FICHA TÉCNICA



Título obra Lili

Dirección José Luis Ibáñez

Elenco Rocio Banquels, Enrique Guzmán, Rogelio Guerra, Virma González

Escenografía David Antón

Coreografía Julia Yallop

Notas de Música Chucho Zarzosa y Samuel Zarzosa / dirección musical

Espacios teatrales Teatro Insurgentes

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Lili una simpática comedia musical”, en El Día, 20 abril 1977, p. 24.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Lily, una simpática comedia musical

Malkah Rabell

¡Qué alegría ver un espectáculo para niños y gozarle, en estos tiempos cuando todos los "creadores" se empeñan en ofrecernos representaciones basadas en masoquismo, sadismo y otros hermetismos. La comedia. con su tierna y bella música, Lili, que se estrena en el Insurgentes, ha sido en su tiempo una película, parece que de mucho éxito, también dirigida a un público infantil. En realidad, se trata de una de esas obras románticas, donde la heroína (que recuerda a Gigi de Colette), aunque ya pasó de la edad del juego con muñecas, y en el transcurso de la acción van cuatro hombres que la persiguen, dos con intenciones muy poco santas, es no obstante infantilmente ingenua. Una ingenuidad que en la vida real se llama "debilidad mental" o simplemente idiotez. Pero cuando este papel lo hace la primera figura femenina de la compañía, y ésta es Rocío Banquels, una joven actriz deliciosa, muy buena intérprete y con una bellísima voz de soprano bien educada, pues Lili conquista todos los corazones tanto en el escenario como en la sala.

Desde luego, la muchachita boba, firmemente convencida que los muñecos hablan, no puede menos que despertar el amor del titiritero Paul, un joven quien perdió el movimiento de una pierna durante la guerra y él, que vislumbraba un porvenir de ventura y éxitos en la danza, donde ya cosechó muchos triunfos, ha de contentarse eco la vida trashumante de cirquero, creando marionetas y dándoles vida con su propia voz. La niña ingenua termina por vencer la hostilidad amarga y desconfiada del inválido. Y el adolescente que en muchos adultos del público sigue vivo, .oculto tras la máscara de arrugas, se alegra infinitamente de este amor puro y romántico, que salva y une a dos seres; jóvenes: a una huérfana sin hogar como Lili, y a una víctima de la contienda, como Paul.

Si Lili es Rocío Banquels, el titiritero es Enrique Guzmán, que se muestra actor dramático además de cantante. Ya nos había sorprendido con su don de comedia en Sugar, ahora nos sorprende con su don dramático. Si a ello se agrega su muy agradable presencia, que con los años adquirió mayor interés, subrayando el encanto masculino por las canas, pues tenemos un actor del género lírico completo: voz, don dramático y don cómico, y además presencia y simpatía.

Una tierna comedia que nos retrae a los años cuando íbamos al circo con papá y mamá. Porque Lili despliega todos los oropeles cirqueros, con sus magos y titiriteros, con sus trapecistas, acróbatas, malabaristas y payasos. Este ambiente siempre se ha prestado para divertir a chicos y grandes, y en este caso se halla especialmente bien reproducido, pese a lo difícil que resulta llevar el circo a un escenario. Rara vez encontramos en una representación en nuestro ambiente un reparto tan homogéneo. En la otra pareja central de la obra, Rogelio Guerra y Virma González realizan dos creaciones en sus personajes del mago, Marco el Magnífico y en su acompañante, Rosana la Incomparable. En este último papel, Virma González fue auténticamente incomparable, con su enloquecedor temperamento cómico. Ella que siempre ha deseado actuar en un circo, esta vez halló la medida en un circo fantasmagórico, reflejo ilusorio en el espejo teatral. En cuanto a Rogelio Guerra, el actor que se impuso a lo largo de 1976, en múltiples géneros, lleva a cabo con mucha simpatía el antipático papel del Magnífico, pese a su poca voz y a su falta de entrenamiento en la danza.

La perfección del espectáculo, con su excelente interpretación y su perfecta disciplina en todos los detalles, coreográficos, musicales y escenográficos, se deben desde luego al director, José Luis Ibáñez y a su equipo, formado por Julia Yallop, coreógrafa, Chucho Zarzosa y Samuel Zarzosa, en la dirección musical, y David Antón responsable per la escenografía y vestuario. Aun cuando la dirección tenga que someterse a los lineamientos de Broadway, que vende su producción con todas las instrucciones pertinentes, ello no impide que gran falta hace un profesional de envergadura para manejar con la medida justa todo el material de la representación. Sobre todo un material tan polifacético y complejo como el de una comedia musical que transcurre en un circo, como Lili.