FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios al apartado de crónicas teatrales en el estudio de Irma Contreras García Indagaciones sobre Gutiérrez Nájera




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Manuel Gutiérrez Nájera, eminente, frívolo y ameno cronista de teatro". Novedades, 1957. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Manuel Gutiérrez Nájera, eminente, frívolo y ameno cronista de teatro

Armando de Maria y Campos

Vengo preparando desde hace tiempo la publicación de las crónicas o "Impresiones de teatro" –como las llamó su autor– del exquisito poeta Manuel Gutiérrez Nájera, introductor en México del modernismo en la poesía. Es natural que cada vez que aparece algún trabajo o alguna nueva exploración sobre la obra de Gutiérrez Nájera, me interesé en conocer hasta qué grado se ha investigado su frondosa, y soberbia producción consagrada a comentar noche a noche, después de cada función, en la mesa de redacción, sin corregir punto ni coma, el espectáculo teatral que minutos antes acababa de presenciar. Así se escribía de teatros a fines del siglo pasado, con la moción viva como una rosa fresca por recién cortada.

El más reciente estudio sobre la obra en general de Manuel Gutiérrez Nájera se debe a Irma Contreras García quien lo tituló certeramente, de acuerdo con su contenido y loable modestia. Indagaciones sobre Gutiérrez Nájera. La señorita Contreras García dedica un capítulo de su Indagación a la crónica teatral ejercitada por Gutiérrez Nájera. Es un capítulo muy breve. Pasa volando igual que un avión moderno, sobre la selva de su producción como cronista de teatro. Apenas quince paginillas le consagra en un volumen que, aparte de las dedicadas a cronologías, antologías, bibliografías, estudios obras y periódicos consultados, alcanza 173. Es disculpable que se le haya escapado a la señorita Contreras García la mayoría de las "Impresiones de Teatro", y que son ajenas, en su mayoría, a los párrafos que sobre espectáculos teatrales incrustaba Gutiérrez Nájera en sus secciones periodísticas "Correo de México", "Ecos de salón" o "Correo de teatros" en El Nacional, El Partido Liberal o en las páginas del la revista Azul.

Con las crónicas o impresiones de teatro de Manuel Gutiérrez Nájera se podría organizar un libro –que es el que propongo publicar– de lo más interesante y delicioso, cargado de anécdotas, histórico y que sería como un telón de fondo de la vida cultural metropolitana de fines del siglo XIX.

Estos son los títulos de las crónicas de teatro de Manuel Gutiérrez Nájera del volumen en proyecto que se titularía como el gran poeta bautizó esta interesante labor de periodistacronista y de poeta también: Mantos y capas, lo que vale el talento; Teatro de opereta, Mr. Grau, Comelli, Carmen y la Gregoire; La mascotte; Música clásica, La canción y Concha Méndez; Los ensayos; Divorciémonos; El salto del pasiego; La música española y la música francesa; Cosas idas; las comedias de magia; William Shakespeare; Otelo; Otra vez Otelo; Yago, Desdémona, Hamlet, Romeo y Julieta; Lo positivo; A secreto agravio, secreta venganza; Rigoletto, De algunas comedias; Don Juan Tenorio; El padre de don Juan; Virginia Reiter, Coquelin; A propósito de Coquelin; El teatro español contemporáneo; Frou-Frou; Los amores de Alarcón; Un crítico incipiente; Boito, Grounod, Chopin; Lohengrin y Falsfaff.

Algunas de las ediciones periodísticas como trabajos distintos, pero cosidas por el hilo argumental del suceso que las inspiraba.

En el interesante libro de la señorita Irma Contreras García aparecen fragmentos de no más de una docena de crónicas, y Manuel Gutiérrez Nájera escribió más de un centenar, todas ellas valiosas lecciones para quienes empujados por el amor al teatro o por incidentes periodísticos, ocupamos, ahora, el lugar que él un día hizo suyo por derecho propio.

Estoy de acuerdo con la señorita Contreras García en que Gutiérrez Nájera heredó la crónica teatral con señorío de Ignacio Altamirano, y digo más: como excelente discípulo superó al maestro, y a otros maestros que la antecedieron en este menester, como Guillermo Prieto o el Dr. Peredo o Juvenal o Heberto... Cuando el gran cronista de teatros que fue Gutiérrez Nájera desapareció, otro gran poeta en verso y prosa, cronista insuperable en su tiempo, Luis G. Urbina, tuvo en sus manos –en su pluma– el centro de la crónica o la critica, de teatros responsable. Ojalá que sus crónicas de teatro, como hojas secas en las páginas de un libro romántico, no continúen conservadas, embalsamadas propiamente, en aromas de olvido. Hace falta conocer y saborear la labor de Gutiérrez Nájera, de Urbina y de tantos otros ilustres cronistas de teatro ahora que la crónica teatral se escribe con el cariño de siempre, como es natural, pero no con aquella responsabilidad, ni con aquel buen gusto.