FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios del autor sobre la Agrupación de Críticos de Teatro de México y la interpelación de ésta a Manolo Fábregas




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "La comida de Fábregas a los críticos, la Agrupación de éstos y su reparto de premios". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

La comida de Fábregas a los críticos, la Agrupación de éstos y su reparto de premios

Armando de Maria y Campos

No asistí a la comida que en aristocrático restaurante, –puesto que lo regentea un duque, aunque convencional–, ofreció Manolo Fábregas a los cronistas que cubren la fuente de teatros. Por culpa del correo, principalmente, porque no sé si hubiera resistido la tentación de quebrantar mi promesa de no volver a concurrir a cocteles –con emparedados– ofrecidos a periodistas por las empresas. Sale uno de mal humor porque comprueba que en realidad lo que de uno esperan todos es ¡publicidad y propaganda!

Durante muchos años, tal vez más de cuarenta, conviví con cómicos y empresarios camaraderilmente. Pero las cosas cambian con el tiempo. Ahora, parece ser más solicitados quienes nutren sus columnas con notas de chisme y cuento. Frecuentemente ocurre que a una invitación a críticos de teatro se suman quienes escriben de teatro por referencias, recogiendo esta versión aquí, aquélla allá y no asisten a las representaciones teatrales. Cosas de los tiempos, como otra muy frecuente entre los críticos de no asistir a un estreno, ni a veces tomarlo en serio, pasándolo por alto, si no son previamente invitados y favorecidos con localidades de las mejores situadas. Sobre este particular ya  tengo expuesta mi opinión en el sentido de que cuando no hay localidades para el crítico la noche  en que esto debe asistir  –la de estreno–, el camino más corto es comprar en taquilla sus localidades.

Manolo Fábregas reunió en su mesa de agradecimiento a críticos, columnistas que informan de chismes teatrales y periodistas amigos suyos. No sé si habrá invitado oficialmente a la llamada Agrupación de Críticos de Teatro, y si fue así en el pecado llevó la penitencia, porque el crítico agremiado le resultó... autor respondón. Ya sabemos que cuando la criada sale responda...

Al final de la comida, a la hora de las mentiras que es la de los brindis, el crítico señalado para responder al correcto ofrecimiento del ágape, le reclamó al empresario porqué no había llevado a su escenario comercial obras de autores mexicanos. Manolo Fábregas debió sentirse desconcertado. Los críticos le habían cambiado el juego. Él los había llamado para jugar limpio y de la manga sacaban una carta no prevista: la de autor. Aunque debió haberlo esperado,  porque la mencionada Agrupación esta manejada por críticos que  a la vez son autores. Yo me atrevía a decir que la Agrupación se desmoronaría si de ella salieran los autores. Quien más, quien menos, escribe críticas o crónicas de teatro con vistas a colocar una comedia, a dirigir a actores, o a arrendar locales para estrenar sus propias producciones. Les interesa el teatro como autores y no como críticos, cuya función severa e ingrata puede llevar al auge un movimiento teatral o a la desorientación más absoluta. Otros fueron los propósitos que nos movieron a Fernando Mota y a mí a fundar la dicha Agrupación de Críticos de Teatro. Y cuando digo de qué color son los pelos de la burra, es porque los tengo en la mano... Después, otros se apoderaron no de la Agrupación, que sólo da señales de vida con motivo de la repartición de premios anuales y teniendo siempre en cuenta los éxitos de sus miembros en su condición de autores, olvidándose del noble simbolismo de ésta, y las cosas van tan a la deriva que este año casi no habrá votación para tales premios porque de ella se excluirán quienes ejercen la función autoral. En este estado ha llegado la Agrupación de Críticos de Teatro por culpa indirecta de quien fue designado, quizá para tenerlo atado como cómplice ad perpetuam, presidente honorario de la misma, don Francisco Monterde, amigo y camarada de muchos años, pero ¡ay!  conciliador. Recuerdo a Gide cuando dice: ¡cualquier cosa antes que las honradas medias tintas, la alegría prudente, la melancolía conformista! Corre el rumor de que ésta asumirá la presidencia efectiva, autor, como se sabe, de la comedia Pecado mortal, para que su voto no resulte sospechoso si lograra alcanzar, como hace un año, el Premio Nacional Cada quien su vida, y por qué procedimientos, en el caso de que él presidiera las votaciones.

Ocasión oportuna es éste para seguir declarando que desde hace más de seis años no participo en nada que se relacione a la Agrupación de Críticos de Teatro, a la que no renuncio oficialmente por la razón simple de que soy su fundador (con Fernando Mota). Aparte también de otras razones porque se ha hecho de ella una capilla, y le aplico esta designación por la amistad que todavía conservo con algunos de sus socios.

Yo sé por la experiencia que da un largo vivir, que las capillas no se convierten en Iglesias, sino en sacristías. Incluso y sigo en esto la opinión de Lenormand, a veces, en reboticas en que se mezclan el incienso quemado en honor de los miembros del grupo y el veneno destinado a todos los escritores que no forman parte del grupo...

Que se voten y se boten entre ellos mismos. Yo me lavo las manos.