FICHA TÉCNICA
Título obra Alta política
Autoría Louis Verneuil
Notas de autoría María Álvarez Ríos de Venezuela / traducción
Dirección Roberto Peláez
Grupos y Compañías Sala Talía de Cuba
Elenco Eva Vázquez, Teresa María Rojas, Homero Gutiérrez, Ángeles Pande, Luis Oquendo, Robeto Monasterio
Espacios teatrales Teatro del Bosque
Eventos Primer Festival Panamericano de Teatro
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Presentación de una compañía cubana con la comedia francesa Alta política". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Presentación de una compañía cubana con la comedia francesa Alta política
Armando de Maria y Campos
El sábado 23 del presente el señor secretario de Educación Pública, licenciado don José Angel Ceniceros, hizo desde el escenario del Teatro del Bosque la declaratoria de inauguración del Primer Festival Panamericano de Teatro, organizado por el Departamento respectivo del Instituto Nacional de Bellas Artes, que es el primer resultado práctico del Congreso Panamericano de Teatro que se reunió en esta ciudad en octubre de 1957.
Entre los países hasta ahora inscritos figura Cuba. Dos grupos habaneros vendrán en representación del movimiento teatral de la más importante de las islas antillanas. El primero de estos grupos actuó inmediatamente después de que el licenciado Ceniceros declaró inaugurado el Festival. El grupo se llama Sala Talía, nombre que toma del centro de espectáculos en donde actúa en la Habana y viene a México patrocinado por el Departamento del Instituto Nacional de Cultura de Cuba. Todos sus integrantes son cubanos de nacimiento y algunos de ellos con larga experiencia teatral profesional... y comercial. El teatro que hacen vive del público, y como es un teatro para un público de paga, su repertorio está integrado en su mayoría por comedias agradables y fácilmente digeribles. No debe extrañarnos, pues, que para representar a su país en este Festival de Teatro Panamericano, hayan traído una comedia de autor francés.
Esta vez nos interesa preferentemente el elemento humano que integra el grupo. Intervienen en la pieza elegida, que es una comedia intrascendente de Louis Verneuil titulada por su traductora cubana, María Alvarez Ríos de Venezuela, Alta política, seis personajes, dos femeninos, cuatro masculinos. Las dos actrices son en verdad excelentes, envidiables para cualquier país de habla castellana. De Eva Vázquez, una de las dos protagonistas de la pieza, se nos dice que es hija y hermana de artistas teatrales y que, casi, nació en el teatro. Cualquiera que sea la explicación de su orígen, la conclusión es rotunda: magnífica actriz. Clara y entonada dicción, dominio seguro de la escena, el ademán, tal vez demasiado expresivo, pero nunca exagerado y origen de todo esto un singular y rico temperamento artístico. Actúa con ribetes de la escuela española de hace algunos años, pero tal vez acentúe gesto y ademán en esta obra, dado el carácter nervioso del personaje que representa. Mientras pisa la escena, la llena; en esto prueba que es una excelente actriz.
De igual excelencia, aunque de diferente matiz, es la inteligente u simpática dama joven Teresa María Rojas. Posee, al través del personaje (Irene) de una secretaria que con astucia y femineidad llega a ser una de las primeras damas de una supuesta intriga política en los Estados Unidos, un temperamento aligero y hondo a la vez, que cautiva al espectador desde las primeras escenas. Cuando la menudita y gentil Teresa María Rojas está en escena, esclaviza al espectador de buen gusto por la ligereza y profundidad de su actuación, dentro de una línea sobria y expresada siempre con claridad y precisión. Damos las gracias a Cuba por el delicioso préstamo que nos hizo de esa actriz por unas cuantas noches.
Homero Gutiérrez es un magnífico galán. Es ese tipo de actor que por su físico natural y por su manera de comportarse en escena convence al público de que es amado y de que aún se lo disputan las actrices. Se mostró siempre centrado en su personaje proyectando con sencillez los distintos estados de ánimo que le producen los agitados sucesos que nos refiere a la comedia.
Ángeles Pande y Luis Oquendo, aquél con mayores oportunidades, porque su personaje es uno de los ejes que mueven la comedia, revelan en todo momento su profesionalismo y el amor con que se metieron en los personajes que encarnaron. Completa el quinteto la sobria intervención de Roberto Monasterio.
Los actores cubanos se ganaron al público mexicano desde las primeras escenas. Fueron vistos con simpatía y escuchados con interés. Las ovaciones que escucharon al final de la representación confirma la excelente impresión que causaron en el no por hospitalario menos exigente público mexicano.
La dirección de Roberto Peláez –usando un decorado hecho en México–sobria y funcional.
La comedia de Verneuil, Alta política, es deliciosa y se escucha con creciente interés, sin que la sonrisa del público deje de ser una ventana entreabierta en caso de que quiera salir la carcajada.
Verneuil fue un maestro como constructor de comedias; puede asegurarse que no conoció el fracaso, porque siempre tuvo al alcance de su talento y de su pluma recursos para divertir, para hacer reír, para hacer pensar a veces. Esta comedia es una sátira a la vida de los políticos de los Estados Unidos, y fue escrita durante los nueve años que el desventurado autor francés vivió entre los norteamericanos. Digo desventurado, porque de regreso a París, concluida la guerra, se encontró con que el bulevar y su público le tenían olvidado. No pudiendo vivir del teatro en Francia, en cuyos coliseos se había hecho, se mató. Se cortó la yugular en la tina de baño del hotel en que vivía y no se han esclarecido hasta ahora los motivos de este acto fatal... y teatral.