FICHA TÉCNICA
Título obra Despedida de soltera
Autoría Alfonso Anaya
Dirección Rafael Banquells
Elenco Carmen Prieto (La Chula), Magda Donato, Judy Ponte, Lulú Parga, Georgina Barragán, Aurora Segura, Violette Gabriel, Elisa Lotti
Escenografía Julio Prieto
Espacios teatrales Sala Chopin
Productores Nathan Kaplan
Título obra Una noche en su casa, señora
Autoría Jean de Letraz
Notas de autoría Eleazar Canale / traducción y versión
Dirección José de Jesús Aceves
Elenco Isabel Blanch
Escenografía Julio Prieto
Espacios teatrales Teatro Arcos Caracol
Productores Nathan Kaplan
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Inauguración de la temporada 1959 con una reposición mexicana y un vodevil delirante". Novedades, 1959. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Inauguración de la temporada 1959 con una reposición mexicana y un vodevil delirante
Armando de Maria y Campos
Ya se ha hecho costumbre que las temporadas teatrales en la ciudad de México coincidan con el principio y el fin del año, borrada por completo la tradición cuaresmal que obligaba a suspender las representaciones durante la Semana Mayor para iniciarla el sábado de Gloria. Ahora, sin acontecimiento previo que lo anuncie, se inicia a mediados del primer mes del año.
El presente de 1959 no podrá ser para el teatro en la ciudad de México peor que el que comprendió la larga temporada de 1958. Pero tampoco hay motivo para hacerse muchas ilusiones. Informalmente se inició con una visita que al Jefe del Departamento de Espectáculos del D. F. le hizo un grupo de empresarios teatrales para sondear el ánimo y, naturalmente, el pensamiento, de este funcionario sobre la libertad de que los conductores del teatro comercial disfrutarían para presentar sus producciones. Naturalmente, fue sin público, por eso digo que la inauguración previa fue informal. Paternalmente, el jefe de la Oficina de Espectáculos, licenciado don Octavio Peredo –a quien no conozco ni de vista–, les aconsejó "optar por obras instructivas, con un fondo moral, y no únicamente vodeviles baratos y comerciales". Un empresario y director teatral presente, don José de Jesús Aceves, en capilla para estrenar una obra titulada Una noche en su casa, señora, refiriéndose a esta ya anunciado espectáculo, dijo: "No se trata de un vodevil simple, va más allá; tiene su fondo".
La noche del 15 subió a escena como "una producción de Nathan Kaplan", una comedieta intranscendentes, Despedida de soltera del autor mexicano Alfonso Anaya B., que hace dos años alcanzó regular éxito de público en la sala Chopin. En esta obra se reveló como actriz cómica la incipiente comedianta Carmen Prieto, quien desde antes que se aventurara en la carrera teatral era conocida por "la Chula Prieto". Se reveló en esta obra como ella misma, o más claro, representó como entonces se dijo solía vivir ella su vida de sociedad. Guapa, joven, bien vestida y simpatiquísima la Chula Prieto fue en la comedia de Anaya la Chula Prieto.
Despedida de soltera no resiste ahora en su reposición el más leve ensayo de juicio. Un grupo de jóvenes, entre ellas una ya casada, se reúne en casa de la que está a punto de desposarse, con el exclusivo objeto, aparte de fraguarle a la muchacha que festejan una broma cruel y corriente, de mortificarse con chistes, algunos ingeniosos, muchos de almanaque, otros de actualidad, que lo mismo podrían estar en boca de una que de otra. No hay en la obrita personajes, ni siquiera tipos, salvo uno, el que interpreta la Chula Prieto, inspirándose en la vida de la Chula Prieto; es natural que ahora que se repone esta obra, la Chula Prieto vuelva a ser la Chula Prieto, simpática, graciosa, divertida.
Acompañan a Carmen Prieto la notable veterana actriz Magda Donato, la inteligente Judy Ponte, la excelente actricita Lulú Parga y Georgina Barragán, Aurora Segura, Violette Gabriel y Elisa Lotti, francamente sofisticada; todas ellas hermosas y entretenidas.
El escenógrafo Julio Prieto se limitó a construir en el escenario una "sala de estar" de cualquier familia de la alta burguesía. La dirección de Rafael Banquells corriente, tirando a la farsa circense.
Veinticuatro horas después –veinte treinta de la noche de dieciséis– el teatro Arcos Caracol presentó el primer estreno de la temporada, una versión y traducción de don Eleazar Canale de un viejo vodevil de Jean de Letraz titulado por el hábil componedor mexicano Una noche en su casa, señora. Noche de gala, según costumbre de la cada que regentean José de J. Aceves y Antonio Arce. Plétora de invitados y ausencia de taquilla comercial. Los invitados –árboles que tratan de buscar su asiento ya levantado el telón– impiden ver el bosque. Por tantas partes fogonazos de las cámaras televisoras y estrellas de cine, de teatro, de la tevé y de la galantería. El público ya sabe a qué atenerse si Canale ha metido la mano en una obra francesa. Una noche en su casa, señora, es un franco vodevil con un juego de situaciones equívocas, de adulterios que están a punto de cometerse, de ayuntamientos que se anuncian con alusiones francas y certeras y, al final, hombres y mujeres en paños menores. Las modas de la ropa íntima de la mujer han adelantado que es una barbaridad, de modo y manera que ahora una mujer en deshabillé está punto menos que desnuda, y con la carne auténtica casi al alcance de la mano del espectador (¡privilegios de los teatros de bolsillo!). Chistes de todo calibre y de todos colores.
Afortunadamente para el cronista-crítico jamás se acostumbró a referir el argumento de los vodeviles, entre otras razones para que los cronistas no se convirtieran en Bocaccios de segunda mano, y por respeto a los lectores. El de Una noche en su casa, señora, no se puede referir ante personas de buen gusto. Pasan cosas en la escena, tan crudas y veraces, que nadie puede negar que en representaciones como ésta el teatro da cátedra de malas costumbres. Son cosas para referirse únicamente entre hombres solos y mujeres de esas que fuman cigarrillos americanos y le hablan de tú a todos los hombres. En cuanto a la representación, se advierte que Aceves ha renunciado a toda calidad, y en consecuencia a la responsabilidad de un director que se respete. Hizo de este vodevil un género híbrido entre farsa y pachanga, y, sin darse cuenta de que el desnudo semiintegral como espectáculo exige mujeres jóvenes y bien construidas por la mano extraordinaria de la naturaleza, eligió actrices que ni siquiera lo son, unas porque no han logrado serlo nunca y otras porque más les interesa exhibirse que hacer teatro. Una excepción es la notabilísima Isabelita Blanch, ovacionada, la única, en dos mutis estupendos. El escenógrafo Julio Prieto se limitó a construir un salón-pasillo muy convencional. Hubo aplausos al final y no faltó quien solicitara la presencia del director, pero Aceves se negó a aparecer en escena. Hizo muy bien.