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Columna El Teatro
Son lícitas las representaciones teatrales de la Pasión. II
Armando de Maria y Campos
Fray Francisco Larrea produjo un concienzudo y profundo estudio. Tomo de él lo que más conviene para dejar esclarecido que las representaciones de la Pasión forman diversión, constituyen enseñanza y resultan de utilidad.
"La cuestión presente –dice en la introducción de su dictamen el padre Larrea– viene a ser en mi concepto, si es lícita la representación teatral de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en lengua vulgar. Recuerda los orígenes de la tragedia y la comedia y hace una breve historia del origen de la comedia en Francia, demostrando cómo proviene de una Cofradía de la Pasión, que se fundó el año de 1402 en la Iglesia de la Trinidad en París, "al mismo modo –dice–, en parte como lo ejecutan hoy los titiriteros, para declarar en seguida: "Este es mi dictamen: que es lícita la representación teatral de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, en la lengua vulgar castellana y mexicana, y que se podrán practicar semejantes representaciones, mientras la malicia no abuse de ellas.
Funda el padre Larrea su dictamen en juiciosos argumentos: "Esta especie de representaciones cómicas, no se oponen a nuestra santa fe, a la sana doctrina, ni a las buenas costumbres; antes bien como tan devotas, y fundadas en la fe y sus misterios, radican la fe, aumentan la devoción, promueven la esperanza, excitan al bien obrar, fomentan la caridad, inclinan a la humildad, enseñan la fortaleza, demuestran la prudencia, mueven al odio de los pecados, al desprecio de lo terreno, y de sí mismo, y tal vez a un dolor intensísimo de las ofensas cometidas contra Dios, por nuestra condición y miseria, como lo comprueban las lágrimas, que derramaban y otras demostraciones que hacían de arrepentimiento; hallándome yo presente con otros religiosos, en sus Nixcutiles o representaciones de la Pasión, aquellos neófitos en el pueblo de Tepozotlán; pues si la causa es tan buena y los efectos tan arreglados, cómo pueden ser lícitas estas representaciones".
Otro más:
"El motivo de esta representación no es como otras el interés, ni la codicia; pues no se paga puerta por entrar, ni los mirones gastan medio real, ni los representantes comen de este trabajo; con que no pueden ser más limpios: el tiempo es el más a propósito, porque es el Domingo de Ramos cuando toda la Santa Iglesia se ocupa en cantar y meditar la Pasión del Señor y éste por la tarde, con que no se impiden las obligaciones cristianas, antes se coadyuvan, cuando el paradero de otras fiestas entre año suele ser la embriaguez. El lugar no puede ser más decente, pues por lo regular se ejercita la representación en los cementerios, que no son tan respetables como las iglesias, ni tan profanos como otras plazas públicas, porque lo representado es materia devota, y los representantes son legos; la lengua vulgar sea castellana o mexicana, es más del caso que la latina, porque se hace la representación, para enseñanza y utilidad espiritual del vulgo, que no sabe otro idioma, más que el suyo; los representantes son por la gracia de Dios católicos cristianos, píos y devotos, unos viejos y otros neófitos, y no tan avisados que sepan más de lo que les conviene saber; luego atendiendo a todas las circunstancias, que acompañan al acto, y pudieran hacerlo vicioso, éstas no lo hacen, y por consiguiente es lícita la representación teatral de la Pasión y muerte de nuestro redentor, en lengua vulgar castellana y mexicana, y que se podrán practicar semejantes representaciones, mientras la malicia no abuse de ellas".
Y luego comenta –de acuerdo con la idea que los peninsulares han tenido y continúan teniendo el talento de los naturales de esta tierra–: "¿Pero
en los pueblos de este reino, qué ingenios petulantes puede haber, cuando aun para el conocimiento humano carecen de lima?" Continúa: "Las representaciones teatrales de la Pasión y muerte de nuestro redentor Jesucristo, son católicas, honestas y piadosas, y sus representantes no son comediantes de oficio, y por consiguiente ni infames, ni irregulares. Es cierto que se desnuda el que representa a Cristo, pero no con ofensas de la honestidad, cono los herejes. Nunca había acciones indecentes en el que representaba a Judas, y en ese caso lo hubiera reprendido... Y aunque ejecuté algunos viajes y se rían los asistentes, no debemos atribuirlo a menosprecio de los sacrosantos misterios representados. En los pueblos en que se hacen estas representaciones de la Pasión, pocas comedias profanas, o ninguna se presentan al público, ni hay lugar destinado en particularidad como en las ciudades, porque son pobrísimas, y no pueden sostener estas diversiones lícitas. Últimamente, para representar con propiedad despojan los cómicos a las Altas Imágenes de sus vestidos y ellos se los ponen. La túnica de Jesús Nazareno, de Nuestra Señora de la Magdalena, y el de Judas, con un ropón de acólito y peluca que es mucha ridiculeza. Que se vistan los representantes con los vestidos de las Altas Imágenes, proviene de su pobreza, porque no pueden costear otros y para que la representación salga parecida a la Pasión original, antes bien se experimenta en estas gentes veneración tan excesiva, que es necesario a los ministros reprimirlas".
Todavía quedan, para cubrir otro comentario, varios sesudos y ponderados argumentos de fray Francisco Larrea.