FICHA TÉCNICA



Título obra Jano es una muchacha

Autoría Rodolfo Usigli

Dirección Fernando Wagner

Elenco Maricruz Olivier, Luis Beristáin, Luz María Núñez, María Teresa Rivas, Fernando Mendoza, Socorro Avelar

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Productores Luis G. Basurto / empresario




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Reposición de Jano es una muchacha de Usigli, en el teatro Fábregas". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Reposición de Jano es una muchacha de Usigli, en el teatro Fábregas

Armando de Maria y Campos

La empresa del autor crítico don Luis G. Basurto que mantiene abierto el nuevo teatro Fábregas, no quiere "soltar" a su público. Lo tiene bien agarrado en la más justa acepción de usar de una garra para retenerlo, y para que no se le disperse se ve precisada a ofrecerle un repertorio de piezas inquietantes o capaces de inquietarlo, como la que inició esta temporada el año pasado, que fue, como se sabe, Cada quien su vida, al parecer seleccionada para ser presentada este año en el Festival de Teatro de París con el mismo derecho con que los franceses nos podrían enviar una obra que ocurriese en un cabaré de "apaches" como representativa de uno de los actores de la vida nocturna de la inmarchitable Lutecia.

Después de Cada quien su vida y de La locura de los ángeles, y no contando Basurto en su repertorio personal con otra tan inquietante y subversiva como estás, eligió, y yo lo considero un acierto, la pieza Jano es una muchacha, de Rodolfo Usigli, estrenada en junio de 1952 con gran éxito de discusiones en los periódicos y de asistencia de público.

En esta época en que priva como único platillo teatral el vodevil para todos los gustos, resulta oportuna la reposición de Jano es una muchacha, que viene a ser como un vodevil en serio, dramático, psicoanalista. La mano del director puede hacer de esta pieza una representación todo lo morbosa que quiera. Y esto es lo que ha hecho Fernando Wagner, en el acto primero y en el medio acto del tercero que ocurre, como lo sabe medio México, que antes y ahora ha visto esta pieza, en una casa de asignación. Hace años, en ocasión de su estreno no me permití hacer la observación sobre lo forzado de ciertas situaciones, consecuencia tal vez de que Usigli no hubiera frecuentado en su juventud lugares de esta índole, suprimidos, quien lo olvida, por Calles, con el objeto principal de libertar a las "pupilas" de la odiosa férula de la "dueñas" y con el fin revolucionario e inevitable de reglamentar la prostitución. Usigli reproduce una de estas "casas", y a pesar de ciertas fallas hay que reconocerle la maestría en el diálogo, la variedad de recursos del lenguaje para reproducir estos ambientes y la linea realística de los personajes, desde la "dueña" hasta las desventuradas "pupilas", pasando por la clásica criada alcahuete. Lástima que ahora Wagner haya recargado con trazos que hubiera usado Orozco de haber sido director teatral, escenas y personajes, presentando escenas francamente morbosas, dirigidas a inquietar a los adolescentes, a llenar de zozobra a jovenzuelas ansiosas de vivir su vida y a esposas de metódico y honesto vivir. En verdad, ni antes ni ahora esos centros fueron o son antros de angustia, de explotación o de ininterrumpida embriaguez. Fueron y son simples canales por los que corren las fugas físicas o sentimentales de los sexos, lo mismo de las grandes ciudades que de los pueblos. Pero había que no dejar ir al público de Cada quien su vida, y Basurto y Wagner se han dado buena maña para ello, creo que con detrimento de esta magnífica pieza de Usigli, que no es de las mejores.

El otro ambiente, el de la casa provinciana, es en cambio excelente y un descanso y una curiosidad para el espectador, hasta que no llegan las escenas convencionales y melodramáticas del ultimo cuadro. La pieza de Usigli está juzgada ya hace tiempo, impresa y, como quien dice, es mayor de edad en el teatro y corre su vida por los escenarios por su cuenta...

Atracción principal de esta reposición es la fina, inteligente y estudiosa, además de muy joven y bonita actriz Maricruz Olivier. La encuentro muy humana en su doble papel de Jano tapatía y realmente conmovedora en sus últimas escenas, cuando se refugia en el amor sereno y comprensivo del viejo y romántico poeta (Felipe). Luis Beristáin se desenvuelve con habilidad y oficio y daría la impresión de haber cuajado en excelente actor si no pasara por la prueba del monólogo del primer acto, en el que nos descubre que todo su arte de representar es externo. La hermosa Luz María Núñez habitó el difícil personaje de la "dueña" con demasiado énfasis, recargándolo de recursos para impresionar a lo adolescentes impacientes y a las señoras maduras y asustadizas... María Teresa Rivas confirmó su contradictorio temperamento, dramático y gélido a la vez, pero tiene momentos muy afortunados. Fernando Mendoza es sólo oficio de actor. Socorro Avelar, como la criada de la "casa", se preocupó únicamente de componer un tipo que por cualquiera de los cuatro costados fuera mexicano. Las cinco chicas que hacen de "pupilas" actuaron según entiende este tipo el director Wagner, y como son bellas y jóvenes y enseñaron lo mucho bueno que tienen que enseñar, su presencia no pudo disgustar por lo menos a la mirada de los espectadores. El buen escenógrafo David Antón compuso un decorado denotante e impresionante para los actos correspondientes a la "casa" de Dora, y otro muy dulce y entonado para la residencia provinciana del notario Víctor, su cuñada Eulalia y su hija Jano.