FICHA TÉCNICA
Título obra Trébol de muerte
Notas de Título The old ladies (título en el idioma original)
Autoría Rodney Acklan
Notas de autoría Eleazar Canale / traducción
Elenco Prudencia Grifell, María Douglas, María Teresa Rivas
Escenografía Julio Prieto
Espacios teatrales Teatro Arcos Caracol
Eventos Inauguración del Teatro Arcos-Caracol
Notas Obra inaugural del teatro Arcos-Caracol, ubicado en Avenida Chapultepec, no. 409
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de Trébol de muerte de Rodney Acklan, en el Teatro Arcos-Caracol". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Estreno de Trébol de muerte de Rodney Acklan, en el Teatro Arcos-Caracol
Armando de Maria y Campos
Esta crónica podría titularse inauguración y exhumación. Inauguración, porque un nuevo teatro se pone al servicio de la metrópoli, y exhumación porque para cubrir la temporada de inaugural se eligió una antigua pieza del repertorio inglés.
La inauguración del nuevo coliseo, que se conocerá en adelante por Arcos-Caracol, resultó brillante. Este nuevo centro de actividades teatrales, construido en la avenida Chapultepec, precisamente frente a los restos de los arcos del antiguo acueducto que surtía de agua a nuestra ciudad primitiva, aprovechando un terreno que obligó a los ingenieros a fabricar el escenario y consecuentemente la sala, en forma extraña. Se pretende que sea una continuación del modesto teatrito el Caracol, el primero, muy pequeño, que fue dedicado a experiencias teatrales con aficionados, y que tomo su nombre de una escalerilla de caracol que conducía del nivel de la calle de Cuba al sótano en que fue construido, en el edificio del Sindicato Nacional de Azucareros; es un coliseo moderno, con capacidad para 220 espectadores, no siempre bien instalados –por lo que más adelante diré – con salas de descanso, puerta de seguridad y hasta modesto estacionamiento. Se le localiza en el número 409 de la avenida Chapultepec.
El teatro Arcos-Caracol posee una novedad, obligada por la situación en que fueron construidos escenario y sala, y consiste en una zona para representar que tiene 13 metros de ancho por 5.20 de alto y probablemente hasta 6 metros de fondo. El escenario de Arcos-Caracol, viene siendo lo que la pantalla panorámica en algunas de nuestras salas de cines, con la circunstancia de que tratándose de representaciones teatrales, quiene ocupen localidades de la extrema derecha, se enterarán poco de lo que pasa en la extrema izquierda del escenario. Lo ideal será poder colocarse en el justo sitio medio de los grupos de 120 espectadores cada uno.
Esta situación material del escenario obligará a los escenógrafos a forzar su imaginación. Por lo que se refiere a la escenografía de Trébol de muerte, Julio Prieto creó una ajustada sobriamente a los tres escenarios que piden la obra, uno para cada actriz de las que protagonizan la pieza. Tuvo que caer forzosamente en lo convencional y, además, le dio un ninguna parte y con niveles inexplicables que pueden llevar funcionamiento extraño con escalerillas que no conducen a la confusión a los espectadores observadores; ninguno de los tres escenarios cuenta con iluminación propia. ¿Cómo se las entenderían las tres mujeres solas para hacerse de una poca de luz, que no sea las que les proporciona el técnico de la Teus? En cambio, todos los servicios destinados al público son lujosos y del mejor gusto en este nuevo coliseo al que deseamos la mejor fortuna.
Hay piezas de teatro antiguas y viejas. Con las viejas se forma, generalmente, el género clásico. Con las antiguas se integran colecciones de antigüedades. The old ladies, de Rodney Acklan, es una pieza antigua, no obstante que el autor no pueda considerarse propiamente viejo, porque nació en 1909. Pero usa procedimientos antiguos de verdad. Su pieza es un largo melodrama, sombrío del género intimista, que escarba en la vida privada de tres mujeres solas, cuyos caracteres no están bien definidos, por lo menos al través de la traducción de Eleazar Canale. No obstante que una de las tres mujeres solas muere en el escenario, no pasa nada de nada a lo largo de la obra, dividida en tres actos, el primero en dos cuadros. Hablan y hablan al parecer en muy inglés estilo una ancianita que espera volver a ver un hijo ausente e ingrato; una solterona virgen que entre sus chucherías conserva una estatuita y otra, muy pobre como las dos ya citadas, y que al parecer es viciosa y cree en lo que dice la baraja. Esta última provoca la muerte de la solterona por... la posesión de la estatuita, ¡y nada más!
Se habrá elegido esta pieza para presentar un trébol de actrices mexicanas de reconocida categoría, y que podría significar a los tres tiempos en la carrera de una buena comediante. El pasado, doña Prudencia Grifell; el presente, María Douglas, y lo futuro, María Teresa Rivas. Doña Prudencia está más allá del bien y del mal. Alcanzó un sitio cumbreño, y no logra hacer nada mejor que lo mucho bueno que lleva realizado. María Douglas está en lo mejor de su gran carrera intermitente, y María Teresa Rivas es ambición y fuego, y toda ella más que un temperamento dramático, un timbre de voz abaritonado que sacude a los espectadores. Las tres representan muy bien sus respectivos personajes.
Haciendo uso de un término que corresponde a un cronista de modas, diríamos que "modelan" con talento y dominio los tres personajes confiados a su capacidad artística; es decir que los pasean, exhiben y en ocasiones hasta los viven como "modelos" –actrices que saben muy bien lo que significa darle prestancia y llenar de vida un ropaje que después de la exhibición queda convertido en un montón de seda, esta vez en un personaje ajado, hueco, sin vida propia, como todas las antigüedades.