FICHA TÉCNICA



Título obra El avaro

Autoría Jean Baptiste Poquelin Molière

Dirección Miguel Sabido

Productores Teatro de la Nación

Referencia Óscar Liera, “El avaro”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 16 octubre 1977, p. 11.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

El avaro

Óscar Liera

Una de las cosas que he querido saber con relación al repertorio de obras que elige Teatro de la Nación es considerando que el teatro es un medio de expresión, para mí el mejor y el más completo, si la selección de las obras que se ofrecen al público las eligen los directores o es el propio Teatro de la Nación quien lo hace.

–A mí me hablaron de Teatro de la Nación para dirigir esta obra, responde Miguel Sabido. La cita para la entrevista es a las nueve de la mañana, muy temprano para muchos, para otros ya tarde. No hay sol y escasa gente camina por las calles. Me dieron libertad para escoger mi reparto –continúa Miguel– pero sí fue Teatro de la Nación quien decidió poner la obra de Moliere en escena, como decidió también poner Corona de sombra.

–Mi interés de saber esto ha nacido de que siempre el director se expresa a través de una obra que a él le dice algo y con la cual a su vez éste se va a dirigir al público.

–Bueno, todas las obras que he dirigido las he escogido yo, e inclusive las he hecho, porque María Egipciaca, aunque los textos no sean míos, yo la he estructurado puesto que antes no existía como obra de teatro; esta es la primera vez que hago una obra que se me ha encargado dirigir, responde Miguel.

Ayer martes vi la obra. Un martes, los martes no son buenos días para el teatro, la gente comenzó a llegar al Teatro en grandes grupos. La cola, frente a la taquilla, crecía cada vez más conforme se aproximaba la hora de la representación, y antes de la tercera llamada, el teatro estaba completamente lleno. La obra: El avaro, de Moliere; la dirección, de Miguel Sabido. Tercera llamada, la luz de la sala se va extinguiendo como en una alegre inmolación que permitirá la magia del teatro. Se abre el telón, un enorme reloj rococó ocupa el centro del escenario y los personajes, algunos reducidos a muñecos empiezan a salir por las puertas del reloj; solamente dos permanecen fuera de esta categoría; Cleanto y Harpagón. Padre e hijo están observando el desfile de los personajes como aceptando un mecanismo de engranes y poleas que miden el tiempo.

Vuelvo a disfrutar, mediante el recuerdo, la puesta en escena que vi y regreso a la entrevista. Miguel ha dejado su taza de té sobre el plato. Le pregunto: ¿por qué utilizas un reloj estilo rococó, el cual no corresponde en nada a la época de Moliere? ¿Tratas de adelantar, con esto, un poco la acción para colocarla en otra época?

–Evidentemente, con esto se adelante ochenta años, responde.

–¿Cuál es el propósito?

–Lo que quiero transmitir con esto al público es lo que yo entiendo por el espíritu de la Francia del siglo de oro francés, que empieza a mediados del siglo XVII y termina con la revolución francesa. Ese adelantar ochenta años para mí es sumamente importante, porque yo siento a Moliere como un antecedente de Descartes. Cuando a mí se me dice que El avaro es una comedia burguesa yo no lo acepto; creo que es una farsa, una mecánica de relojería, de ahí la concepción escenográfica. Creo que Moliere, antes de ser un antecedente del Naturalismo del siglo XIX, lo es de Feydeau, y de esa corriente fársica queda en Francia. En estas estructuras inteligentes, de relojería, que revelan una arquitectura prodigiosa, no es el análisis profundo de los personajes, sino la maestría con la que se maneja la construcción dramática. Lo que intento pues, es dar la mecánica preponderante de ese siglo francés tan poco conocido en México; porque conocemos más o menos el Siglo de oro español, y muy mal el espíritu del gran siglo renacentista francés que es posterior al español y que es donde justamente se separan España y Francia, porque ésta entra al desarrollo y España permanece en su situación.

