FICHA TÉCNICA



Título obra El caso de la mujer asesinadita

Autoría Miguel Mihura y ¡lvaro

Notas de grupos y compañías Juli·n Soler / director

Espacios teatrales Teatro Arena del edificio de la CompaÃ’ÃŒa de Seguros Lationamericana




Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "Estreno en México de El caso de la mujer asesinadita. II". Novedades, 1953. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>



TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Novedades

Columna El Teatro

Estreno en México de El caso de la mujer asesinadita. II

Armando de Maria y Campos

En crónica anterior, al empezar a referirme al estreno de El caso de la mujer asesinadita, que con caudaloso éxito de público se viene representando en el llamado Teatro Arena, bajos del edificio de la Compañía de Seguros Latinoamericana, creí indispensable decir algunas cuantas palabras sobre sus autores, según mi costumbre de presentarlos a los lectores de esta columna cuando por primera vez suben a los escenarios mexicanos. Hablé, hasta donde alcanzan mis referencias, de Miguel Mihura, uno de los autores; hablaré ahora, aunque brevemente, del otro afortunado autor de esta entretenida comedia, Álvaro de Laiglesia.

Nació este nuevo e interesante autor español en San Sebastián, en 1922. Niño aún, se dedicó a la literatura, ocupando el puesto de redactor jefe de un semanario a los 14 años. Quien empieza el periodismo a esa edad, no lo podrá dejar nunca. A los 16 años Álvaro de Laiglesia empezó a colaborar con asiduidad en diversos periódicos y revistas españoles, estoy seguro que ya dejando fluir su vena humorística. A los 21 años publicó su primer libro, Un náufrago en la sopa, que ha alcanzado ya su quinta edición. A éste siguieron dos más: El baúl de los cadáveres y La gallina de los huevos de plomo. En breve publicará el cuarto, titulado Se prohibe llorar.

Su primera comedia fue El caso de la mujer asesinadita, en colaboración, como ya se sabe, con Miguel Mihura. Después ha estrenado El drama de la familia invisible, obra que ha alcanzado gran éxito y que ha sido traducida al alemán y estrenada recientemente en Alemania, señal de que su humor, o su gracia, no son locales, y El escándalo del alma desnuda, en colaboración con el autor húngaro Janos Vaszary, de la que en la actualidad se prepara una traducción al inglés. Ha estrenado también gran número de adaptaciones y algunas obras musicales, de las que no tengo precisas referencias.

Álvaro de Laiglesia es director de La Codorniz, semanario humorístico que se edita en Madrid desde hace diez años, siempre bajo su dirección, y justo es dejar consignado que ha batido el "récord" de permanencia en la calle de una publicación humorística, pues hasta La Codorniz, ninguna revista de humor alcanzó tan dilatada longevidad en España.

Este joven e interesante autor prepara en la actualidad una nueva comedia titulada No puedo vivir sin ti, y una novela que se llamara Sólo se mueren los tontos. Álvaro de Laiglesia estuvo en México en 1949 unos cuantos días, e hizo el viaje en calidad de "aeromozo" honorario en un avión. La Asociación Mexicana de Periodistas, entonces presidida por el también gran humorista Alfonso Anaya "Tito Melcocha", le organizó una sesión para recibirlo, y en ella Anaya lo tituló "el periodista más bello de España", haciendo un poco de humor con la arrogante presencia del simpático colega.

Y bien, es tiempo de decir unas cuantas palabras en elogio de La mujer asesinadita, cuyo éxito de público sobrepasa a todos los alcanzados este año. Es una deliciosa farsa que mueve un ágil aire de comedia, brote de un humor especialísimo, nuevo, fino, travieso, y del mejor gusto. Este nuevo humor de que hacen alarde Mihura y Laiglesia en su primera obra en colaboración es, seguramente, el que se lleva ahora en España, como durante muchos años se llevó el fresco, sano e ingenioso de Enrique García Álvarez, y el desconcertante, andalucísimo, sano al principio, después amargado –y eso le costó la vida–, de Pedro Muñoz Seca, creador del astracán, que hizo reír durante veinte años a todos los públicos de España y de América, también de Europa y sus alrededores, y que no desdeñó en incorporar a su repertorio la ilustre María Guerrero: recuérdese Los extremeños se tocan, que es para mí saudade inolvidable de su última temporada en el Arbeu, en 1924.

El asunto de El caso de la mujer asesinadita es un hallazgo. Un sueño premonitorio que se realiza y que da ocasión a un delicioso juego con el presente y el futuro, con la realidad y con las visitas de ultratumba, con la verdad y la mentira, con la farsa, la aventura picaresca y el amor sentimental. Mihura y Laiglesia juegan con sus personajes, los sacan de la tierra, los meten al limbo, y al público lo tienen flotando en un clima de regocijo. No es una otra trascendental, como no lo fueron la mayoría de tantos humoristas y autores cómicos en que España ha sido y seguirá siendo pródiga. Pero es una obra que acusa un dominio de la técnica teatral y que exhibe una opulencia de recursos para entretener, para divertir, para regocijar. Además, está bien escrita y abunda en chistes de distintos, eficientes y certeros calibres. Me gustará mucho poder conocer toda la producción de Mihura y Laiglesia, y gozar con ella, como he gozado al conocer toda la obra de García Álvarez, de Arniches, de Paso, de Abati, de Muñoz Seca, de Pérez Fernández, estos dos últimos tan infortunados, de fin trágico y dramático, inexplicable.

Se representa, como se sabe, sobre el escenario abierto, llamado "Arena" –¿ring?–, que no es otra cosa que una escena abierta por sus cuatro costados, como la que antes se levantaba en el centro de las pistas circenses –yo la vi en mi niñez en el viejo circo Orrin, de la vieja plazuela de Villamil–, y que en los Estados Unidos se conoce por "theatre in the round". En Madrid se ha usado este año, como experimento para representar Edipo, llamándosele "teatro circular". Aquí, como se sabe, sólo tiene público por dos costados, lo que da oportunidad al director para hacer juegos de presentación muy interesantes. Se acaba el espacio; hablaré de la interpretación en otra crónica.