FICHA TÉCNICA



Título obra Los novios

Notas de Título The boy friend

Autoría Sandy Wilson

Notas de autoría Luis de Llano (Luis Palmer) / traducción; Berta Maldonado / arreglos

Elenco Elizabeth Sanromán, André Toffe, Víctor Torres, Lilia Guízar, Cleopatra Walkup, Odette Oliver, Rosa María Granados, Hildegard Granados, María Duval, Armando Sáenz, Edmundo Mendoza, Jorge Fernández, Fluvio Sotomayor, Manuel Valdés, Mario Alberto Rodriguez, Ema Fink

Escenografía Julio Prieto

Música Sandy Wilson

Espacios teatrales Teatro Sullivan

Productores René Anselmo y Luis de Llano (Luis Palmer)

Notas Inauguración del Nuevo Teatro del Músico, ubicado en Vallarta 6




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno del teatro Del Músico con el estreno de la revista Los novios". Novedades, 1956. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Estreno del teatro Del Músico con el estreno de la revista Los novios

Armando de Maria y Campos

La inauguración del Nuevo Teatro Del Músico –en Vallarta 6, propiedad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Música de la República Mexicana– y el estreno la misma noche de la revista Los novios, de ascendencia inglesa, forman una doble efemérides muy grata para la vida teatral de la Ciudad de México. En esta crónica me referiré de preferencia al estreno de Los novios y, en su oportunidad, me ocuparé del teatro Del Músico como coliseo, adelantando, desde luego, que es magnífico, con cupo para 1,100 espectadores, y construido, desde sus cimientos, para centro de espectáculos, de preferencia musicales.

La revista, como género teatral, está entre nosotros en decadencia. Y no de ahora. Su decadencia se inició hace cerca de veinte años, con aquellos decantados Espectáculos Toledo, que se presentaron en el Iris con Agustín Lara y Toña la Negra a la cabeza, luego pasaron al Politeama e infectaron finalmente a todos nuestros teatros, hasta estos días. Claro que de aquella fecha a ésta se han desarrollado en nuestros coliseos notables temporadas de grandes revistas, como la de Manolo Casas y Américo Manccini en el Arbeu, una de Eulogio Velasco en este mismo coliseo, varias norteamericanas entre otras la de Marcus y algunas organizadas por autores mexicanos, pero de quince años a la fecha el espectáculo frívolo en México da vergüenza, o daba por lo menos hasta ahora que se ha iniciado una probable renovación del género con la revista de origen inglés con la que se ha inaugurado el teatro Del Músico.

La revista, como género teatral, de acuerdo con la definición clásica, es una pieza de circunstancias, de carácter generalmente frívolo y humorístico, en la que se alude –para, el comentario burlesco o la sátira– a acontecimientos, disposiciones, modas, modos de monto. Suele carecer de todo otro argumento. El hilo finísimo de un chascarrillo enhebra los distintos cuadros de que la revista se compone. La revista mezcla los diálogos con los cantables, y tiene en ella, ciertamente, la música la parte más importante; y de la música depende, en la mayoría de los caso, el éxito o el fracaso de la pieza. También colaboran decisivamente en la revista los decorados, la vestimenta, los juegos de luces... En España consideran la revista como un género inferior a la zarzuela; en Londres o en París, se estima que este género teatral muy moderno reconoce su origen en la opereta. En los Estados Unidos la revista es, propiamente una comedia musical. Las revistas parisienses no han sido superadas en ningún otro centro teatral, pero las de Londres gozan de la mejor fama.

Esta elegida para la inauguración del teatro Del Músico, The boy friend, que René Anselmo probablemente de inglés o norteamericano –y Luis Palmer (Luis de Llano, uno de los dirigentes de la TV mexicana) nos presentan con el título de Los novios, se inició en Londres como espectáculo de escasa importancia. Fue representada primero en el Teatro Club de Los Artistas, en Londres, por supuesto, para entretenimiento de sus miembros. Su éxito íntimo rebasó el círculo para el que había sido creada y pasó al teatro suburbano Embassy y de éste al Wyndham's en el corazón de West End, donde se impuso como un delicioso espectáculo frívolo e inocentón. No faltaron productores norteamericanos– Feuer y Martín– que la presentaran la público de Nueva York. De la Babel de Hierro pasa, al parecer al teatro Del Músico, de la Ciudad de México. No conozco la obra original inglesa escrita por Sandy Wilson –argumento, música y canciones–, puesta en español por Luis Palmer, que tradujo las canciones, y Berta Maldonado, que arregló el libreto. Los novios es una graciosa caricatura de los inolvidables años del 25 al 30, con sus faldas cortas y bustos planos –trajes de talle largo–; labios de corazón de baraja francesa y peinado a "lo muchacho". No es original el arranque de la anécdota: una escuela para señorita es una villa en las afuera de Niza. A ella llegan los muchachos, que se hacen novios de las chicas; el padre de una de ellas se casa con la directora del colegio, y no falta la pareja cómica de característicos. Se cantan número con ritmo de aquella época y se baila sin reposo el charleston. El motivo musical y vibrante que corre a lo largo de la revista es la tonada El novio:

Hay que buscar, hay que encontrar,
mejor tener que no tener...
eso que llama "novio".

Durante una alegre fiesta de carnaval, todos disfrazados ellas y ellos se comprometen, y la revista concluye igual que se inició y se desarrolló; cantanto y bailando.

Habida cuenta lo que en este género revisteril hemos tenido que soportar años y años en el Lírico, en el Follies, en el Mago o en el Cervantes, el espectáculo de Anselmo y Palmer es notable; aun más: delicioso. un libreto limpio, canciones originales: En la playa, El palacio de la felicidad, Nada como en Niza, Agua-fiestas, en el primer acto; La Riviera, Nunca es muy tarde para amar, el tango del carnaval y Pierrot y Colombina, en el segundo, y estos mismos temas en el tercero; una coreografía alegre, inspirada en la época que abarca "los veinte" de este siglo y, sobre todo un elemento humano juvenil, demasiado juvenil, e inspirado; savia nueva que llega a vitalizar este género desfalleciente por anemia y mal gusto. la riqueza de juventud que le da extraordinario valor a este espectáculo está a punto de orillarlo, sin embargo, al desvío, porque lo juvenil puede, a veces, confundirse con lo infantil, y ambos con lo pueril. Sin embargo, el buen gusto de los productores y la calidad de los capullos femeninos que le dan vida, salvan el peligro. La escenografía de Juliio Prieto, alegre pero esquemática, inclinan al espectador a conseguir un tanto inmaduro el fruto; lo salva, repito, la frescura de tanto lindo capullo a punto de reventar.

Sin el librero es pueril, la música es agradable y pegajosa, cual debe ser en toda revista. La interpretación es fresca y vibrante por parte de todos, incluyendo a Elizabeth Sanromán, André Toffel y Víctor Torres. El grupo de muchachas es seductor. Lilia Guízar y Cleopatra Walkup se revelan como botones primaverales de vedettes y a su lado brilla la juvenil belleza de Odette Oliver, Rosa María e Hildegard granados. María Duval, también muy bella, posee una voz encantadora y será, sin duda, una gran tiple; "los novios" merecen sin excepción, espontáneo y justo elogio: Armando Sáenz, Edmundo Mendoza, Jorge Fernández –quien además es un excelente tenorio–; Fluvio Sotomayor, Manuel Valdés y también Mario Alberto Rodriguez y Ema Fink. Los novios es, en resumen, un gran espectáculo fresco, juvenil, limpio y entretenido.