FICHA TÉCNICA



Título obra Todos eran mis hijos

Autoría Arthur Miller

Dirección Seki Sano

Elenco Virgina Manzano, José Elías Moreno, Wolf Ruvinskis, Adriana Roel, Antonio Gama, Roger López, Felipe Cueto, Ada Carrasco, Rut Elide, Francisco Fernández

Escenografía Julio Prieto




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La interpretación de Todos eran mis hijos y Fritz Hochwalder y Diego Fabri en Monterrey". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La interpretación de Todos eran mis hijos y Fritz Hochwalder y Diego Fabri en Monterrey

Armando de Maria y Campos

Como el espacio es breve y el tema a veces largo, quedó fuera de la crónica anterior dedicada a comentar el estreno en México de Todos eran mis hijos, la interpretación que a esta interesante pieza dio el grupo de actores conjuntados para el caso y puestos bajo la dirección cada vez más profunda y clara de Seki Sano. Hace algún tiempo, tanto que era yo menos que adolescente, muchos cronistas de toros aburridos de un mal espectáculo, concluían sus reseñas con estas palabras: "La entrada, floja, la presidencia, acertada". Esta era una manera de salir del paso y desconcertar a todos.

Sucede todo lo contrario con la interpretación de la pieza de Miller, porque la dirección es acertadísima y si se tuviera que recurrir al detalle, cada detalle merecería un elogio. Contra tirios y troyanos Seki Sano se ha hecho el director de teatro más responsable, más digno, más sobrio y más severo, con que contamos. Conforme se ha adentrado en la sensibilidad mexicana se ido despojando de exotismos y de efectos extraños a nuestra sólida tradición teatral. En Todos eran mis hijos su mayor acierto se sitúa tal vez en el clima de pasión y angustia que a partir de la mitad del primer acto respiramos todos, rota la cuarta pared ilusoria. Acaso hay una equivocación en el reparto, pero éste es un vicio de origen. ¿Por qué Ruvinskis no interpretó el papel del padre Chris Keller? En este caso José Elías Moreno se hubiera quedado fuera del reparto y otro galán habría habitado el personaje que con mucha dignidad y ternura hace Ruvinskis, y que es el del hijo, José Elías Moreno logra una magnífica identificación por dentro y por fuera del padre, en tanto que Ruvinskis le hace el contrapunto en el papel del hijo, uno y otro valiosos por la cantidad de matices que acumulan en su doble drama, el íntimo, que llevan en su espíritu y en su angustia, y el externo que viven físicamente en su desesperación. Entre ellos están los personajes de la madre, trazado a la medida de una gran actriz como esas que se dan sólo después de una larga disciplina de probada experiencia e indiscutibles en su oficio. Este es el caso de Virginia Manzano, que logra con la madre de Kate Keller una de sus mejores creaciones de su actual radiosa plenitud.

Los personajes del segundo plano son los hermanos Ann y George Deever –la novia del aviador muerto y el hermano de ésta– que están a tono con la excelente actuación de Moreno, Ruvinskis y Virginia. La señorita Adriana Roel (Ann) exhibe un adelanto en verdad excepcional por el buen sitio que ya tiene como dama joven, una de las mejores del momento por su inteligencia y por su juvenil belleza. Antonio Gama (George) está muy natural y convence en su arrebatada actuación. Los personajes del tercer plano, episódicos, están a cargo de Roger López, regiomontano ya convertido en gran actor metropolitano; de Felipe Cueto, de Ada Carrasco, de Rut Elide y de Paquito Fernández. Todos se mueven en el ámbito de una escenografía con mucho carácter y muy realista, de Julio Prieto.