FICHA TÉCNICA



Título obra Un huésped en la casa

Autoría Hagar Wilde y Dale Eunson

Notas de autoría Eleazar Canale / traducción; Stella Inda / versión

Dirección Dimitrios Sarras

Elenco Bárbara Gil, Ángel Merino, Aurora Walker, Stella Inda, Consuelo González, Miguel Olivero, Rebeca Sanromán, Ismael Larumbe, Felipe del Castillo, Catalina Rojas Vértiz, Luz Salinas

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Ródano




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Un huésped en la casa, de H. Wilde y D. Eunson, en el Teatro Ródano". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Un huésped en la casa, de H. Wilde y D. Eunson, en el Teatro Ródano

Armando de Maria y Campos

Ha subido a escena en la pequeña Sala Ródano, de la Comisión Federal de Electricidad, otra comedia típicamente norteamericana: Un huésped en la casa, a tres actos y seis cuadros, de Hagar Wilde y Dale Eunson, según versión directa de la actriz protagonista de la misma obra, Stella Inda, a quien acompaña en la responsabilidad de esta traducción el prestigiado nombre del licenciado Eleazar Canale, aunque solamente por cortesía sindical, porque la Unión Nacional de Actores exige para administrar una obra, original o traducción, que pertenezca a un miembro de la misma, y Stella no había traducido para el teatro.

Un buen electo interpreta la obra de Wilde y Eunson bajo la dirección de un director nuevo en México, J. Dimitrios Sarras, de quien se nos dijo que, nacido en los Estados Unidos de Norteamérica, de padres griegos y emparentado con el director de orquesta sinfónica, Demetrio Metropolis, dio sus primeros pasos en el campo del arte dramático a los diecisiete años en 1943, en Nueva York, bajo la tutela de Stella Adler, fundadora con L. J. Cabb Clifford Odetes, Frances Farmen, Elia Kazan y otros, del grupo original, conocido con el nombre de Group Theatre, bajo la dirección de Lee Strasberg, que actualmente se ha convertido en el Actors Studio, donde han surgido actores como el desaparecido James Dean, Marlón Brandon, Paul Newman y Shelly Winters, etcétera. Sarras durante dos años estudió todas las fases de la actuación teatral y surgió como actor de grandes posibilidades. Durante la guerra mundial, viajó como actor bajo la dirección de Maurice Evans, haciendo representaciones en los campos del ejército americano en las islas Filipinas por un lapso de un año. Así, a los veinte años, lo tenemos de regreso a Nueva York donde debuta como actor al lado de la eminente actriz Ethel Barrymore, en la obra The corn is green, interpretando uno de los principales papeles en diferentes ciudades de la Unión Americana, durante un año. Al llegar a Los Ángeles, Calif., decidió separarse de la vida activa en el escenario, para dedicarse a estudiar dirección en la escuela de Max Reinhart. El prestigiado maestro lo conservó dentro de su equipo de asistentes durante cerca de un año, hasta que, lleno de inquietud, volvió a Nueva York para especializarse como director de técnica teatral con Lee Strasberg.

Ya especializado en dirección, regresó al cabo de dos años a Los Ángeles, fundando en compañía de la actriz y directora Muriel Ault, el Highland Playhouse. Hace cuatro años visitó por primera vez nuestro país y encontró en él, seguramente, posibilidades de trabajar, porque ahora ha vuelto con el propósito de instalar una academia de arte dramático y a dirigir la comedia a que he hecho alusión y que viene representándose, a partir del viernes último, en la sala teatral Ródano.

Me extendí divulgando los antecedentes de este director que viene a afincarse entre nosotros, griego de origen y norteamericano por ciudadanía, porque ha constituido para mi una verdadera sorpresa su ágil, segura y expresiva forma de dirigir ha encontrado un lenguaje de movimientos de los actores y de tonos muy bien matizados y contrastados y con esto recursos ha logrado por lo menos en esta pieza que ya antes puso a los integrantes de un Teatro de Cámara de Los Ángeles, una verdadera creación que lo coloca en la primera fila entre los directores nacionales y extranjeros con que cuenta México, y, desde luego, como el más expresivo, más rico en técnica realista y con más probados conocimientos que cualquiera de los no nacidos en el país, y ya familiares en casa.

La pieza de Wilde y Eunson, tal vez autores jóvenes de Norteamérica, es interesantísima como ejemplo de suspense y está construida con una habilidad extraordinaria, porque en ella todo cuanto de rara pasa queda plenamente justificado. Una enferma mental se mete a casa de unos parientes con el deliberado propósito de hacerles daño; separa al matrimonio que la acoge, lo destruye económicamente y le arruina moralmente, y está a punto de llevarlo a uno de esos escándalos periodísticos tan típicos en Norteamérica. La obra es buena, pero con la dirección de Sarras sube en forma insospechable.

No obstante que contó con un excelente conjunto de actores, Sarras los hace actuar con una calidad y un dominio de la escena realmente sorprendente. En una palabra, se agiganta. Son los mismos, pero mejores. Se ve lo que hay de su verdadero temperamento y se adivina a que alguras pueden llegar bien conducidos a sus talentos artísticos. Particularmente Bárbara Gil y Ángel Merino; la profesionalidad de Aurora Walker, que ahora nadie podrá poner en duda lo buena actriz que siempre ha sido, pese a sus esporádicas apariciones se pone de manifiesto en cada escena.

Stella Inda, inteligente artista mexicana, arielada dos veces por el cine mexicano y después olvidada, hace una joven demente, y en todo momento convence y proyecta en el público la repulsión de su personaje, prueba que lo actúa con profundidad y talento. Completan el reparto como excelentes actores, Consuelo González, Miguel Olivero, Rebeca Sanromán, Ismael Larumbe, Felipe del Castillo, Catalina Rojas Vértiz y Luz Salinas, que interpreta con mucha soltura una típica cazadora de noticias de inescrupuloso periódico norteamericano.

Se silencia el nombre del autor de la escenografía funcional, bella y muy bien presentada.