FICHA TÉCNICA



Título obra Una noche de niebla en Londres

Autoría Miguel Mihura

Dirección Ricardo Mondragón

Elenco María Teresa Montoya, Luis Manuel Pelayo, Ricardo Pardavé, Carmen Sagredo, Manolo Nogales, Alicia Montoya, José Solé, Oscar Cerdán, Jorge Mateos, Micaela Castejón, Simón Armengol

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Sala Ródano




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Una noche de niebla en Londres, en la sala Ródano". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Una noche de niebla en Londres, en la sala Ródano

Armando de Maria y Campos

La eminente actriz mexicana María Tereza Montoya se propone realizar una temporada de teatro español contemporáneo, que podría denominarse "teatro español de México", con igual derecho que otra no muy periódica que exhuma piezas de autores del siglo de oro. María Tereza ha formado un repertorio en el que figuran las siguientes piezas nuevas en México: ¿Dónde vas Alfonso XII?, de Juan Ignacio Luca de Tena; Fuera es de noche, de Luis Escobar; Madrugada de Antonio Buero Vallejo; Carlota, de Miguel Mihura; El infierno frío, de Horacio Ruiz de la Fuente; Un estreno para Cristy, de José López Rubio; Cuando la suegra es la otra, de José Alfayate, y La solterona rebelde y La vida privada de mamá, de Víctor Ruiz Iriarte, de las que tiene obtenida la exclusiva, además de las obras de su repertorio de Tamayo y Baus, Benavente, Linares Rivas, Martínez Sierra, los Álvarez Quintero, Casona, López Pinillos y lo que sería para nosotros una positiva novedad, Benito Pérez Galdós.

Para iniciar su temporada eligió la comedia de corte policiaco Carlota, de Mihura, a la que le cambió de título para que el público de México no imaginara que se trataba de una nueva versión de la vida de la infortunada emperatriz Carlota.

El autor Mihura no es desconocido para el público de México. Del grupo de los humoristas españoles, es posiblemente, el de más ingenio y, además, es buen constructor de comedias. La obra elegida por María Tereza no es de las mejores, y no tuvo éxito en España. Esto no fué óbice para que la eligiera como la primera de una temporada que deseamos sea larga y fructífera económicamente.

Antes de asistir al estreno, y para orientarme un poco, leí algunas crónicas madrileñas sobre el estreno de Carlota, que María Tereza anuncia como Una noche de niebla en Londres. La más certera de todas las que leí fue la que firma el crítico Torrente Ballester. Es ésta:

"Miguel Mihura ha escrito y estrenado una comedia policíaca. Se titula Carlota, nombre al que responde la protagonista. La suerte de esta dama no es muy buena: la matan al principio de la comedia, no sabemos quién la mata, y un detective se encarga de averiguarlo. El detective es simpático, su simpatía resplandece en un ambiente siniestro, en la sala siniestra de una casa siniestra, que es donde vive la víctima y donde se comete el crimen. Hay también un siniestro jorobado, una ama de llaves resueltamente antipática, un policía sentimental y un marido.

"Con estos elementos, fácilmente podría Miguel Mihura haber escrito una parodia del género amarillo. El comienzo de la comedia es paródico, pero sólo durante poco tiempo. Después, la comedia se pone seria, y la comicidad se limita a veces a breves apariciones de frase y de situación. Miguel Mihura ha escrito una comedia policiaca 'en serio'.

"Esta es la razón, supongo, de que transcurra su acción en Londres y la envuelva el consabido 'puré de guisantes': un Londres anticuado, en 1907, fecha en que se cometían todavía bellísimos asesinatos, y en que muchos policemen se acordaba de la escueta y atrabillaria figura de Sherlock Holmes verificando sorprendentes deducciones. Mihura lo ha recordado también–con leves perfiles de caricatura–en su detective Hilton. Este Londres está perfectamente retratado en la comedia, no la totalidad de Londres, naturalmente, sino algo que afecta a su totalidad: lo que ahora llamamos 'clima, clima dramático'. Aquella habitación, aquellos personajes, aquel crimen, son londinenses por derecho, como el speaker del Parlamento.

"Sin embargo, para mí, el clima, tan bien logrado, con ser muy importante, no es mejor que la comedia. Hay un argumento meticuloso y bien pensado, hay un desarrollo admirable con arreglo a una técnica poco usada por Mihura, pero que le sirve a las mil maravillas. La construcción de la comedia es impecable. Todo está en su lugar, nada sobra y nada falta. El sistema de efectos típicamente policiacos se mezcla con los efectos teatrales. Nadie sospecha, ni puede sospechar, hasta el momento justo, quién es el asesino. La escena final es estupenda.

"No sé el valor que pueda tener en este caso mi opinión de viejo aficionado al género–por la cual siento simpatías y hasta ternura–. Creo que Carlota es una de las mejores comedias policiacas que he visto. Si en vez de estrenarse en Madrid se hubiese estrenado en Londres, duraría centenares de noches, se representaría en Broadway, recorrería el mundo. Me parece superior a las últimas que he visto de Agatha Christie. Ahora bien, esta perfección se mide, no en metros, sino en yardas. La comedia es tan inglesa, que hasta tienen [Oracion incompleta en el recorte original. N. del E.].

Al regresar, el jueves por la noche, del estreno en la Sala Ródano de Una noche de niebla en Londres, me dí cuenta de que si quería dar a mis lectores una impresión del valor e importancia de esta obra, tendría que decir, más o menos, lo que en su oportunidad dijo Torrente Ballester en su diario madrileño. Por lo que se refiere a la interpretación es otra cosa. La dirección de Ricardo Mondragón, excelente como oficio, tomó en serio la farsa de Mihura, y no logró darle vivacidad a la acción. La interpretación fue, en consecuencia, en serio, tanto, que muchos chistes o expresiones de humor se perdieron o no se advirtieron. María Tereza se mantuvo como actriz excepcional y en los demás papeles, ninguno realmente importante, excepción del marido, a cargo de Luis Manuel Pelayo, que se sostuvo discreto durante la lenta acción de la pieza, todos en su momento sirvieron concienzudamente a su personaje, por orden de aparición, Ricardo Pardavé, Carmen Sagredo, Manolo Nogales, Alicia Montoya, José Solé, Oscar Cerdán, Jorge Mateos, Micaela Castejón y Simón Armengol. La decoración de David Antón, inspirada en Londres convencional de 1900. Afeada por unas cortinas de rojo chillante, detonante. El difícil público de la noche del estreno no demostró entusiasmo por esta discutible pieza del aplaudido auto español Miguel Mihura.