FICHA TÉCNICA



Título obra Los argonautas

Autoría Sergio Magaña

Dirección José Solé

Elenco Claudio Obregón, Lilia Aragón, Héctor Bonilla, Socorro Avelar, Xavier Ruan, Patricio Castillo, Julia Marichal, Juan Felipe Preciado

Escenografía Antonio López Mancera

Coreografía Guillermina Peñaloza

Música Rocío Sánz

Notas de Música Sergio Magaña / letra

Referencia María Luisa Mendoza, “Los argonautas: sátira genial”, en El Gallo Ilustrado, no. 258, supl. de El Día, 4 junio 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Los Argonautas: sátira genial

María Luisa Mendoza

Sergio Magaña. El dramaturgo con más garra que ha dado México en muchas décadas. Quien ha dado a México dos obras maestras: Los signos del zodiaco y Moctezuma II. Retorna Sergio Magaña con una excelentísima sátira, Los argonautas, y retoma su primer puesto en la creación dramática de su país. Obra redonda, alegrísima, hiriente, divertidísima y profundamente significativa.

Los argonautas basa sus raíces en dos perfiles, el de Medea y Jasón, en dos traiciones, la de Medea y la Malinche, en dos invasores, Jasón y Hernán Cortés. Y de allí surge radiante y brillante la sátira magañesca en donde vemos la conquista de México al través de la burla y proyectamos ese hecho en muchas situaciones similares en el ámbito internacional contemporáneo.

Magaña toma la historia y la revuelve a su manera en simbólicas escenas plenas de talento creativo e invención. Usa la historia no para seguirla textualmente sino para recrearla a su modo y manera. Modo y manera personalísimos que se reconocen a lo largo de los dos actos. Borra el tercero que tanto dolor le cuesta hacer, y echa acentos que son en él obsesiones y razones de vivir: el enfrentamiento del indígena a la religión católica, la salvaguarda de la figura de Moctezuma II, las moscas en los cadáveres, las profecías de violación en princesas y bellísimas damas de la corte tenochtitla. Sigue la trayectoria satírica que fincara Novo en La guerra de las gordas, usa el relator brechtiano, introduce canciones y bailes y así logra hacer una obra importantísima, la sensación de la temporada y la cual difícilmente va a ser desplazada como dignísima merecedora del premio Juan Ruiz de Alarcón.

En ese sucederse asombroso de luceríos, lucen las actuaciones de los jóvenes que conforma el teatro del INBA, espléndidamente dirigidos por José Solé, quien vuelve también por sus poderes y sus tronos de gran director joven. Porque Solé usa el ritmo y lo hace florecer, mete el nervio, mide el tiempo, y sujeta a sus actores a la discreción debida en ese género espeluznante de la sátira en donde es tan común salirse de los límites de la risa para engrosar las medidas de lo grotesco. Precisamente por esto, si no sobraran virtudes en su dirección, Solé se consagraría, si no lo estuviera ya.

Y ahora los actores, esa larga lista sensacional de actores. Encabezados por Claudio Obregón en el último de los últimos escalones ascendentes de su carrera de gran actor (es muy interesante revisar qué actores han salido de las obras de Magaña: López Tarso, Raúl Dantés, Pilar Souza, etcétera, y Obregón Y Lilia Aragón). Al lado de Lilia Aragón, Lilia Argonautón, Lilia la grande, la de la voz y el talentísimo, la preciosa en escena que vuelve a conmover con su presencia. Y Héctor Bonilla en esa su seguridad que lo hace hablar ahora sí que como en la vida real, realmente vivida. Con Socorro Avelar en un papel mínimo que muestra su profesionalismo de primera. Con una revelación: Xavier Ruan todavía bisoño pero dueño de una potente voz preciosa. Y Patricio Castillo haciéndose notar por su tipo trabajado aunque tenga todavía mala dicción. Por allí Julia Marichal, siempre intencionada, tierna y linda, Juan Felipe Preciado, etcétera. Y muchos, muchos más imposible de nombrar por ser tantos, y tan buenos colaboradores.

Es muy graciosa la coreografía de Guillermina Peñaloza, muy funcional la escenografía de Antonio López Mancera, y magnífica la música de Rocío Sánz para las canciones de Sergio Magaña.

Los argonautas se debe de ver, pero ya; es una obra mexicanísima en donde lo que pasó en la historia de ayer se repite en la de hoy (Vietnam, por ejemplo), recreada por el señor dramaturgo que es Sergio Magaña.