mexicanos, entre los que bullían los actores egresados de la escuela dramática del INBA. El eminente doctor Ignacio Chávez mantenía vivo el interés con una conversación brillante en una de las cabeceras de la mesa grande. El diputado Castro Leal, ex director de Bellas Artes, prefirió, como la mayoría, organizarse lejos de la mesa de honor. Se había recomendado el smoking, pero algunos de nuestros grandes actores, Ricardo Mondragón por ejemplo, acudieron al buffet de recepción con atuendo demócrata.