FICHA TÉCNICA
Título obra Seis personajes en busca de autor
Autoría Luigi Pirandello
Dirección Charles Rooner
Grupos y Compañías Teatro Universitario de la Ciudad de MÈxico
Escenografía Miguel Prieto
Espacios teatrales Auditorio del Seguro Social
Notas Comentarios y citas de crÛnicas espaÒolas y mexicanas sobre la representaciÛn de Seis personajes en busca de autor respectivamente en Madrid en 1926 y en MÈxico en 1927, con motivo de su estreno en MÈxico en 1954
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno en México, en 1927, de Seis personajes en busca de autor. II". Novedades, 1954. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
Estreno en México, en 1927, de Seis personajes en busca de autor. II
Armando de Maria y Campos
Manuel Machado, maestro de cronistas de teatro, hoy lamentablemente olvidado, enjuició así la interpretación de Seis personajes en busca de autor, por la compañía Aguglia-Gómez de la Vega.
"La interpretación de la obra por la compañía Aguglia-Gómez de la Vega merece plácemes efusivos y cordiales para la propia Mimí –algo más `cómica' sin embargo, de lo que fuera de desear en este caso–, pero muy artista también en su versión del papel de la hijastra. Alfredo Gómez de la Vega ha dado al tipo del padre toda la inquietante vida de máscara inacabada: pero aun así, más real en su ser de fantasma, de creación imaginaria, que la propia realidad palpable. La interpretación de este famoso personaje único es la más alta prueba del gran talento artístico de Gómez de la Vega, tan brillante en toda ocasión y aquí, tan justo, tan sobrio, tan complejamente expresivo y sutil. Gran triunfo ha sido éste en la gloriosa carrera artística de Gómez de la Vega y su verdadera consagración de gran actor".
Tan ligado está el éxito de esta pieza de Pirandello a la carrera del eminente actor mexicano Gómez de la Vega, que no se puede hablar de aquél sin mencionar a éste. Y también porque es de justicia. Somos un pueblo sin memoria, que es peor que ser un pueblo sin historia. Tenemos historia y nos empeñamos en olvidarla. Y así, no llegaremos a ninguna parte...
Quiero traer a la oportunidad de estos comentarios únicamente dos juicios más, el de Enrique Díez Canedo, cronista de El Sol, y el de Rafael Marquina, de El Heraldo de Madrid. Dijo el inolvidable amigo don Enrique: "...encarnando de manera magistral los tipos de D'Annunzio y de Pirandello, sobre todo en los Seis personajes en busca de autor –donde tenía que luchar con el recuerdo de otro triunfo de otro gran comediante italiano, Luigi Almirante–, alcanza un verdadero triunfo con su admirable creación". Marquina: "En cuanto a la interpretación hay que aplaudir –como el público lo hizo y aun más– a Alfredo Gómez de la Vega, que dio a su dificilísimo papel, "principal persona dramática", un relieve extraordinario y admirable, un valor artístico de primerísimo orden. Y eso que luchaba, para con muchos de nosotros, con el recuerdo imborrable de otro gran actor italiano, Almirante, creador del personaje en su idioma original".
Ahora, crucemos "el charco". Para abrir la Pascua de 1927, se anuncia la representación en México en el teatro Virginia Fábregas, de la compañía Gómez de la Vega-Aguglia, procedentes de España. Se inicia con rotundos éxitos: El hijo de Polichinela de Benavente; La hija de Jorio y La antorcha escondida de D'Annunzio. También tiene éxito Tristes amores de Giacosa, al igual que La silueta de humo del autor mexicano Julio Jiménez Rueda, de gran prestigio y autoridad entonces y ahora –ya he dicho que no tenemos memoria– olvidado. Pero el triunfo de la temporada fue, suceso de espectáculo, Seis personajes en busca de autor, impacientemente esperada, la noche del 23 de abril de 1927.
Precedió a la representación de estreno, con el teatro absolutamente ocupado, una plática desde una platea –la primera de la izquierda– de Julio Jiménez Rueda, sobre la significación y trascendencia del teatro de Pirandello, como había ocurrido y estableció Gómez de la Vega en esa temporada con otros estrenos de importancia mundial, ocupando aquella teatralísima tribuna Alfonso Teja Zabre, Enrique Jiménez Domínguez y Alejandro Gómez Arias, que ahora recuerde. A esta representación sí asistí, como cronista profesional de teatro que ya era desde hacía diez años. Por cierto que ocupé en unión de otros varios periodistas el palco primero de la izquierda, sobre la platea que sirvió de tribuna a Jiménez Rueda. No le veíamos: solo le escuchábamos. Estaba en boga entonces una cancioncita, que empezaba: "Como el mundo es redondo, el mundo rueda..." Julio empezaba a echar carnes y alguien comentó: "Como Julio es redondo, Jiménez rueda..." Ninguno de los que escuchamos aquel mal chiste oportuno queda para contarlo. Empiezo a ser superviviente...
Haciendo historia quiero traer a esta crónica la importante y espontánea que escribió José Joaquín Gamboa en El Universal: "Tuvo razón la crítica madrileña al decir de Alfredo Gómez de la Vega que en su papel del `padre' alcanzó su `verdadera consagración de gran actor'. Desde el modo de caracterizarse, dando a su rostro cierta gravedad de figura soñada, su nerviosa manera de accionar para obtener el convencimiento íntimo en sus víctimas y en el director de la compañía de la inocencia de su conducta, hasta la marcada intención que pone en cada frase pirandelliana, dando y realzando la profundidad del pensamiento. Una altísima creación de arte inconfundible. Actor que vence las dificultades de dicción, de expresión, de psicología y de mímica de un personaje como éste, puede representar a maravilla cualquiera del teatro universal. Con rebosante orgullo de mexicanos lo afirmamos. Merecen especial mención los señores Martín y Gutiérrez, discretísimos en el director de la compañía y en el hijo respectivamente; Margarita Otazo, apreciable actriz, se fue más de la cuenta en la madre", etcétera, etcétera.
Seis personajes en busca de autor fue un éxito rotundo. Se le dieron 48 representaciones, algo inusitado en aquel entonces, tratándose de una compañía de repertorio. Los autores mexicanos más o menos, se impresionaron de tal modo, que cada uno quería emular a Pirandello. De ahí, lo de los "pirandellos", de los que algunos fueron, pero que ninguno escribe teatro.
Puesta en escena ahora los Seis personajes en busca de autor y de un público más enterado para comprenderlos y una crítica menos pedante ¿Habrá necesidad de que el cronista diga lo que todo espectador enterado sabe o debe saber sobre Pirandello? Creo que no, que baste lo recordado, escrito por Machado español y por Federico Gamboa, mexicano. Nosotros hablaremos en próxima crónica de la actualidad permanente e inmarcesible de la obra de Pirandello y de la dignísima versión que le han dado Rooner director, y Miguel Prieto como escenógrafo, quien cogido por el ambiente de la obra, ha sabido crear un clima de mágica ambientación dramática.