FICHA TÉCNICA
Título obra Triángulo decente
Notas de Título El pulso, la respiración y la temperatura (título original); Un adulterio decente (segundo título)
Autoría Enrique Jardiel Poncela
Elenco Andrés Soler, Víctor Velázquez, Arturo Brisha, Isabel Blanch, Lorena Velázquez, Libertad Ongay, Armando Arriola
Escenografía Arturo Brisha
Espacios teatrales Teatro Rotonda
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Triángulo decente, estreno en el Teatro Rotonda". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Triángulo decente, estreno en el Teatro Rotonda
Armando de Maria y Campos
Enrique Jardiel Poncela creó –lo hemos dicho, comentado y analizado varias veces–, un teatro bufo, descoyuntado, caricatura de la farsa, original y divertido; jardielesco, en una palabra. Tuyo su época y gustó mucho. En México se desconocen, sin embargo, muchas de sus regocijadas comedias. Una de las que permanecía –¡y permanece, Vive Dios!– ignorada es Un adulterio decente.
La empresa del teatro Rotonda, eligió esta obra para continuar su temporada que inició con Buenos días, tristeza, y empezó por cambiarle el título (¿curándose en salud, previendo lo que vendría después con Pecado mortal y La Celestina?). ahora se llama Triángulo decente.
Esta deliciosa farsa fue estrenada en Madrid el año de 1936, y por lo que se ve es ya mayor de edad y puede andar sola por los escenarios del mundo. antes de llamarle Un adulterio decente, se tituló El pulso, la respiración y la temperatura. No es un vodevil, ni nada que roce las intimidades de un hogar organizado, ni menos se trata de un triiángulo –el marido, el esposo y el amante– como se forman en todo el mundo. Es una farsa muy bien planeada, lógica y muy divertida, y la pueden ver hasta los niños que aun ignoren la televisión, que creo que han de ser muy pocos . Jardiel Poncela la escribió para una compañía integrada poir primeras figuras del teatro español y fue llevada a un escenario máxima categpría madrileña. Es, pues, una obra cómica escrita en serio. La estrenaron Isabel Garcés, (Cristina , la esposa), Alfonso Tudela (Fernando, el marido) y José Orjas, (Federico, el amante). El gran Emilio Thuillier hizo el distraído y formidable doctor Cuberri, y Rafael López Somoza, entonces en el ápogeo de su carrera de actor cómico, el Melecio, chofer de Cristina y Eduardo, que no aparece en la versión que se representa en la Rotonda. No aparece Melecio, personaje importante, como tampoco otros quince –nada menos que quince! personajes suprimidos. Estos son, y los cito por sus nombres sin aludir a su importancia en la comedia, porque entonces habría que referir su argumento escena por escena : Emilia, Luisa, Socorrito, Margarita, Raimunda, Melecio, el señor Ortiguere, Fermín, Raigoso, López, Menéndez, Rodríguez y Senén. ¿Se pueden suprimir tantos personajes en una comedia sin que ésta quede hecha una birria? ¿Se puede pasar por alto, o por bajo, tan insólita circunstancia? ¿Puede hacerse el cronista de la vista gorda, y no ver nada de esto? ¿Se peca de severidad denunciando este sorprendente atrevimiento?
Aun hay más. La acción de Un adulterio decente precisa de tres escenarios distintos. Un piso bajo que ocupa Eduardo y Fernanda (¿por qué se le cambio el nombre y ahora es Cristina?) ; en el rellano de la escalera de esta casa, indispensable lugar de acción donde se supone que ocurre la acción, lugar apartado para que el doctor Cumberri cure, por un curioso procedimiento, a los enfermos contagiosos por el microbio del adulterococo, que es, según él, el agente provocador de los adulterios.
Pues bien, en la versión del teatro Rotonda, toda la acción sucede en un mismo escenario, y resulta incongruente, absurdo, ilógico hasta el delirio, que lo que debía pasar en un sanatorio para adultercocados pase en la casa en el que se cometió el Adulterio decente. Y todo esto con la supresión de ¡quince personajes! ¡Increíble!
¿Qué queda de la divertida e ingeniosa farsa de Enrique Jardiel Poncela? Pues, aunque nadie lo crea: una divertida comedia, así de magnífico es el original. El público notará baches, lagunas, frases y movimientos inexplicables, pero ¿todavía se divierte!
Los intérpretes cumplen. Andrés Soler recurre a su veteranía y riqueza de recursos para salir airoso como el doctor Cumberri. Víctor Velázquez convence como el marido engañado tan ... decentemente: en cambio Arturo Brisha, no convence como un galán de 35 años, según se dice en el curso de los diálogos. Lorena Velázquez, muy juvenil y bella, está bien, y exageradas las tías comicas Isabel Blanch –siempre bufa– y Libertad Ongay. El veterano Armando Arriola como gran actor que es el criado Eladio. El actor Brisha es el autor de la escenografía un salón bien presentado, que hace de comodín escenográfico. ¡Pobre de Enrique Jardiel Poncela!