FICHA TÉCNICA



Título obra Tía Mame

Autoría Jerome Lawrence y Robert E. Lee.

Notas de autoría Basada en la novela de Patrick Dennis

Elenco Amparo Rivelles, Dina de Marco, Alicia Montoya, Andrea Palma, Rosanelda Aguirre, Eugenia Avendaño, Marina Marín, Jorge Arvizu, Carlos Navarro, Miguel Suárez, Enrique Díaz Indiano, Raúl Meraz, Angel Cazarín, Eduardo Tejedo, Enrique Álvarez Félix

Espacios teatrales Teatro de Los Insurgentes

Productores Robert W. Lerner

Referencia Armando de Maria y Campos, “Tía Mame comedia en dos actos. El primero con 10 cuadros y el 2º con 11, de Jerome Lawrence y Robert E. Lee. Basada en la novela de Patrick Dennis, I”, en El Heraldo de México, 14 febrero 1966, p. 2.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   14 de febrero de 1966

Columna Escenarios

Tía Mame comedia en dos actos. El primero con 10 cuadros y el 2º con 11, de Jerome Lawrence y Robert E. Lee. Basada en la novela de Patrick Dennis, I

Armando de Maria y Campos

El empresario Robert W. Lerner echó materialmente el teatro por todas las ventanas que tiene para montar en el teatro de Los Insurgentes la pieza Tía Mame (Auntie Mame) presentando un espectáculo como pocas veces se ha visto en México.

El cronista se encuentra indeciso ante los múltiples caminos que puede recorrer para llevar a sus lectores la impresión de lo que es este espectáculo. Extraordinario la noche de su presentación y magnífico cualquiera otra.

Principiemos por el principio. La noche del estreno de Tía Mame hubo propiamente dos espectáculos, uno en la sala y otro en el escenario. El espectáculo de la sala correspondería propiamente a un cronista de sociales, pero como éstos no se ocupan de menesteres de teatro, uno tiene que atreverse por este camino ni prohibido, ni vedado. Asistió la primera dama, esposa del Presidente de la República, y se le rindió homenaje anunciando su presencia y descendiendo del escenario la actriz Amparo Rivelles para saludarla y obsequiarla con flores. La sala se volvió una ascua de oro, porque más de 100 fotógrafos encendieron sus reflectores. En las butacas se encontraba lo mejor del México social y artístico, vestido de gran gala, ellas de traje largo, los caballeros de tuxedo. Así lo indicaban las invitaciones, y ¿qué dama se resiste a lucir su traje largo, rico, bien cortado, tal vez modelo europeo?. Tres reinas del teatro y del cine lucían con luz propia: María Félix, cuyo hijo hacía su debut profesional como actor; Lola del Río, poseedora del secreto de la juventud eterna y María Teresa Montoya, primera dama por derecho propio de la escena mexicana. Y cuanta mujer hermosa o caballero de distinción cuenta en la sociedad mexicana. Ante este público insólito se levantó la cortina para que diera principio la representación de Tía Mame.

El cronista está obligado a orientar a sus lectores sobre la importancia de las piezas que ve representar. La Tía Mame carece de verdadera importancia teatral. Es una comedia construida caprichosamente, cuya acción se reparte en 21 cuadros, 10 en el primero, 11 en el segundo. Esta es su falla como pieza de teatro. La acción carece de unidad y queda atomizada a una serie de estampas teatrales, muchas aisladas entre sí, que obligan al director y escenógrafo a presentar algunas con riqueza o fastuosidad y otras con simples trastos, lo que supone un trabajo agotante para la tramoya y cierta desorientación en el público. El director tiene necesariamente que recurrir a toda clase de medios para darle unidad a esta baraja de cuadros y el escenógrafo aprovecha la oportunidad para construir y amueblar salas y salones, en ocasiones ceñido al buen gusto y en otras simplemente para impresionar la natural ingenuidad del público, no acostumbrado a la riqueza de estas escenografías.

Hasta aquí –porque el espacio falta– la primera parte de esta crónica, porque la segunda estará dedicada a la interpretación, excelente en conjunto, a veces extraordinaria y, en algunas ocasiones, eminente.