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diorama

teatral

Sigue de la página cinco

 

traslucir la violencia que ocultan en su fondo.

    Maruxa Vilalta, al traducirla primero, y al dirigirla después, supo hallar ese tono menor, esa transparencia y también ese humanismo que, como un destello en el teatro moderno, trata de volver a encontrar la comunicación. Maruxa consiguió que a pesar de que el personaje central se entregue a las fauces del animal encadenado, la sensación catártica no sea derrotista, sino que deje un hálito de esperanza en el hombre. Esperanza que anida en el personaje a pesar de todo, a pesar del fracaso, a pesar de la angustia, de la decepción y de la soledad.
    En cuanto a Carlos Ancira, volvimos a hallar en él al intérprete de altos vuelos que sabe hurgar la mente de sus personajes, introducirse en ella, para encarnarlos como son, con sus debilidades, sus defectos, sus momentos sublimes, con su dignidad y su indignidad. Como en El ensueño de Strindberg, lo vimos pasar de un personaje a otro, interpretar a muchos seres diferentes: bondadosos o perversos; vanidosos e insignificantes; generosos o egoístas; en resumen, a un solo personaje: el Hombre, en todas sus facetas. La fusión de lo cómico y lo trágico que consigue Ancira es tan amalgamada que despierta en un público sentimientos encontrados; los personajes que interpreta en esta ocasión, se ven impelidos por fuerzas ajenas, en suma, por la vida, hacia la decepción, la desesperación, a veces en medio del ridículo, lo que hace más patética su situación. Personajes


sacados de la vida
por Arout y por Chéjov, no serían sino letras sobre una página, es Ancira quien les restituye su condición humana. Ancira el actor, maestro de la interpretación.

  Patricia Morán, sencilla, cambiante, interpreta a la Mujer, víctima a veces, verdugo otras; indefensa o fuerte; fiel o infiel; que perdona o castiga; amando u odiando. Interpretando en fin, a la mujer en sus grandezas y en sus miserias.
 
Del resto del reparto, sobresale Álvaro Carcaño.
   
 David Antón resolvió los problemas de los numerosos cambios escenográficos a base de proyecciones muy bien seleccionadas.