–Esta es una de las partes, en las que diferimos –intervengo– puesto que sí considero El avaro una obra totalmente burguesa; en primer lugar porque Moliere escribía para la corte, aunque de paso la criticara. Y en segundo lugar porque considero que justamente en esta obra él se encontró perdido en un universo en el que consciente o inconscientemente, el caos se le había desatado y no supo cómo resolverlo. Es decir, regresando a la anécdota de El avaro, encontramos que Harpagón, el viejo avaro, quien ha perdido su dinero, ha entrado al orden roto al quedarse sin el valor absoluto que el dinero representaba para él. Al hablar ya de valores absolutos, entramos en terrenos de la farsa o de la tragedia; sin embargo, Moliere evade el compromiso de llegar a terrenos más profundos y da un salto a una comedia de equivocaciones para hacer un juego, exquisito, de enredos entre Harpagón y Valerio, y para llegar a un final más feliz, se inventa rápidamente una historia de naufragios, muy de acuerdo con la época por cierto, que cambiarán aún más el tono de la obra. La pregunta que se nos ha ocurrido formular es que si Moliere, al escribir para la corte hizo concesiones o bien si era su mentalidad pequeño-burguesa la que lo hizo salir por la tangente.

–Definitivamente creo que Moliere ha resuelto la obra de la mejor manera; en primer lugar si bien es cierto que él escribió para la corte, cuando llegó a ésta era porque ya había corrido la legua muchos años, lo cual le permitió estar en contacto con el pueblo y conocerlo muy de cerca. En segundo lugar, es cierto que resuelve fácilmente la obra con ésta tradición "romanesque" que imperaba en la época, pero no hay que perder de vista que lo hace desde un punto de vista crítico, más bien de burla. Fíjate cómo reacciona el público cuando los náufragos se encuentran; todo el mundo se ríe porque nadie se los cree, entonces he aquí la visión crítica de Moliere. Él no hace comedias con castigos morales como Juan Ruiz, por ejemplo; en El avaro ningún personaje es castigado; reducido al ridículo si, dejado al desnudo también. En cuanto a las concesiones, tampoco estoy de acuerdo, Moliere criticó duramente su época tanto que una de sus obras estuvo prohibida durante muchos años.

La concepción de Sabido es muy interesante y respetable ahora le pregunto cuáles son los nexos que nos unen actualmente con El avaro. Miguel responde con una pequeña violencia contenida:

–Muchas. Actualmente hay muchos avaros, toda esa gente que sólo piensa en acumular dinero, todos esos que sacaron su dinero de México y se lo llevaron en dólares al extranjero, comerciantes, políticos y cantidad de burgueses son unos auténticos avaros. El problema de Mariana también sigue vigente; la muchacha que va a venderse a un hombre rico; actualmente cuántas son las muchachas que sueñan en casarse con un hombre rico y llegan incluso hasta venderse también. El problema de Cleanto frente a su padre. En fin, cada uno de los personajes conserva una gran vigencia con los que se dan actualmente en nuestra sociedad.

En esto, Moliere tiene mucha razón; el dinero se encuentra en manos de una casta, lo que en nuestro país sería una clase social que lo conserva pese a todos los ridículos a los que se vea sometida, y este es el punto que más une nuestra realidad con la de la pieza y aunque en la obra El avaro conserva su dinero, la realidad histórica que vivimos exige cambios que Moliere no propone, pero que sí sugiere al retratar esa situación. El público siempre querrá que Harpagón reparta su dinero entre sus hijos y que pague justamente las retribuciones de Frosina ¿o no?

Y volviendo a la noche de la función, sucedió que mientras se daban las primeras llamadas se presentó un buen hombre que venía de la Sección de Compositores de la Federación Teatral para cobrar los derechos de la música, cuyos autores son Haydn, Mozart y Corrette, y todos los allí presentes no supieron si reír o llorar, o todo lo contrario. Nosotros solamente nos dijimos, en silencio, como en un acto de contricción: "México, creo en ti".