FICHA TÉCNICA



Título obra Tiene razÛn don Sebasti·n

Autoría Rafael Fern·ndez Shaw

Dirección Pl·cido Domingo

Elenco Antonio Medio, Marianela Barandalla Medio, Tom·s ¡lvarez, Adelina Ramallo, Alberto Catal·,, Pl·cido Domingo, Sara LÛpez, Pepita Embil

Música Jacinto Guerrero

Notas de Música Luis Mendoza LÛpez y Miguel Campos, / directores concertadores

Espacios teatrales Teatro Cervantes




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno de Tiene razón don Sebastián y presentación de Antonio Medio en el teatro Cervantes". Novedades, 1954. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Tiene razón don Sebastián y presentación de Antonio Medio en el teatro Cervantes

Armando de Maria y Campos

Cuatro "ases líricos" de la zarzuela española: Pepita Embil, Marianela Barandalla, Tomás Álvarez y Antonio Medio encabezan –o encabezaron, porque a estas alturas no sé si continúan actuando periódicamente– la compañía de este género que ha estrenado en el teatro Cervantes, enclavado en el populoso barrio del Salto del Agua, Tiene razón don Sebastián, sainete madrileño en tres actos de Rafael Fernández Shaw y música de Jacinto Guerrero, desgraciadamente ante la indiferencia del público mexicano y el increíble desdén de la colonia española, que por tradición sostuvo durante tantos años este género de tanta solera.

Antonio Medio, barítono asturiano o vetense, estrenó en Madrid esta divertida zarzuela, y ha recorrido interpretándola la América española desde Buenos Aires hasta nosotros. Llega a México todavía con facultades, manejando su rica voz con habilidad de quien domina el oficio, y más actor que cantante. Le acompañaron en la interpretación mexicana de Tiene razón don Sebastián, la bella y arrogante Marianela Barandalla, en la plenitud de su doble belleza física y lírica, y Tomás Álvarez, que es hoy por hoy, seguramente, uno de los mejores tenores del género y también excelente actor, en los principales papeles, y Adelina Ramallo, que se revela como simpatiquísima tiple cómica; Alberto Catalá, que es también excelente actor cómico, y Plácido Domingo, sobrio actor y discreto director de escena. La batuta estuvo –o está– en manos de los maestros Luis Mendoza López y Miguel Campos.

"¡Ay... la zarzuela! ¿Dijo alguien que se encontraba moribunda? Pues dijo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Una verdad amarga, indiscutiblemente. Moribunda, en efecto y con escasas señales de posible salvación". Si así se piensa en España de este género –las palabras anteriores pertenecen a un crítico español, Federico Carlos Sainz de Robles– ¿qué hemos de pensar y de decir nosotros? Se quejan en España de falta de músicos y de libretistas, y así explican la existencia lánguida y peligrosamente jalonada de colapsos de la en un tiempo insustituible zarzuela. No faltan títulos y aún éxitos, por estas latitudes ignorados, porque fuera de tales o cuales intentos de Pepita Embil, de la Barandalla y de Álvarez, nada se hace desde hace años, para ser preciso desde aquellas temporadas en que triunfaron en el Arbeu, Boch y Calpe. Para los aficionados al género quiero traer a esta crónica los títulos de los mayores éxitos recientes de este género: Entre Sevilla y Triana, letra de Fernández de Sevilla y Tejedor, música de Pablo Sorozábal; La condesa de la aguja y el dedal, de Torrado y Arozamena y partitura de Jesús Guridi, y La perla de Embajadores, partitura de Fernando Moraleda, en 1949-1950. Lola la Piconera libro de José María Pemán y música del maestro Conrado del Campo, que tiene, casi, categoría de ópera; La fama de Luis Candelas, libro de Eduardo M. del Portillo y partitura de Duo Vital; Los reyes de la paleta y Colorín, colorado, libro de Guillermo y Rafael Fernández Shaw y maestro Manuel Parada; Las gafas, de Ramos de Castro, López Marín y maestro Fernández Moraleda; Las alegres cazadoras –ya conocida en México– y La media naranja, de Luis Tejedor, Fernández Sevilla, y, respectivamente, los maestros García Morcillo y Moreno Torroba; Amor partido por dos, de Tejedor, Vázquez Ochando y maestro Juan Quintero; El tercer hombro, de Ramos de Castro, Vizcaíno y maestro Jacinto Guerrero; La hechicera en Palacio, Álvarez Pérez y maestro José Padilla, durante la temporada 1950-1951.

El canastillo de fresas, letra de Guillermo y Rafael Fernández Shaw, música de Jacinto Guerrero, a la que se le otorgó el premio Nacional 1951 a la mejor zarzuela. La rumbosa, letra de Pilar Millán Astray y Fernández de Sevilla y música de Francisco Alonso; La Lola se va a los puertos libro inspirado en el de los Machado, por los Fernández Shaw, con música de Ángel Barrios; La marquesa chulapa, letra de Pedro Llabres y José López de Lerena, música de Manuel Quiroga y Aquella canción antigua, letra de Federico Romero, música del maestro Dotrás Villa, por no citar sino las cinco de más éxito en España, durante la temporada 1951-1952.

Sin embargo, la zarzuela decae, yo creo que no se muere... ¿De qué carecen las producciones de hoy, como las mencionadas?, se preguntan en España, y se dan esta respuesta, que estimo como viable: de humanidad, de originalidad, de gracia genuinamente popular, de emoción, la letra; de garbo, de entrañable melodía, de sencillez y frescura, de inspiración, la música. ¡Casi nada...! Lo cierto es que ni teniendo a mano el candil de Diógenes se encontraría un Miguel Echegaray, un López Silva, un Ricardo de la Vega, un Luis Mariano de Larra, un Barbieri, un Jerónimo Jiménez, un Chapí, un Chueca o un Caballero. A Guerrero y a Moreno Torroba les hacen falta libros y les sobra... fecundidad y facilidad.

El libreto de Tiene razón don Sebastián es una nadería. Graciosillo, pero pueril; tema manido, desarrollo mediocre. Guerrero compuso para el libreto de Fernández Shaw catorce números, pero le fueron suprimidos en la versión mexicana dos. Un bello paso doble "A los toros, a los toros", una mazurca, que cantan Asunción, Sebastián y Simón; un dúo, inspirado entre don Sebastián y Sebastián; un brioso concertante; una marcha: "Hasta la vista, don Sebastián"; un bugui, que cantan y bailan Asunción, don Sebastián, las chicas y los pollos; una habanera, varios chotís, otra habanera, otra mazurca... Variedad en la partitura, no falta, ni pegajosidad, característica en Guerrero, sin que los arrastre la inspiración ciertamente. Tratándose de un sainete madrileño, vuelan como golondrinas añorados temas de La verbena de la paloma y de la La revoltosa. Entretiene el libro y deleita la partitura. Pero nada más.

La presentación fue modesta, pero excelente interpretación por cuenta de Marianela Barandalla, Medio, que hace gala de simpatía y aun se atreve a galanear; Alvarez, Adelina Ramallo, Alberto Catalá, Plácido Domingo y Sara López, toda una característica. ¡Ojalá y continúe la temporada! La solera de este género españolísimo no debe perderse del todo.