FICHA TÉCNICA



Autoría Manuel José Othón

Notas Semblanza de Manuel José Othón como dramaturgo en el centenario de su nacimiento




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Manuel José Othón como autor dramático. II". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Manuel José Othón como autor dramático. II

Armando de Maria y Campos

Continúa la historia de Manuel José Othón, autor dramático.

El argumento de La cadena de flores, es el del marido que se olvida del hogar y vuelve a él debido a la astucia de su madre y al amor de su mujer y de su pequeña hija. Como era costumbre característica de aquella época, el adolescente autor potosino que concibiera y escribiera su drama en lo más íntimo de la provincia mexicana, sitúo la acción de su pieza "en Madrid, época actual". Es evidente la influencia de los mediocres autores españoles que entonces se representaban en México. Tal vez es consecuencia de remotas lecturas de Rodríguez Rubí o quizá de recientes de Echegaray, que había empezado a escribir con éxito de público extraordinario a partir de 1874 y que en 1877 ya tenía la satisfacción de que su obra O locura o santidad, estrenada en 1877, fuera aplaudida en casi todos los teatros de América.

En La cadena de flores, ya apunta el gran poeta que nació con Othón, y se advierte habilidad para la versificación. Pero es más digno de considerarse el sentido de la proporción que Othón ya poseía para la distribución de los efectos dramáticos, y por lo que se refiere a los personajes, ninguno de ellos es francamente artificial. El argumento de La cadena de flores, está inspirado en un libro muy popular entonces: La mujer, de Severo Catalina, y como Othón era leal de su público, así lo confiesa en su obra, en la escena quinta.

Es evidente que, subyugado por la nombradía que ya por aquel entonces gozaba en América José Echegaray, Othón pensara escribir un drama, según los moldes de que con fecundidad sorprendente producía el dramaturgo y matemático español. Este drama fue el titulado Después de la muerte, que el bardo consagró a la sagrada memoria de mis padres. Su biógrafo Zavala lo imagina "tres semanas consecutivas, sin interrupción, ora paseando transversalmente de un ángulo a otro de su biblioteca (en San Luis Potosí); ora caminando de un extremo a otro del patio florido de su casa, ora sentándose a la mesa de trabajo" hasta dar cima a su labor toda ella escrita en verso "como los dramas de Echegaray".

Tengo frente a mí un ejemplar de este drama dedicado por Othón a un amigo suyo: "A mi hermano Antonio Cuéllar y Argomaniz, recuerdo de cariño". Manuel José Othón. México, febrero 21 de 1884". Este drama de Othón fue representado por primera vez en el teatro Alarcón, de la ciudad de San Luis Potosí, la noche del domingo 30 de diciembre de 1883. Lo interpretó la compañía del primer actor Francisco E. Solórzano, de la que era primera actriz Concepción Padilla, la misma que años antes había sido feliz protagonista de la obra de Jose Martí, Amor con amor se paga. El reparto de personas y actores fue el siguiente:

Consuelo............... Padilla (Concepción).
Clara..................... Señora Toscano.
Loreto................... Señorita Padilla (Magdalena).
Fernando............... Señor Oliva.
Carlos.................... Señor Solorzano.
Román................... Señor Montoya y Alarcón.
Federico................ Señor García (Rafael).
D. Ramón.............. Señor García (Casimiro).
Dos criados........... Señores Fuentes y Vanegas.

El público potosino escuchó con atención y creciente interés el inspirado drama de Othón y llamó al autor a escena al final de cada acto. El tema elegido por el vate era propicio al entusiasmo de un público sentimental y sencillo: la falta de una madre hiere... aún después de la muerte.

Cinco días después, algo inusitado en provincia, subió a escena nuevamente con el drama de Othón. Fue en función precisamente en homenaje al autor. El teatro fue engalanado. Todas las localidades estuvieron ocupadas por las diversas clases sociales que tradicionalmente separaban sociedad y pueblo. Las autoridades, por supuesto, en las mejores localidades. El gremio de cargadores apartó para sus socios casi todas las localidades en galería. Entonces no se concebía un homenaje a un mexicano sin que en alguna forma participara la bandera nacional. Esta vez el acto tuvo perfiles inusitados. Al concluir la representación de la compañía integra presentó al poeta envuelto en los pliegues del pabellón patrio. Es de suponerse la ovación que escucharía el poeta. Así, envuelto en la enseña nacional, tuvo que escuchar a un joven representante de la colonia española, quien leyó unas quintillas mediocres. Entre los presentes en esta función se recuerda al gobernador del Estado, Don Pedro Díez Gutiérrez y a comisiones del Instituto Científico y Literario, de la Sociedad de Socorros Mutuos y de la Guarnición Federal. Abundaron los regalos para el festejado, y éste obsequió a Concha Padilla con un aderezo, no dicen las crónicas de la época de qué valor, pero es fácil suponer que era de rutilante utilería. Al actor Solórzano le entregó una copia manuscrita del drama con una carta, que daré a conocer a los lectores de esta columna en próxima crónica.