FICHA TÉCNICA
Título obra Matrimonio sintético
Autoría Sebastián G. Rovira, Francisco Baus, y Antonio Monsell
Dirección Julián Duprez
Elenco Magda Donato, Enrique Malumbres, Magda Guzmán, Francisco Muller, Patricia Nieto, Gloria Silva
Escenografía Farina
Espacios teatrales Teatro Bon Soir
Notas El autor también hace consideraciones sobre lo que es crisis teatral
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Matrimonio sintético, estreno en el teatro Bon Soir". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Matrimonio sintético, estreno en el teatro Bon Soir
Armando de Maria y Campos
El teatro comercial es indispensable en las grandes ciudades, como el arte o el experimental, para no citar, sino tres géneros definidos. Una ciudad a base de teatros experimentales no significaría nada, como tampoco la que únicamente contara con teatros de altura o dedicados a satisfacer el alforismo lopezco, tabla de salvación de todos los que van buscando los productos de la taquilla: el pueblo es necio, y pues lo paga, es justo hablarle necio para darle gusto...
Afortunadamente el teatro en México, que empieza a pasar por una tremenda crisis, porque el teatro está siempre en crisis, cuenta con expresiones teatrales de la más diversa categoría. Que no hay público para todas estas manifestaciones teatrales es evidente, y por eso empieza a asomar la máscara trágica de la crisis.
Algunos conferenciantes que entienden el teatro de manera distinta, como don Celestino Gorostiza y don Víctor Moya, han sustentado sendas conferencias, y en ellas han revelado, poco más o menos, que antes de que ellos empezaran a hacer teatro en México, éste era una verdadera birria. Y no es verdad. Lo que ocurrió cuando aparecieron don Víctor o don Celes tiene una explicación clara: el teatro entre nosotros estaba en crisis. A nadie se le ha ocurrido analizar las causas de que cada crisis teatral, y cuando alguien se resuelva a estudiarlas, se verá que crisis no significa muerte, ni que bonanza debe entenderse por principio, como si nada bueno hubiera ocurrido antes. La crisis que ahora padece el teatro en México es, como otras tantas y guardando las proporciones, por los presupuestos. La taquilla habla y siempre es ella la que tiene la última palabra. El público que acude a las salas pequeñas no es bastante para cubrir los presupuestos de los actores que de la noche a la mañana pasaron de experimentales a profesionales . Para sostener ahora cualquier espectáculo, aun de tipo comercial, hay que hacer muchos números. Y después de sumas y de restas lo cierto es que la solución del problema no ésta en los actores profesionales o experimentales, sino en las obras. O morbosas para dizque atraer a un público ávido de sensaciones extrañas, o francamente comerciales. para reír a todo trapo o para troncharse de risa, como se decía antes de cualquier crisis, y también se puede decir ahora, porque nada nuevo hay bajo la luna artificial del teatro que tiene que sustentarse con el producto de la venta en boletería para subsistir.
Juguete cómico
Este proemio viene a crónica, o a cuento si quieren los puristas, porque el teatro Bon Soir ha cubierto con una obra francamente cómica su última novedad en la cartelera. Matrimonio sintético de Sebastián G. Rovira, Francisco Baus y Antonio Monsell. es un juguete cómico sin más propósito ni ambición que la de hacer pasar un rato agradable a un público que busca en el espectáculo teatral un descanso y una oportunidad para olvidarse de todo y reírse a mandíbula batiente. Esta clase de teatro es vieja en todo el mundo y no deja de ser nueva nunca, no obstante que los temas, los recursos y los chistes se repitan. Como Matrimonio sintético hemos visto en México cientos de obras, que ni le han dado más gloria a nuestra escena ni le han quitado nada de la que verdaderos ingenios la han hecho, en su turno, grande. Para hacer comedias como Matrimonio sintético se formaban compañías que encabezaban Luis G. Barreiro, Leopoldo Ortín, Manuel Tamés, Rafael López Somoza y ¡Fernando Soler! Y no digamos lo que las hermanas Ana María e Isabel Blanch llevaron a la escena del ideal para reír y... pagar la nómina.
Matrimonio sintético es un juguete cómico ni mejor ni peor que cien que han cumplido su objeto, hacer reír al público y proporcionar sustento a los actores. En resumen, este es el principio y el fin del teatro cómico aquí y en cualquier parte del mundo.
Para obras de tipo cómico se precisa actores que posean el don de hacer reír; que tengas bis cómica. En Matrimonio sintético únicamente dos actores la poseen, Magda Donato, que está excelente, y Enrique Malumbres, actor con mucho oficio y muy maduro, de familia de cómicos y que hasta ahora conocemos. Da pena ver a Magda Guzmán, con extraordinarias dotes dramáticas, haciendo poco menos que de cirquera. Otro actor con bis cómica inconfundible, porque siempre es él mismo, es Francisco Muller, muy querido de nuestro público. Lleva el peso de la acción cómica, y lo lleva con mucha desenvoltura. El resto, cumple. No faltan las debutantes que se educan en academias teatrales para aprender buenas formas como intérpretes, pero que de momento se limitan a exhibir sus buenas formas físicas. citar sus nombres es hacerles justicia y tal vez les sea de utilidad mientras cuajan como actrices: Patricia Nieto y Gloria Silva.
Dirigió la obra con ritmo ágil y buenos efectos Julián Duprez. Por cierto que de Duprez se dice en el programa de mano que es "pionero del buen teatro en esta Ciudad de los Palacios". En rigor de verdad esto no es exacto. Muchos años antes de que el señor Duprez naciera se hacía buen teatro en México, y seguirá haciendo sin su intervención, habida cuenta lo que ha hecho últimamente y ... recientemente: Matrimonio sintético. El decorado de Farina, nuevo, cumple.