FICHA TÉCNICA
Título obra La Llorona
Autoría Carmen Toscano
Espacios teatrales Plaza Federico Gamboa, Chimalistac
Notas Comentarios sobre los orígenes novohispanos de la leyenda de La Llorona
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de La Llorona, de Carmen Toscano, en Chimalistac". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Estreno de La Llorona, de Carmen Toscano, en Chimalistac
Armando de Maria y Campos
El Instituto Nacional de las Bellas Artes, con la colaboración del Departamento Central, ha escenificado en la Plaza Federico Gamboa, de Chimalistac, Villa Obregón, en el Distrito Federal, una nueva versión de la leyenda mexicana La Llorona, de la que es autora la poetisa mexicana Carmen Toscano de Moreno Sánchez. Es ésta una gallarda prueba de representación al aire libre, en la que se utiliza la magnífica área de la Plaza Mayor de esta deliciosa y poética población. Las representaciones se han proyectado para celebrarlas durante la noche y en ellas intervienen, desde su postura escénica hasta su interpretación, empleados y alumnos de diversos departamentos del INBA y de su Escuela Dramática. No se ha escatimado nada para que luzca con todo el impotente esplendor del pasado la escenificación de esta leyenda, cuya acción múltiple precisa de un reparto numeroso que se debe casi en su totalidad [a] la mencionada Escuela para actores del Instituto Nacional de Bellas Artes, cuyos directores no pudieron eludir la necesidad de confiar la dirección escénica y coreográfica a personas de origen extranjero, lo que no es un error, pero si una circunstancia que evita que quienes sientan en su sangre estas cosas de un México remoto pudieran actuar con igual lealtad, pero con más sinceridad.
Como es habitual en estos casos, se han dicho, y probablemente se dirán muchas cosas en torno a la leyenda de La Llorona. Quisiera aprovechar esta oportunidad para aclarar cómo esta leyenda arranca de la vida de la mujer de los Conquistadores, Cortés y otros, conocida por la Malinche o doña Marina, que a tantas interpretaciones ha dado lugar. Durante dos siglos y medio La Llorona no fue otra que doña Marina, cuya figura trato de situar con datos irrefutables y que tal vez sean de utilidad a autores y críticos teatrales de la presente crónica –que sólo será interrumpida cuando tenga que dedicar mi atención a sucesos de inaplazable actualidad.
El insuperado cronista de la Conquista, Bernal Díaz del Castillo, refiriendo el trabajo de paz que celebró el capitán Hernán Cortés con los caciques de Tabasco, habla de los ricos representantes que le hicieron con sencillez y como testigo presencial de ellos se limita a decir: ... "y no fue nada todo este presente en comparación de veinte mujeres entre ellas una muy excelente mujer, que se dijo doña Marina, que así se llamó después de vuelta Christiana".
Sigue hablando Diaz del Castillo de la extraordinaria aventura cortesiana, y al referirse a la erección de un altar en el pueblo de Tabasco, dice: "... Y el mismo frayle (el P. Olmedo) con nuestra lengua (intérprete), Aguilar predicó a las veinte indias que nos prestaron muchas buenas cosas de nuestra Santa Fe, y que no creyesen en los ídolos que de antes creían... y luego se bautizaron, y se puso nombre de doña Marina a aquella india y señora de vasallos y bien se le parecía en su persona, lo cual diré adelante cómo y de qué manera fue allí traída; y a las otras mujeres no me acuerdo bien de todos sus nombres, más éstas fueron las primeras Christianas que hubo en Nueva España. Y Cortés las repartió a cada capitán, la suya, y a esta doña Marina, como era de buen parecer, y de entremetida y desenvuelta, dio a Alonso Hernández Puertocarrero, que ya he dicho otra vez que era muy buen caballero... y después, fue a Castilla, Puertocarrero, estuvo la doña Marina con Cortés, y de ella hubo un hijo que se dijo Martín Cortés, que el tiempo andando fue comendador de Santiago".
¿Qué fue esta india antes de cruzar su vida con la de los conquistadores? Bernal Díaz le consagra un capítulo de su historia, y en ella traza el precioso relato que, como una goma de jade tallada por los aborígenes, voy a dejar sobre esta crónica: ... "quiero decir lo de doña Marina, como desde su niñez fue gran señora de pueblos y vasallos; y es de esta manera, que su padre y su madre eran señores y caciques de un pueblo que se dice Painala, y tenían otros pueblos sujetos a él, obra de ocho lenguas de la Villa de Guezacualco, y murió el padre quedando muy niña, y la madre se casó con otro cacique mancebo, y tuvieron un hijo, y según pareció, querían bien al hijo que habían habido; acordaron entre el padre y la madre darle el cargo después de sus días, y porque no fuese vista, y echaron fama que se había muerto, y en aquel a sazón murió una hija de una india esclava, y publicaron, que era la heredera; por manera que los xicalangos la dieron a los tabascos, y los tabascos a Cortés: y conocí a su madre, hijo de la vieja ya era fallecido.
Corto aquí esta relación para reanudarla en próxima crónica.*
Notas
* La reanudación aparece el 28 de Mayo de 1958.