FICHA TÉCNICA



Título obra Entre brujas anda el cuento

Notas de Título Bell, book and candle (título en el idioma original)

Autoría John van Druten

Notas de autoría Estela Matute / traducción

Dirección Xavier Rojas

Elenco Lya Engel, Álvaro Ortiz, Antonio Gama, Berta Lomelí, Carlos Bribiesca

Iluminación Humberto Buentello

Espacios teatrales Salón de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos

Referencia Armando de Maria y Campos, “Una comedia de John van Druten en la sala para representar de La Casa del Arquitecto”, en Novedades, 9 junio 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Una comedia de John van Druten en la sala para representar de La Casa del Arquitecto

Armando de Maria y Campos

Antecrónica. Una aclaración antes de entrar en materia. Por un error de formación, la crónica que apareció el sábado en esta misma plana bajo el título general de "Entreacto", por Juan de Montán, en realidad debió aparecer bajo el título "El Teatro", por Armando de Maria y Campos. Nada más. Pero creo que era necesaria la aclaración.

Yo llamaría mejor "teatro en cuadro" al que se hace en un salón de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, que como se le viene llamando –teatro en círculo–, porque el área de representación y la colocación de las sillas para los espectadores obedece a un cuadrado, más o menos. La representación en este local ocurre dentro de cuatro paredes, las cuatro transparentes, y con público frente a ellas. La ilusión debía ser perfecta, y a ratos lo es, y pesa sobre los actores que tienen que actuar con absoluta naturalidad, con veracidad, dando la apariencia debida de que no se representa. Para un teatro en tales circunstancias se requerirán piezas de un tipo especial. No es de las más indicadas la que ahora se representa, que no fue pensada por el autor, ni representada hasta ahora, para un teatro como el que se hace en el salón alto de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos.

Bell, book and candle de John van Druten, fue representada en el Ethel Barrymore Theatre de Nueva York por primera vez el 14 de noviembre de 1950 por Lili Palmer como Gillian Holroyd, Rex Harrison como Shepherd Henderson, Jean Adair como Miss Holroyd, Scott McKay como Nicky Holroyd y Larry Gates como Sidney Redlitch. La obra fue dirigida por el propio autor, John van Druten.

De John van Druten ya me he ocupado en esta misma columna en ocasión de otro estreno suyo en México. El lector recordará que Van Druten es autor de cerca de treinta comedias y farsas y que ninguna de ellas ha alcanzado éxito extraordinario. Esta a que me estoy refiriendo, titulada en la traducción de Estela Matute, Entre brujas anda el cuento, no es mejor que las que hasta ahora lleva escritas a partir de 1926, año en que se estrenó con Young Woodleey. Es propiamente una farsa, y con este ritmo cómico la representaron en Nueva York los actores que he mencionado arriba.

El argumento de Entre brujas anda el cuento, es de una sencillez... norteamericana. Una broma teatral para pasar el rato. Lo que en español se llama astracán y en francés pochade. Como en Nueva York muchos creerán todavía en brujas que viven en lujosos departamentos, conviviendo con las gentes normales, haciendo brujerías y creyendo que en realidad poseen poderes mágicos. Pero estas brujas pueden perder su poder extraordinario, si llegan a enamorarse. La de este cuento o farsa de Van Druten, no sólo se enamora de un vecino, sino que usa de sus artes hechiceras para rendirlo. Naturalmente, pierde su poder mágico. Pero, qué importa, si así logra su felicidad. Una tontería, ¿verdad? El autor logra su propósito de entretener y aun divertir poniendo en juego los personajes indispensables, otra bruja madura en años entre éstos, y como presenta con naturalidad el caso y lo lleva en su desarrollo con cierta lógica, el público no habrá quedado en Nueva York totalmente defraudado, porque habrá reído con las situaciones y los personajes de farsa y fina sátira.

Entre nosotros este manjar de Van Druten no llega a gustar a nuestro paladar. ¿Será por el tono serio que le dieron sus personajes, queriendo que el público se tragara también en serio este guiso? Probablemente; lo cierto es que representada en serio la pieza Bell, book and candle, no pasa de entretener, sin llegar a inquietar, a pesar de la aparición en varias escenas del gato, característico en toda brujería que se estime desde la remota antigüedad.

El joven director Xavier Rojas no estuvo acertado eligiendo como protagonistas a actores que carecen de bis cómica, no obstante que a ratos hagan reír: Lya Engel, Álvaro Ortiz o Antonio Gama, estos dos con relevantes condiciones para llegar a ser actores. Lya Engel actúa tal como es. Casi sin caracterizarse, es en la escena como en la calle, en nuestras tertulias de café o en la redacción del periódico donde escribe.

Los protagonistas de Entre brujas anda el cuento, son la bella y fina Berta Lomelí y el tempestuoso galán Carlos Bribiesca. Berta Lomelí, que aparece en el teatro por segunda vez desde julio de 1950 en que lo hizo por primera vez en la comedia Victoria y sus maridos de Somerset Maugham, en la sala Molière, se muestra empeñosa y hace alarde de memoria, pero no llega a convertirse en personaje, porque aún no alcanza como actriz la madurez que es indispensable para un papel de esta envergadura. Llegará, sin duda, a primera actriz, pero será con la práctica, el estudio y el tiempo, que alcance su punto. Carlos Bribiesca está más hecho como actor, pero ni su voz, ni su temperamento, ni su manera de ser son molde para un personaje como el Shepherd de Van Druten. Cumple, sin embargo, al igual que la bella y elegante Berta Lomelí.

No se puede hablar de escenografía para una representación que se desarrolla sin paredes. La escena está amueblada, nada más, e iluminada –los intermedios se anuncian con oscuros. El mobiliario debe ser elemental para no estorbar la acción o los movimientos de los actores y para no distraer demasiado al espectador. Así es en este caso. La iluminación es de preferencia cenital y los aciertos es de justicia acreditarlos a Humberto Buentello, como la dirección general al entusiasta e infatigable Xavier Rojas.