FICHA TÉCNICA
Título obra El pozo del amor
Autoría Óscar Ortiz de Pinedo
Dirección Víctor Torres
Elenco Ester Luquín, Agustín Isunza, Celia Tejeda, Luis Mario Jarero, Lila Kiwa, Ana María Aguirre, Sergio Núñez Falcón
Espacios teatrales Teatro La Esfera
Título obra El tránsito de Venus
Autoría Eleazar Canale
Elenco Guadalupe Rivas Cacho
Título obra 504
Autoría José Fernández Unsaín
Elenco Kitty de Hoyos, Domingo Soler, Raúl Meraz, Alfredo Varela
Espacios teatrales Sala Ródano
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Andamos volando bajo". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Andamos volando bajo
Armando de Maria y Campos
Así comenta la voz del pueblo –vox púpuli, vox Dei– cuando se refiere a algún hecho de carácter mediocre. Con esto quiere significar que un supuesto avión no alcanza mayor altura y que, si anda volando bajo, no deja de correr peligro.
Por eso viene como anillo al dedo para definir la situación teatral a principios de 1959. Nos acaba de visitar un gran actor francés, Jean Dancarte, ex secretario general del Sindicato Nacional de Actores Franceses y en la actualidad miembro destacado de la generación madura de comediantes franceses, y en el plan que organizó la ANDA para hacerle conocer el movimiento teatral mexicano contemporáneo, lo tuvo que llevar a que presenciara una representación de Las cosas simples, que en forma convencional se desarrolla en la pista de un restaurante de moda. ¡El colmo! El secretario general de la ANDA no pudo escoger un teatro en cuyo escenario se representara con dignidad un buen espectáculo teatral. Sobran los comentarios.
Pero esto no obsta para que el cronista cumpla con su deber informativo, ingrato en esta ocasión como pocas, porque nada realmente satisfactorio puede decir en favor de la temporada teatral que se inició a mediados de enero último. No han escaseado los estrenos de comedias, en el sentido de construir primeras representaciones. Ya no hay caso de referirnos a la comedia-vodevil que duró escasos quince días en el teatro La Esfera. Su título ¡El pozo del amor! Su autor, el actor Óscar Ortiz de Pinedo. Sus principales intérpretes, Ester Luquín, Agustín Isunza, Celia Tejeda –quien por primera vez, recordemos, hace comedia–; Luis Mario Jarero, Lila Kiwa, Ana María Aguirre y Sergio Núñez Falcón. Todos dirigidos por el veterano actor cómico Víctor Torres. La comedia es endeble; su argumento, muy usado en el teatro e inclinado al género de vodevil grosero. El público dictó pronto su fallo. La comedia fue retirada del cartel al término justo del contrato mínimo.
En seguida viene el estreno de El tránsito de Venus, una comedia escrita por el licenciado don Eleazar Canale, quien confiesa haberse inspirado en otra de los autores franceses Louis Verneuil y Georges Berr. Creo conocer la obra total que escribió Verneuil, en lectura o en representación y no recuerdo esta anécdota, por lo menos en la forma en que la presenta el licenciado Canale. Tal vez, tal vez perteneciendo a otro sexo el protagonista. Lo cierto es que el licenciado Canale escribió una pieza que sería comentada por alguien que hiciera uso de refranes populares con el que encabeza estos comentarios: andamos volando bajo. El licenciado Canale, que tiene sensibilidad y talentos capaces de empeños más altos, se concretó esta vez a dar gusto a los paladares gruesos, componiendo una farsa en el más justo sentido teatral: chistes sin doble sentido, directos en la intención, y mujeres jóvenes con la recomendación de que acentuaran el perfil glúteo. Se podría decir de ellas que lucen en la proporción justa a sus protuberancias posteriores. Los actores, que no disponen de este recurso, se ven precisados a caer en lo bufo. Lupe Rivas Cacho es una excepción, pero porque está más allá de los teatros de comedia y se limita a recordar sus mejores tiempos en el sketch del género revisteril.
De más alto vuelo que los anteriores espectáculos, pero sin elevarse más que el normal de las golondrinas, es la comedia en tres actos 504, original de don José Fernández Unsaín, quien, según se nos informa oficialmente, ha merecido el Premio Nacional de Teatro de la República Argentina 1946 y el Premio Municipal de la ciudad de Buenos Aires, 1947. Respecto a 504, se nos informa que, estrenada en Buenos Aires por la actriz Amelia Bence, alcanzó 368 representaciones consecutivas. El señor Fernández Unsaín, argentino, de 39 años de edad, es, además de autor de comedias, director teatral y argumentista para el cine. Esta última actividad nos da la clave de su más acusada personalidad. Su comedia 504 más parece argumento de cine, que teatral. Nos presenta la vieja novedad de tres actos actuados por sólo dos personajes que dan ocasión a que las tres apariciones femeninas sean desempeñadas por la misma actriz. Las tres historias o incidentes ocurren en el cuarto 504 de un hotel. La acción es mínima en relación con el diálogo y el diálogo se alarga sin que la acción real aparezca, no obstante la imponente cama matrimonial que cubre por completo el precario escenario de la sala Ródano. Tenemos muy cuenta los premios que han merecido estos tres diálogos, inverosímiles los tres si nos atenemos a una realidad convencional, pero no nos bastan para estimarla como una obra de teatro excepcional, y no obstante que su autor "figura en lugar destacado en Madrid", en la que por cierto también figura el mexicano Rodolfo Usigli con su gran pieza El gesticulador.
De los tres papeles femeninos de 504 se encargó la joven y sensacional actriz de cine Kitty de Hoyos, quien se encuentra en el mejor punto de su también sensacional belleza. Faltaríamos a la verdad si no declaráramos públicamente que esta joven y estudiosa actriz de cine, ya lo va siendo de teatro, circunstancias que no hay que confundir. Ni al más exigente crítico puede defraudar tan estudiosa aspirante a una categoría que seguramente alcanzará por la fe que pone en superarse. Buena prueba son sus tres actuaciones distintas que satisficieron a tirios y a troyanos, es decir, a amigos y son muchos los que tiene y a enemigos, que no son pocos los que arrastra su triunfal carrera.
De los tres personajes masculinos a cargo de Domingo Soler, Raúl Meraz y Alfredo Varela, el primero se salva por su oficio y veteranía, el segundo naufraga por no entender su personaje y el tercero destaca por su airosa prestancia y su buena dicción.