FICHA TÉCNICA



Título obra El rumor del incendio

Autoría Luisa Pardo, Francisco Barreiro y Gabino Rodríguez

Notas de autoría Juan Leduc / investigación iconográfica

Dirección Luisa Pardo, Francisco Barreiro y Gabino Rodríguez

Grupos y Compañías Lagartijas tiradas al sol

Elenco Luisa Pardo, Francisco Barreiro, Gabino Rodríguez

Iluminación Marcela Flores Méndez y Juan Pablo Avendaño Ávila

Notas de Iluminación Yulene Olaizola / video

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Alegría Martínez, “El rumor del incendio”, en Laberinto, núm. 379, supl. de Milenio, 18 septiembre 2010, p. 10.




Referencia Electrónica

Laberinto, Milenio

Columna Teatro

El rumor del incendio

Alegría Martínez

Los movimientos de la guerrilla en México durante los años 60 y 70, arriban de manera peculiar al teatro mediante un trabajo realizado por jóvenes, en su mayoría, entre los 27 y los 30 años de edad, que definen su propuesta como documental escénico, género que en este caso mezcla investigación y representación con toques lúdicos y realistas.

El montaje para el que se utilizan fragmentos de videos históricos, así como tomas in situ de proyección simultánea, maquetas, juguetes y todo un universo en miniatura, incluido el mar resumido en una pecera, conforman una escenificación mitad narración ilustrada y mitad ficción sustentada en hechos verídicos.

Creada por la cuadrilla de artistas, como se autonombran, Lagartijas tiradas al sol, la obra El rumor del incendio es una creación colectiva de Luisa Pardo, Francisco Barreiro y Gabino Rodríguez, que también actúan.

Con una actitud de autosuficiencia sobre la escena que contrasta con el intenso trabajo de investigación realizado, los actores de este montaje –especialmente ellos–, se dirigen al espectador como si ofrecieran su lección a un grupo de oyentes que llegara ingenuamente al aula de un plantel educativo.

Bien aclaran en su programa de mano que lo que hacen “no tiene que ver con el entretenimiento, es un espacio para pensar” y visto así, funciona, sólo que ponderar el didactismo sobre el lenguaje artístico, estando sobre un escenario, levanta por lo general una muralla inconsciente de resistencia.

Les convendría reflexionar sobre el objetivo de comunicarse con el espectador desde la honestidad de quien comparte una preocupación, más que desde el entarimado del profesor.

No obstante, la actriz Luisa Pardo, quien encarna a la antropóloga Margarita Urías además de narrar los sucesos y desempeña otros roles, es quien consigue desplegar la humanidad que su personaje entraña, además de diferenciar cada papel a su cargo, lo que subraya la disparidad de los personajes masculinos, carentes de matices que no dejan de ser dos jóvenes que prestan su instrumento de expresión sólo en un porcentaje de lo que interpretan.

Sin embargo el grupo ostenta virtudes como haber articulado un proyecto, titulado La Rebeldía, que integra un blog conformado por investigación escrita e imágenes sobre los movimientos armados en México, el documental escénico El rumor del incendio sobre la vida de la normalista, antropóloga y luchadora social Margarita Urías Hermosillo y un libro titulado El rumor de este momento.

La sólida investigación iconográfica realizada sobre el tema a cargo de Juan Leduc, así como el contundente video de Yulene Olaizola, remiten al espectador al viejo Acapulco con sus tranquilas playas y a las luchas de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, al discurso de Díaz Ordaz, tras la matanza del 68, detrás del México Olímpico, a la imagen y la voz de los Halcones en 1971, a Nazar Haro y su Brigada blanca, entre infinidad de sucesos en un México que persigue el olvido.

La proyección en pantalla de una habitación vacía que ofrece una buena idea de los cientos de cárceles clandestinas de la época, otorga en segundos la impresión del confinamiento y el atropello a los derechos humanos mediante el sencillo desplazamiento de la actriz al centro de la imagen.

La iluminación de Marcela Flores Méndez y Juan Pablo Avendaño Ávila, resuelve eficazmente la serie de dificultades que plantea el espacio de un jardín sintético, con fotomural y espacios múltiples, además de proyecciones fijas, en movimiento, en blanco y negro, a color e intervención de actores, todo de manera que pueda convivir armoniosamente a lo largo de la exposición.

Los referentes de la época, incluidos canciones, vestuario, especialmente el femenino, así como el diseño del entorno con cada uno de los elementos presentes, apoyan la inmersión en el bombardeo de datos, fechas, número de secuestros, objetivos y trayectoria de los grupos armados, de modo que el espectador pueda tener un boceto de causas, efectos y además se entere de los vuelcos políticos y emotivos en la vida de Margarita Urías.

Soldados de plástico, maqueta con tren en marcha, muñecos de Play Móvil en una cárcel a escala, el patio de Lecumberri con cartón de huevo como corona de sus columnas, edificios en madera de ciudad miniatura, dardos, máscaras y una pistola de plástico entre muchos objetos más son parte del material didáctico con que el grupo representa por ejemplo, el asalto al cuartel Madera en 1965, movimiento encabezado por Arturo Gámiz y Pablo Gómez del que sobrevivieron siete guerrilleros, representados por soldaditos blancos de juguete.

Los actores de El rumor del incendio hacen los efectos especiales de los disparos como los niños que juegan a la guerra, pero en este caso, las imágenes, los nombres, los desaparecidos y los muertos, dan fe de lo acontecido.

Los jóvenes de Lagartijas tiradas al sol, exponen su preocupación, se arrojan a indagar, a proponer, hacen preguntas y buscan respuestas, se documentan y lo plasman sobre el escenario con mejor resultado en la diversidad de elementos tecnológicos y de utilería utilizados, que en la labor de pulimentar al mismo nivel su expresión actoral, su dramaturgia y su dirección, pero sin duda, tienen algo que decir.