FICHA TÉCNICA



Título obra Collacocha

Autoría Enrique Solari

Dirección Luis Álvarez

Grupos y Compañías Asociación de Artistas Aficionados del Perú

Elenco Luis Álvarez, Pablo Fernández, Jorge Montoro, Alfredo Bourloncle, Américo Valdez

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Eventos Primer Festival Panamericano de Teatro




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La Asociación de Artistas Aficionados del Perú, en el Primer Festival Panamericano de Teatro". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La Asociación de Artistas Aficionados del Perú, en el Primer Festival Panamericano de Teatro

Armando de Maria y Campos

La República del Perú participa en el Primer Festival Panamericano de Teatro que está en pleno desarrollo con la participación de la compañía Asociación de Artistas Aficionados del Perú, presentando la obra del autor peruano Enrique Solari Swayne, titulada Collacocha, interpretada en sus personajes principales por actores de aquel país hermano.

La A.A.A. –Asociación de Artistas Aficionados– obtuvo un éxito excepcional la noche de su presentación en México, por la singular calidad de la pieza presentada por la categoría de la mayoría de los intérpretes de la misma. Difícilmente otra delegación superará este triunfo ganado escena a escena y que conmovió al público en forma inusitada entre nosotros, y que, puesto de pie desahogando su entusiasmo con bravos y con vivas, reclamó la presencia del autor y de los intérpretes una docena de veces.

La A.A.A. tiene, según noticias que con motivo del Festival Panamericano de Teatro han sido divulgadas, 20 años de trabajo continuos durante los que ha formado un repertorio de treinta y seis obras, arrancando de los maestros del teatro griego hasta los contemporáneos universales, y de manera preferente los nativos como Espinosa Medrano, Palma, Manuel A. Segura, Peña Barrenechea, Eielso, Bernardo Roca y Enrique Solari, autor de la obra Collacocha, representada alrededor de ciento cincuenta veces en el Perú, a partir del año 1956 en que fue estrenada por el elenco de la A. A. A. y presentada después en el primer festival peruano de teatro en 1957.

Collacocha es palabra quechúa formada por las voces "colla" que quiere decir mujer del inca, reina y "cocha" laguna. El autor Solari se inspiro en los trabajos de construcción de la planta hidroeléctrica del Cañón del Pato –Callejón de Huaylas– recientemente inaugurada en el Perú. Durante los trabajos de construcción, una laguna cercana a la zona de mayor actividad se desbordó a causa de los deshielos de la cordillera andina, represándose aguas abajo para luego, al romperse esta barrera natural, provocar un aluvión que destruyó las obras de ingeniería a punto de concluirse, sepultando a más de ciento cincuenta trabajadores.

Una ficha biográfica nos revela que Solari Swayne nació en Lima, en 1915, que ha viajado por Alemania, que es catedrático de psicología de la Universidad Limeña de San Marcos y que, con Collacocha, ha escrito tres obras de teatro. Son buenos los antecedentes, pero no necesarios para convencernos de que en el hay un gran autor de teatro maduro, que ha sabido crear con un hecho cierto, árido como tema teatral, pero profundo en su contenido social y humano por lo que tiene de juguete de enorme fuerza misteriosa, un drama con un aliento positivamente wagneriano. Sí; todo lo que pasa en las entrañas andinas se oye en tono wagneriano con ese contenido de fatalidad sobrenatural que es característico de la obra del genio alemán. Soberbio, imponente, incontrolable, justo e injusto a la vez, wagneriano al fin, es el misterio que esconde en sus meandros la lucha por domeñar los Andes Milenarios. El hombre, pequeño, casi insignificante enfrentandose a la naturaleza que defiende su secreto del siglo, ese es el tema central de Collacocha. Hombres que a costa de su propia vida construyen la felicidad de los hombres del futuro y con el alma más grande que su propia adversidad, se enfrentan a ella y la vencen al fin. Vemos como un puñado de trabajadores a las ordenes de un ingeniero consciente del papel que en la vida le toca representar, abren túneles en lo más profundo de la entraña andina, y como la naturaleza indiferente al batallar del hombre, destruye en una hora el trabajo de muchos y de años. Con tema tan simple y tan dramático y empleando un verismo conmovedor, Solari compuso una gran pieza dramática que ha encontrado en el grupo de actores de A. A. A. insuperables intérpretes.

A partir de los primeros diálogos una tragedia antigua cobra vida en escena. Una tragedia que lo mismo está en el hombre, que en la roca, que en el agua. Hombre, roca, agua, he ahí los tres elementos esenciales de esta tragedia peruana. El agua y la roca la sentimos por un extraordinario fenómeno de escenografía y defectos de sonido. Al hombre lo vemos vivir en escena. El hombre se llama en la vida real Luis Álvarez –primer actor y director–; Pablo Fernández, Jorge Montoro, Alfredo Bourloncle, Américo Valdez etcétera. ¡Qué excelente conjunto de magníficos actores! Luis Álvarez, de Arequipa, Perú, nacido en 1913, es, sin disputa, uno de los mejores actores de habla castellana. Como el ingeniero Echecópar, vencedor de la entraña andina, logra una creación en verdad extraordinaria, con convicción dramática, con dominio escénico y con la caracterización exacta que, desembocando en legitima emoción, dan a su labor verismo tan lejos de la ficción teatral, que agarra al espectador y no lo suelta hasta que el telón final lo vuelve a la realidad, la sola presencia de este gran actor peruano durante el Festival Panamericano de Teatro justifica en gran medida la organización de este.

Los compañeros y discípulos de Álvarez actúan también con extraordinario verismo, pero lo excepcional de esta representación esta en la neutralidad con que tienen organizada la tragedia en las profundidades de los Andes, usando recurso de escengrafía, de iluminotecnia y de sonido-efectos estereofónicos logrados de manera tan hábil– que el ánimo de espectador se sobrecoge como si el local que alberga pública y representación fuera en verdad a desintegrarse, tan hábilmente dominados que son y serán un noble ejemplo a seguir.

El triunfo de la delegación de la República del Perú al primer Festival Panamericano de Teatro es, desde cualquier plano que se le mire, excepcional.