FICHA TÉCNICA
Título obra Desnudo con violín
Notas de Título Nude with violin (título en el idioma original)
Autoría Noel Coward
Notas de autoría Mercedes Cabrera / traducción
Dirección Manolo Fábregas
Elenco Manolita Saval, Manolo Fábregas, Marilú Elízaga, Luz María Aguilar, Tamara, Antonio Raxel, Marcela Daviland, Domingo Soler
Escenografía Julio Prieto
Notas de escenografía Magín Banda / realización
Espacios teatrales Teatro de Los Insurgentes
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de Desnudo con violín de Noel Coward, en el teatro de los Insurgentes". Novedades, 1958. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Estreno de Desnudo con violín de Noel Coward, en el teatro de los Insurgentes
Armando de Maria y Campos
Noel Coward es uno de los autores ingleses más favorecidos por el público de habla inglesa y por extensión por los de todo el mundo que gusta del teatro. Es también, actor, y como Molière o Sacha Guitry, representa los personajes que intervienen en sus comedias. Escribe obras a su medida y seguro del cariño que por él tienen los públicos del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, y de los Estados Unidos, elige temas para el gusto de este conglomerado que, viniendo de él como autor o como intérprete, lo acepta todo.
Coward es un veterano en ambas lides. Nació en 1899, en Teddington, y por la circunstancia de haber sido declarado inútil para el ejército en, 1918, por presentar síntomas tuberculosos, los ingleses perdieron tal vez un cumplido y valiente soldado, pero ganaron un actor y un autor en una misma pieza, que ha dado a su teatro comedias típicas y aún tópicas que en muchos aspectos serán vivos documentos de la época en que fueron escritas. Coward, siempre original, revolucionario, intenso, buen humorista, está ya colocado entre los dramaturgos contemporáneos de primer orden. Muchas veces el escándalo le ha acompañado, y el más reciente de que fue protagonista lo motivo la edición de su audacísima autobiografía Present indicative. Dos de sus más afortunadas comedias han sido representadas muchas veces en México: Espíritu travieso y Vidas privadas.
Su pieza más reciente es Desnudo con violín, que, naturalmente, ha sido representada con éxito en las capitales claves de la consagración autoral: Londres, París y Nueva York. Desnudo con violín no es de las mejores comedias de Noel Coward. Se podría decir, tocando el extremo opuesto, que es de las menos afortunadas. Su asunto en endeble. Un gentleman humorista, muy rico naturalmente, juega con los críticos de arte una broma tremenda. Les hace creer que es un gran pintor, originalísimo y audaz, en constante renovación, que permite a éstos asegurar que su obra se divide en cuatro grandes siglos creadores. La verdad es que todos los cuadros de esas cuatro épocas han sido pintados por quienes no sabían ni como se coge un pincel: Una rusa estrafalaria, una marsellesa zafia, un negro, y un niño de 8 años, hijo de su valet. Los cuadros se han cotizado a precios elevadísimos entre los coleccionistas de todo el mundo, que no saben nada de pintura; pero que se guían por lo que dicen los críticos de arte, que muchas veces saben de pintura menos que ellos, y están en los más respetables museos de arte y en poder de los más calificados coleccionistas. Todo esto se sabe cuando muere el supuesto pintor y aclara a sus herederos que él no ha pintado nada en su vida, fuera de un cuadrito sin importancia de su niñez. El crítico de arte responsable que lo colocó en las cumbres de la fama e intervino en la venta de los cuadros apócrifos, trata de comprar el silencio a quienes se prestaron al fraude, pintando telas absurdas para el excéntrico gentleman, que sólo tenía un verdadero amigo, un fiel compañero, casi un pariente en su valet, ejemplo de ayudas de cámara y además un pícaro redomado. Los herederos completan el juego.
Escrita Desnudo con violín (Nude with violin) para hacer reír y pasar el rato, la comedia de Coward cumple ampliamente. Desfilan por ella Sebastián, el valet, que creó el propio Coward en Londres; los parientes del supuesto pintor –su viuda, su hija y un matrimonio formado por un hijo de él, difunto, y su mujer, hecha italiana en la versión que conocemos, para justificar la intervención de una artista de ese origen– los cuatro pintores apócrifos y personajes episódicos, algunos sin pronunciar palabra. El personaje central, el valet Sebastián, Maesse Pedro de este enredo, mueve los hilos de los títeres, porque títeres y no otra cosa son todos los personajes cowardinos, particularmente los de las pintoras rusa y francesa. El acto de exposición está muy bien construido y anuncia una comedia divertidísima; pero ésta se frustra porque varias situaciones se repiten y el interés general decae. Queda en nada: Una comedia amena, sin sorpresas previstas porque el desenlace se prevee, por la que desfilan tipos ingleses y solo un personaje, el valet Sebastián. La traducción de doña Mercedes Cabrera – que reside en Londres y forma parte de nuestra embajada ante los ingleses– es correcta, pero tengo para mí que no capta en toda su gris diafinidad –valga la paradoja– el humor inglés tan característico y difícil para los públicos latinos.
Manolo Fábregas presenta esta comedia con magnificencia arquitectónica. Un salón nada más pero regio, obra, naturalmente, de Julio Prieto, el escenógrafo de casa, realizada soberbiamente por Magín Banda. La dirección, a cargo de Fábregas, profesional y tolerante en el caso de los tipos de las pintoras apócrifas, la que fue confiada a la actriz señora Saval. Como actor, Fábregas está sobrio y dominando el personaje del valet Sebastián. Doña Marilú Elízaga da físicamente el tipo de una hermosa viuda tonta, y cumple, sencillamente. La hermosa y elegante Luz María Aguilar revela los firmes avances que ha hecho en su carrera y, en justicia, es, después de Fábregas, la única que crea un personaje. Todos los demás son tipos con sus virtudes y sus defectos. La ex bailarina Tamara hace de rusa, lo que por nacimiento es, con gracia y desenvoltura. Manolita Saval se excede en los matices corrientes. Antonio Raxel cumple en un difícil e ingrato papel y Marcela Daviland luce con gracia su fina silueta. El veterano actor Domingo Soler tiene a su cargo el difícil personaje del crítico de arte, pero una lamentable afonía no le permitió desenvolverse con la seguridad que le da su reconocida veteranía.
A la función de estreno acudió cuanto vale y brilla en el mundo de la cinematografía, de la prensa especializada y de quienes saben divertirse en México. La comedia de Coward gustó a este público. Veremos que dice después al que se limita a comprar el espectáculo que se le ofrece.