FICHA TÉCNICA



Título obra Mis queridas hijas

Autoría Jerry Horwin, Catherine Turney

Dirección André Moreau

Elenco María España Vidal, Francisco Jambrina, María Idalia, Alicia Rodríguez, Georgina Barrgán, Xavier Massé, Manuel Meza, León Barroso, José Solé, Carlos Riquelme, Lorenzo de Rodas

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Sala Guimerá

Referencia Armando de Maria y Campos, “La comedia biográfica Mis queridas hijas, en la sala Guimerá, por Francisco Jambrina y María España Vidal”, en Novedades, 12 noviembre 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La comedia biográfica Mis queridas hijas, en la sala Guimerá, por Francisco Jambrina y María España Vidal

Armando de Maria y Campos

En la sala Guimerá, de esta ciudad, se viene representando desde hace algunos días una entretenida comedia titulada Mis queridas hijas, inspirada en los últimos años de la vida del gran actor John Barrymore. Es curiosa la historia de esta pieza mediocre y agradable, que no hubiera llegado a estrenarse ni tal vez a escribirse, si John, en el declinar de su vida no hubiera encontrado a la que fue su cuarta y última esposa, Elaine Jacobs, alumna del Hunter College, quien atraída por el escenario penetró una mañana en el aposento de John, precisamente en marzo de 1935, y también en el resto de su vida.

Barrymore estaba en dificultades con su tercera esposa, Dolores Costello, cuando conoció a la señorita Jacobs, de la que se enamoró, prometió hacer actriz, y le dio nombre de tablas: Elaine Barrie. Divorciado de la Costello casó con Elaine, a la que había introducido como actriz en el cine y en la radio, a fines de 1936. En plena cuarta luna de miel Barrymore decidió retornar a la escena, de la que se hallaba retirado, hacía tiempo, pero llevando como primera actriz a la bella Elaine, de veinte años de edad. "El vehículo utilizado –asegura Gene Fowler en su magnífica obra Good night, sweet prince. The life and times of John Barrymore– fue una obra escrita por Ben Hecht como `el sueño de un saltamontes'. Su título: Mis queridas hijas. Barrymore sometió esta comedia a su antiguo productor, Arthur Hopkins, quien esquivó el problema".

"La comedia se estrenó en el MacCarter Theatre, de Princetown, Nueva Jersey, el 24 de marzo de 1939 –sigue refiriendo Fowler– . La firma teatral Aldrich y Meyers montó la obra cómica. Otto L. Pierce Power-Waters, cuya esposa, Alma Power-Waters, escribió después el libro John Barrymore, publicado en 1941, por Julian Messner". Fowler no vio a Barrymore representar esta pieza; sabía que el gran actor estaba de nuevo sobre la escena, "aunque no precisamente como Hamlet". Y agrega: "No era grato para mí asistir a la representación, ni deseaba tampoco presenciar la abdicación". Para entonces, ya Elaine y Barrymore se pelaban las veinticuatro horas del día.

"Como se sabe –escribió más tarde Charles MacArthur–, Mis queridas hijas abrió sin pena ni gloria, y así permaneció mientras los autores y empresarios aspiraban cautamente las brisas de Nueva York a la espera de resabios de alquitrán ardiendo. Esperabanque el público los lincharía. La producción fue idea de Elaine quien, así todo, tenía muy buena opinión sobre la misma. John no se hizo ilusiones sobre la pieza". La cuarta esposa de Barrymore esperaba que esta comedia le prepararía el camino para hacer más tarde Macbeth, en la que haría la parte de lady Macbeth. Por supuesto, Barrymore sería Goomy Thane.

Mis queridas hijas se representó en seguida en Chicago, donde Barrymore había iniciado, treinta y tres años antes, su carrera de actor. Ahora, el que volvía era otro, bien distinto de aquel muchacho lleno de ilusiones y de fe en el porvenir. Mis queridas hijas se representó en Chicago durante treinta y cuatro semanas. Barrymore bebía como nunca, y se mostraba menos seguro que lo había estado jamás. "Los espectadores –escribe su biógrafo Stevens– creyeron, y con razón, que cada pausa del parlamento y cada furcio salía de la botella. Su papel en la cruda comedia representaba prácticamente una autobiografía de Barrymore. Y él machacaba y amoldaba su papel con gran deleite de aquéllos". El gran actor iba a la deriva; nada podría salvarlo. Pero el público acudía a ver Mis queridas hijas, por lo que de morboso creyó hallar en cada palabra, en cada escena.

Barrymore reapareció finalmente en Broadway en enero de 1940, en el Belasco Theatre, con Mis queridas hijas. La comedia fue una desilusión para el público de Nueva York. Después de la tercera representación de Mis queridas hijas, el agotamiento nervioso de Barrymore fue la causa de que lo recluyeran en el hospital Monte Sinaí. La comedia se terminó hacia el verano, pero sin Barrymore en escena. El gran actor no volvería a pisar un escenario, pero Mis queridas hijas seguiría exhibiendo, por esos escenarios de Dios y del diablo, un ángulo de la vida tormentosa y atormentada, del gran comediante, beodo genial, que confesó, días antes de descansar definitivamente: "No se puede uno ahogar en la bebida. Yo lo he probado, y se flota".

Mis queridas hijas, de Horwin y Turney, se representó por primera vez en México el año 1946, en el teatro Ideal, por Ángel Garasa, Isabel Blanco, Alicia Ravel, Anita Muriel, etcétera; a decir verdad, con mediano éxito, de público principalmente. Es decir, que permanecía entre nosotros punto menos que ignorada. Ahora vuelve a subir a escena en la sala Guimerá –otro "teatro de bolsillo"– interpretada por un grupo de actores profesionales y experimentales, que capitanea la bella e inteligente actriz filipina María España Vidal, bajo la sobria y sabia dirección de André Moreau. Del protagonista, el actor Menville, se encarga el talentoso y flexible Francisco Jambrina, quien compone su personaje con el mejor gusto, gracioso en serio, y sin conceder nada a la risa fácil. De una de las hijas de Menville, María España Vidal hace una ágil y frívola interpretación: dice con su característica claridad y viste con gusto. Las otras dos hijas se encomendaron a la juventud y la vocación de las señoritas María Idalia y Alicia Rodríguez, y las dos están muy bellas y demuestran aptitudes para representar. La hermosa Georgina Barragán interpreta acertadamente el personaje de la... última esposa de Menville, la aristócrata francesa Felice, a la que el don Juan de la escena ha prometido hacer actriz. De ellos destaca el excelente actor Xavier Massé en el Korbi, y el resto del reparto –Mesa, Barroso, Solé, Riquelme y Rodas– colabora con entusiasmo en la excelente interpretación de Mis queridas hijas, para la que Julio Prieto pintó un decorado muy propio y de muy buen gusto.