FICHA TÉCNICA



Notas Revisión del autor a varias fuentes sobre la literatura dramática sudamericana con motivo del Congreso de Teatro Panamericano celebrado en México




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Literatura dramática sudamericana contemporánea". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Literatura dramática sudamericana contemporánea

Armando de Maria y Campos

Durante la reciente celebración de un Congreso Panamericano de Teatro, tuve la satisfacción de que me buscaran y visitaran personalmente miembros de varias delegaciones sudamericanas. Conversé con delegados de Chile y Perú, de Cuba y Ecuador, de Colombia y Guatemala. Se mostraron extrañados de la falta de información sobre nuestro pasado teatral y aun sobre el presente, no obstante que fueron conducidos a determinados espectáculos. Hubieran querido oir hablar del teatro de México y ellos mismos divulgar algo del teatro de sus respectivos países. Por esos motivos se fueron, al parecer, defraudados.

En efecto, poco saben ellos de nuestro teatro y menos sabrán después de su visita a México por lo desorientados que quedaron entre la verdad que se les hizo conocer y la que ellos hubieran querido develar. Salvo el delegado Piga, de Chile, ninguno pudo desahogar los temas que sobre su respectivo país traía en cartera con el propósito de Carlos a conocer. Es evidente que existe una literatura dramática sudamericana que merece ser divulgada. tiene razón Walter Rela, especializado en teatro del Sur, cuando afirma: "El estudio del teatro sudamericano contemporáneo ofrece una complejidad tal, que nos obliga a interpretar varios aspectos simultáneos para extraer conclusiones positivas. Es frecuente –agrega– encontrar en revistas literarias, periódicos y diarios, crónicas dedicadas a señalar la crisis en que parece debatirse (casi permanentemente), la creación dramática sudamericana. Aunque la mayoría de los críticos y estudiosos parcializan el problema en su aspecto nacionalista, comparándolos en conjunto, es posible extraer conclusiones comunes. En primer término se señala la ausencia de valores con sentido teatral; a esto sigue una producción mediocre y foránea que prefiere la imitación de temas y técnicas extranjeras, sofisticación del lenguaje, incapacidad para interpretar los problemas nacionales en el orden social–político, desencuentro con la tradición literaria del país, ignorancia u olvido del público para quien va dirigida la obra". Estos conceptos de  Walter Rela los tomo de una separata de la revista I.E.S., de Buenos Aires, y corresponde a la síntesis de un curso dictado por este hombre de teatro en el Instituto de Estudios Superiores, de Buenos Aires, en junio de 1957.

Conviene revisar lo que otros escritores sudamericanos han escrito respecto a esta crisis permanante del teatro en Sudamérica.

Gerardo Valencia dice concretamente: ("Reflexiones en torno al teatro colombiano". Rev. Universidad Nacional de Colombia, N. 2, Bogotá, 1945): "Si nuestro autores se libran del prurito de imitación, del retoricismo que limita siempre la creación de toda nuestra producción literaria y piensa que el solo tema escogido no da carácter nacional a sus obras, posiblemente surja el teatro auténticamente popular. Una tremenda responsabilidad pesa sobre los dramaturgos colombianos y es la necesidad de crear. Y la expresión literaria de todo esto, espera a los autores nacionales. Es necesario crear un lenguaje teatral. Pero, eso si, que no se pierda de vista que lo nacional, en los temas y en la realización, no es sinónimo de lo vulgar y lo simplemente costumbrista".

Por su parte, el crítico peruano Antonio Garland sostiene; ("Por entre los caminos del teatro nacional". Lima, E.N.A.E., 1946): "Hemos mostrado hasta el resurgimiento de este siglo, una lamentable pobreza escénica. Vaciedad imitadora, ausencia de ingenio original, coyunda religiosa en los temas. Fue en suma, para nuestra escena teatral un periodo de imitaciones románticas, huero lamentablemente pobre. Pero, no podemos, ni debemos renunciar a cuanto constituye ese pasado. Es una obligación moral acercarnos a esos nombres con un discreto exhumativo. Creemos, que un teatro nacional desposeído de toda, tradición no valdría la pena, viéndolo entregado a un olvido tan complejo y total".

Humberto Navarro comenta: ("Actividad dramática en el Ecuador". Quito, marzo de 1956): "La actividad dramática en el Ecuador no ha rebasado todavía la etapa incipiente. Signos evidentes hay de un resurgimiento por el gusto teatral, pero nada efectivo, orientado debidamente, se ha hecho por dar cauce legítimo a ese entusiasmo".

Personalmente sostuvimos con respecto al teatro paraguayo: ("Fundamentos para una historia del teatro paraguayo". Conf. Univ. Mont., 1955): "El enjuiciamiento crítico de las creaciones estará siempre limitado por los factores de la realidad histórico nacional, en un país que ha soportado dos violentas guerras y el curso de innumerables luchas civiles, hechos que pesan sobre toda la cultura paraguaya y no solamente sobre el teatro, como instrumento creador".

Por su parte el crítico Decio de Almeida Prado ("Apresentacao do teatro brasileño moderno". Sao Paulo, 1956), afirma; "O nosso teatro nao está na fase de pensar na posteridade, nao adquiriu ainda o direito de se enxergar como documento histórico. Estamos no momento da construcao, vivemos no presente e para o presente".

El espacio se agota. El tema es largo y volveré sobre el tratado de llenar el vacío que dejo el reciente Congreso de Teatro Panamericano celebrado en México.