FICHA TÉCNICA



Título obra Un hijo para Catalina

Autoría Roger MacDougall

Notas de autoría Lucille Henderson y Manuel Navarro / traducción y adaptación

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Manolo Fábregas, Kitty de Hoyos, Carmen Molina, José Antonio Wilhelmy, Manuel Sánchez Navarro, Jorge Fegan, Irma Navarro

Escenografía David Antón / arreglo escenográfico

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 15 diciembre 1963, p. 2.




Título obra Historia de Vasco

Autoría Georges Schehadé

Notas de autoría Rodolfo Usigli / traducción

Dirección Héctor Azar

Elenco Virgilio Leos, Marisela Olvera, Gilberto Pérez Gallardo, Ignacio Sotelo, Carlos de Pedro, Marta Zavaleta, Magda Vizcaíno, Leticia Gómez Rivera

Escenografía Vicente Rojo

Música Mariano Ballesté

Vestuario Vicente Rojo

Grupos y compañías Compañía de Teatro Universitario

Espacios teatrales Teatro de la Universidad (antes Arcos Caracol)

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 15 diciembre 1963, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Un hijo para Catalina, Historia de Vasco]

Mara Reyes

Un hijo para Catalina. [Inserción manuscrita de la autora.] Teatro de los Insurgentes. Autor, Roger MacDougall. Traducción y adaptación, Lucille Henderson y Manuel Navarro. Dirección, Manolo Fábregas. Arreglo escenográfico, David Antón. Reparto: Manolo Fábregas, Kitty de Hoyos, Carmen Molina, José Antonio Wilhelmy, Manuel Sánchez Navarro, señor Jorge Fegan e Irma Navarro.

Con un pretexto cualquiera –una herencia– el autor ironiza sobre el divorcio, haciéndolo aparecer como un asunto de papeles, ¡como si los papeles pudieran regir los sentimientos humanos! –parece decir Roger Mac Dougall. Sitúa el autor la vida del hombre en parangón con el tiempo, que es relativo. Así como una línea imaginaria cambia la hora, y de un lado de ella es sábado y del otro domingo, de igual modo, el ser humano se deja gobernar por esas líneas imaginarias –la ley– divisorias de las etapas de la vida.

Manolo Fábregas con esa simpatía que lo caracteriza, se echa al público al bolsillo con su interpretación del compositor incapaz de bastarse económicamente y que sólo desea escribir su música. Como director, hubo de resolver problemas como el de tener que estar hablando en multitud de ocasiones hacia otra habitación, lo que hacía sumamente difíciles algunas escenas, pues había que justificar el hecho de no ir directamente a hablar con la esposa enferma.

Kitty de Hoyos –ojalá se corrigiera algunos defectos de dicción, como la forma silbante de sus erres– es una actriz evidentemente capacitada que sabe aprovechar al máximo de sus facultades.

Los otros papeles, únicamente de relleno, no merecen mayor atención.

La escenografía es un acierto de David Antón. La adaptación de Lucille Henderson y Manuel S. Navarro es muy correcta.

Historia de Vasco. Nuevo Teatro de la UNAM (Antes: Arcos Caracol). Autor, Georges Schehadé. Traducción, Rodolfo Usigli. Dirección, Héctor Azar. Escenografía y Vestuario, Vicente Rojo. Música, Mariano Ballesté. Reparto: Compañía de Teatro Universitario.

¡Qué mejor elogio de esta obra que el de un hombre de teatro respetado y admirado como es Jean Louis Barrault! quien al encarnar el papel de Vasco en el estreno en Paris de la obra de Schehadé, en el Teatro Sarah Bernhardt, (después de haberla estrenado mundialmente en Zurich en 1956), escribió en el programa las siguientes palabras: “Quiero a Vasco por entero: por su significación profunda, por su forma alada, por el giro de su ingenio, a la vez loco y trágico; por la belleza poética de la lengua, por su construcción dramática, por su humanidad cálida, por su justicia, por su arte, en fin”.

Obra antibélica por excelencia es ésta de Georges Schehadé. Mientras los hombres se matan, el soldado de un bando comenta que el ejército al que pertenece no “anda bien”, el del bando enemigo –Vasco– responde “tampoco el nuestro anda muy bien” y se preguntan “¿Qué es entonces lo que anda muy bien?” “¡Pues la guerra!”, responde el sargento Caquot.

Otra frase que expresa en forma evidente el sentir del autor, es aquella en que después de la muerte de Vascose pregunta César: “¿La gloria? ¿Y qué quiere decir esa palabra cuando no se es ya nada?”.

La dirección escénica de Héctor Azar es imaginativa, con valores plásticos y auditivos combinados. Hay grandes aciertos. Como única objeción podría mencionarse la de que debía haberse acentuado más la transformación del personaje de Margarita. ¿Por qué substituir el calificativo de “prostituta” por el de bruja? Si el significado fuera el mismo no importaría, después de todo no interesa tanto la palabra, como la idea que ésta encierra, pero en este caso la palabra empleada –bruja– no da la idea que el autor pide. Precisamente lo que señala Schehadé es que a Margarita –que primero no da importancia a su cuerpo– la redime el amor; el sueño la virginiza. De tal manera que al atenuar la condición liviana de ella –y que es evidente en la primera escena del texto original de Schehadé– la mutación hacia la virginidad se anula y pierde por tanto su eficacia. Cuando el padre comenta que “vaya usted a saber si un sueño no es nada”, debe ser evidente que a pesar de que no logró ser feliz al lado de ese hombre que la hizo soñar, el solo sueño, por sí mismo, la hizo pura.

Fuera de esta objeción la obra, tal como está dirigida, trasmite en forma eficaz la aguda crítica que el autor hace de la guerra y la sensibilidad artística de Azar se hace patente. La escena de los soldados vestidos de mujeres expresa en toda su grotesca mecánica la concepción del autor por el ejército –organización afeminada– que es útil sólo en tanto que tiene miedo.

La poesía del lenguaje cobra vida, no permanece como trasfondo muerto, sino alado, luminoso. No es metáfora seca, sino basamento sólido.

La escenografía de Vicente Rojo, a base de telones, es colorida y ambienta la acción en forma sugerente.

Todos los actores realizan un trabajo pulcro. Sobresale Virgilio Leos –sumamente apropiado–; Marisela Olvera –grandes dotes–; Gilberto Pérez Gallardo –una nueva promesa–; Ignacio Sotelo –que ya es todo un actor– y Carlos de Pedro –brillante caracterización.

El resto de los actores forman un bloque compacto, distinguir a alguno sería una injusticia para los demás. Podría mencionarse la agilidad de uno, la justeza de otro, pero en realidad, tanto Marta Zavaleta, corno Magda Vizcaíno, Leticia Gómez Rivera, como toda la compañía hacen una labor de conjunto merecedora de elogio.