FICHA TÉCNICA
Título obra Ana Lucasta
Autoría Philip Yordan
Dirección JosÈ de JesË™s Aceves
Elenco Isabela Corona, JosÈ ElÌas Moreno, Dolores Bravo, Otilia LarraÒaga, JosÈ G·lvez (El ChÈ), Delia MagaÒa, Antonio Aguilar (Tony)
Escenografía Julio Prieto
Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes
Notas El autor tambiÈn cita la crÌtica a Ana Lucasta escrita por Jorge Roberto Montes
Cómo citar Maria y Campos, Armando de. "En el teatro del Palacio de las Bellas Artes, temporada oficial Ana Lucasta de Philip Yordan". Novedades, 1953. Reseña Histórica del Teatro en México 2.0-2.1. Sistema de información de la crítica teatral, <criticateatral2021.org>
TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO
Novedades
Columna El Teatro
En el teatro del Palacio de las Bellas Artes, temporada oficial Ana Lucasta de Philip Yordan
Armando de Maria y Campos
Asistí, como era mi deber y con satisfacción de profesional crítico, al estreno en México de la pieza en tres actos de Philip Yordan Ana Lucasta, pero con escepticismo. Nunca creí que desde hace años cuando se hablaba de representarse en alguno de nuestros coliseos esta pieza, y de que siempre se hablaba uniendo a ella el nombre de la actriz mexicana Isabela Corona, que valiera la pena presentarla aquí en México. Estrenada en Nueva York durante la temporada 1944-1945, misma en que se estrenaron varias obras de connotados autores, Ana Lucasta no es superior a muchas de ellas.
Parece ser que la pieza de Yordan tropezó con algunas dificultades para ser llevada a los escenarios de Broadway y que algún conocido agente ideó que fuera representada primero por actores negros. Después –todos somos monos de imitación– se representó con actores blancos. ¿Quién le metería en la cabeza a Isabela Corona representar esta pieza, notablemente influido su tema por algún magnífico drama de O'Neill? Desde hace seis años lo menos, se venía ligando el nombre de la Corona al de la protagonista de Yordan, al fin se salió con la suya la actriz mexicana y contando con la inexplicable benevolencia de quienes manejan la política teatral de Bellas Artes, logró fuera incluida, con carácter de representación oficial, dentro del ciclo de representaciones del departamento de teatro del instituto depositario de la cultura mexicana. La dirección fue confiada al competente y empeñoso J. de Jesús Aceves y para cubrir el reparto se echó mano de cuanto actor se pudo y estaba disponible, no importa que fueran solicitados al cine, otros vinieran de la revista folclórica y alguno llegara de la remota pampa. La verdad es que el reparto fue bastante heterogéneo y no favoreció en nada al conjunto logrado finalmente.
Por rara y por extraña coincidencia, el estreno de Ana Lucasta se representó por semanas más, meses menos, al mismo tiempo en Buenos Aires que en México. En la ciudad porteña la interpretó la bella actriz Ana. La crítica no estuvo conforme en general con la presentación al castellano argentinizado de la mediocre pieza de Yordan, ya que resulta pueril y tremendamente inocentona después de que Sartre, tomando por modelo a O'Neill, ha tratado a la prostituta como material real.
El crítico argentino Jorge Roberto Montes se expresó en los siguientes términos y la reproducción de ellos en esta crónica me inhibe de hacerlo por cuenta propia, y porque estoy en todo de acuerdo con él: "Esta pieza, cuya acción transcurre en Pensilvania y Brooklyn, describe la situación de una muchacha que, habiendo sido arrojada del hogar por su padre, en razón de haberla sorprendido abrazada a un hombre, termina por prostituirse. Ante la anunciada visita de un amigo de la familia que busca esposa deciden hacerla retornar al hogar para que Ana logre encauzar su vida. Otras incidencias matizan este problema que tiene su mayor fuerza en el deseo oculto del padre por su hija que, además, traza una serie de tipos plagados de taras, un ambiente completamente corrompido y un soberano encuentro de sensuales besos, abrazos y cachetadas en las pantorrillas que, en realidad no son una hermosa muestra de buenas costumbres, ya que esencialmente no se gana nada con este ejemplo y espiritualmente se pone de manifiesto cómo muchos dramaturgos por lograr en la escena un clima efectista, no se detienen a contemplar el material impropio que utilizan.
"No hallamos ni una sola frase humana en el texto y la redención de Ana no va más allá de la dimensión que ella le da como a un madero en naufragio. La familia pintoresca del primer cuadro –la literalmente norteamericana es pinacoteca de estos paisajes– desaparece con la terminación de este lapso para dejar a la protagonista. El gángster de pacotilla. Las actitudes y los parlamentos finales de Danny parecen extraídos de una mala letra de tango.
"En cuanto al bar nos recuerda excesivamente otros engendros actualmente en cartel, que maniobrando con débiles y asqueantes recursos intentan pasar por humano y social lo que en sí no es más que un espectáculo de colorido circense plasmado con actitudes de saltimbanquis y hechos que no merecen espacio ni en las crónicas oficiales. El teatro arte (esto es lo que se intenta hacer creer que es) no entra por los ojos sino por el espíritu.
"Convengamos entonces que no se puede ayudar a la estética y a la intelectualidad con panoramas de esta naturaleza". Hasta aquí la crónica del colega argentino. No hace falta agregar una palabra más. No es correcto ensañarse más con esta mala pieza.
La interpretación resultó mediocre en general. Un observador dijo viendo a Isabela en el bar: Como mujer de la calle está en la calle... A mí, me pareció mejor en sus escenas de ingenua. Descollaron un poco de la mediocridad general, José Elías Moreno, Lola Bravo, Otilia Larrañaga y el ché José Gálvez. Delia Magaña, antigua tiple del Lírico, entendió su personaje en caricatura. El estrella de cine y radio Tony Aguilar se encuentra en el ABC de la actoría y su actuación desequilibró las escenas en las que intervino. La escenografía de Julio Prieto, impropia y desafortunada.
Ana Lucasta –anunciada como impropia para menores– terminó su breve vida en Bellas Artes con una función a beneficio de los deudos de la tremenda tragedia aérea en una serranía mexicana. Amén.