FICHA TÉCNICA



Título obra La leña está verde

Autoría Celestino Gorostiza

Dirección Jorge Landeta y Raúl Cardona

Elenco Isabela Corona, Carlos López Moctezuma

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Productores Jorge Landeta y Raúl Cardona




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La leña está verde, en el teatro del Bosque". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La leña está verde, en el teatro del Bosque

Armando de Maria y Campos

De La leña está verde se viene hablando desde hace varios meses. Con motivo de una de sus lecturas en privado, varios cronistas de teatro dedicáronle crónicas como si se hubiera tratado de una función de estreno, más bien de una representación. Después se mencionó este drama histórico de Celestino Gorostiza, jefe del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes, durante el sexenio ruizcortinista, como la pieza que probablemente representaría a México en algún festival de teatro en Francia. Posteriormente, por acuerdo del secretario de Educación Pública, resultó señalada para que representara a México durante el Primer Festival Panamericano de Teatro celebrado recientemente, en el que participaron grupos de actores aficionados de varios países sudamericanos y de los Estados Unidos.

Quiere decir esto que el drama histórico en tres actos de Gorostiza ha dado mucho de que hablar antes de su estreno definitivo. Por fin ha subido a escena concluido el Festival Panamericano de Teatro punto menos por iniciación, un poco bajo los auspicios del Instituto Nacional de Bellas Artes y otro por cuenta y riesgo de los señores Jorge Landeta y Raúl Cardona, directores y empresarios teatrales por especulación.

Conviene conocer las declaraciones del autor sobre esta pieza que es, según su dicho, ante todo una obra de ficción: "A pesar de lo poco que nos dice de ella la Historia, las ricas posibilidades que ofrece la Malinche como personaje dramático me indujeron a intentar esta pieza, no como una obra de reconstrucción, sino más bien, de interpretación histórica. Lo cual no quiere decir que la Historia haya sido alterada en nada fundamental, si bien debo confesar que he tenido que hacer uso de algunas de las licencias indispensables para la correcta construcción dramática. El propósito de la obra no es el de presentar una imagen más o menos verídica de la conquista de México, conforme al credo de alguna de las tendencias ideológicas que se han formado alrededor de este episodio, sino el de hacer sentir cómo, a pesar de que las circunstancias históricas han cambiado en el transcurso de cuatro siglos, muchos de los problemas políticos, sociales y psicológicos del tiempo de la conquista, continúan vivos en la actualidad.

"Para lograr ese objeto, he tratado de hacer que los personajes se expresen la mayor parte de las veces –a pesar de ciertos toques arcaicos necesarios para fijar la época de la acción–, con la naturalidad y la sencillez de los seres vivos que son, o deben ser, aún hoy, al punto de que determinados giros o expresiones habrán de chocar al oído de las personas con prevenciones puristas; pero, aparte de que el propósito de la obra así lo exige, las breves explicaciones que aquí he dado sobre ella habrán dejado entender al lector que La leña está verde no pretende ser un tratado histórico ni didáctico, y ni siquiera una pieza teatral realista, sino meramente, una obra de ficción".

Sin embargo, Gorostiza sitúa con precisión, en fechas históricas, los sucesos que cuenta. Primer acto: la mañana del 28 de marzo de 1519, en las playas de la Villa Rica de la Vera Cruz; segundo acto: frente a un palacio azteca (sic) en Cholula, en octubre de 1519 y tercer acto: frente a la residencia de Cortés, en Coyoacán, una tarde de septiembre de 1521, y hace salir a escena y participar en la trama, con sus nombres y apellidos, como si fueran ellos mismos, a Hernán Cortés, Jerónimo de Aguilar, Alonso Hernández Puertocarrero, Francisco de Montejo, Pedro de Alvarado, fray Bartolomé de Olmedo, Juan Velázquez de León, Diego de Ordaz, Cristóbal de Olid, la Malinche, Tehuitzitl, Tlilancalqui y Cuauhtémoc. Celestino Gorostiza, a la vez de frente y de espaldas a la historia, con ficción y con verdad, ha intentado peligrosa mixtura.

Mucha gente ha corrido bajo los puentes –cuatro siglos– desde que un autor anónimo sacó a escena a mediados del siglo XVI, en el Coloquio de la Conquista, a Cortés y a su hermosa e inteligente aliada india: Malinche: –Levanta, noble Cortés que ya me torno cristiana... Cortés –¿Es verdad lo que me dices Marina, del reino indiano?... Malinche: –Es tan cierto lo que digo, que en la ley en que ya creo he de hacerme humilde esclava...

Como pieza de teatro, la creación de Celestino Gorostiza no logra cautivar el interés del espectador y como reconstrucción histórica, no obstante que se trata de una ficción, abunda en sorpresas, la principal de ellas, la presencia de joven emperador Cuauhtémoc, testigo aquí, de los amores, los pesares y los desvíos del conquistador y su lengua, la inteligente princesa de Tabasco. También la intervención de los capitanes de Cortés y las pequeñas intrigas en que participan carecen de la fuerza dramática y del aliento poético indispensables para un suceso de tan extraordinario aliento. La misma pulcritud característica del escritor ciñe demasiado el vuelo de águilas de los mexicanos y el ímpetu indómito de los conquistadores. Creo que en su fondo y en su forma, es una obra frustrada.

La interpretación también está reducida a un mínimo simple. Isabela Corona nos da una versión muy personal y antihistórica de la tan discutida Malinche y Carlos López Moctezuma crea un Cortés moderado y cauteloso, antítesis del que revela la historia. Capitanes y caciques actúan con una discreción que no logra levantar el ánimo de los espectadores.

La escenografía de López Mancera tiene la teatralidad requerida para una pieza de esta índole, pero el vestuario, aún propio, no logro evadir lo convencional teatral.