FICHA TÉCNICA



Notas Conclusiones de la ponencia de José María Escudero en el Congreso Nacional de Teatro Católico en Zaragoza, España




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "También entre candilejas anda el Señor. Congreso Nacional de Teatro Católico en Zaragoza". Novedades, 1956. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Columna El Teatro

También entre candilejas anda el Señor. Congreso Nacional de Teatro Católico en Zaragoza

Armando de Maria y Campos

Una de las características más acusadas del teatro contemporáneo en España es su catolicidad. Esta circunstancia lo hace particularmente interesante. Los temas católicos constantemente tratados por los autores residentes en la Península exhiben una necesidad. Cuantos viajeros llegan procedentes de España hablan de indudable consigna. La autora mexicana Margarita Urueta de Castro Valle, recién llegada de Europa estuvo en Madrid y, naturalmente, visitó sus teatros. Comprobó el éxito de público de La muralla y de La herida luminosa, por no citar sino los éxitos que han repercutido en nuestro medio teatral. También estuvo en los teatros frívolos; también en las revistas encontró el tema católico. De pronto–me dice–entre cuadro y cuadro con muchachas discretamente desnudas, aparece un sacerdote a decir su mensaje...

Que el teatro católico es consecuencia del régimen político viene a confirmarlo un hecho que no vacilo en considerar histórico. Se ha reunido en Zaragoza un Congreso Nacional de Teatro Católico en el que han intervenido destacadas personalidades, para tratar de los problemas del teatro católico. Las conclusiones del mismo, presentadas en la ponencia de don José María Escudero, promotor del Congreso y aprobadas por los congresistas, son las siguientes:

Primera: El teatro católico no es el teatro sobre determinados temas; todos los temas deben ser católicos para un católico. Debemos aspirar a que el catolicismo de los autores sea tan auténtico que impregne aun los temas más alejados de toda preocupación religiosa.

Segunda: Aun el llamado teatro de evasión, o el que verse sobre temas no directamente religiosos, puede ser teatro católico si se mira desde un punto de vista católico.

Tercera: El teatro deliberadamente católico puede ser de tesis, si pretende "demostrar"; de simple solución, si se limita a "comentar" católicamente, y de testimonio, si es escueta la posición de un problema, pero visto desde el catolicismo, aunque éste no sea nombrado.

Cuarta: El teatro católico puede ser moral o religioso según que se refiera a los preceptos morales de la religión o los problemas generales de nuestra existencia.

Quinta: El teatro moral puede ser del "ejemplo" o del "contraejemplo", del bien o del mal. El valor del "contraejemplo" no justifica dar licencia formal en la representación del pecado, pero exige frecuentemente cierta crudeza, que no hace ese teatro apto para todos, aunque sí beneficioso para algunos. El teatro religioso puede ser de liberación, de preocupación o de apologética. Sin negar la eficacia del teatro moral del ejemplo, del apologético o de tesis, los teatros contemporáneos aconsejan mas bien un teatro religioso de preocupación y de solución o simple testimonio, mejor que el de tesis.

Sexta: El autor católico debe atender a los problemas contemporáneos, aplicándoles las permanentes soluciones católicas. El teatro católico no podrá interesar si se aparta de su tiempo.

Después de presentada esta ponencia disertó Guillermo Díaz Plaja sobre el tema: Religión, teatro, muchedumbre. Elogió el entusiasmo y el esfuerzo que han dado como resultado el Congreso a que me refiero, para explicar la raíz religiosa de todo teatro y el simbolismo de la palabra misterio, aplicada a las representaciones teatrales, así como la curiosa ambivalencia de la voz "función", aplicada a lo religioso y a lo dramático. Estudió también el teatro como una confrontación entre el "actor" y "público", analizando al público como complejidad y como conciencia colectiva. Explicó, finalmente, las diversas interferencias entre la escena y la salsa y las consecuencias estéticas que de ellas se derivan, estableciendo como deducciones entre muchedumbre y Estado, señalando la responsabilidad de este último y recomendando un teatro edificante y constructivo, ya que lo religioso no está ausente de ninguna función colectiva: "También entre las candilejas anda el Señor".

La celebración del Congreso Nacional de Teatro Católico en Zaragoza, aclara, denuncia y justifica muchas cosas que, de este lado del mundo demócrata, no encuentran fácil explicación.