etcétera… (en ocasiones gratuitos), organiza cursos de información y reuniones con personalidades
del teatro y de la cultura; publica una revista: Los Cuadernos, con el texto completo de las
obras que
monta, con notas sobre la dirección, textos críticos, etc.
El juego de los héroes
Palacio
de las Bellas Artes. Dirección, Vittorio Gassman. Escenografía y vestuario, Giulio Coltellacci. Música, Fiorenzo Carpi y Bruno Nicolai. Elenco del Teatro Popular Italiano: Vittorio Gassman, Attilio Cucari, Carlo Montagna, Edmonda Aldini, Andrea Bosic, Bianca Galvan, José Quaglio y Jamil Zakkai.
Este espectáculo que parecería una simple reunión de escenas de diversos autores, como por ejemplo la presentada recientemente por
el Old Vic,
está llevada a cabo en tal forma que
viene a ser una especie de representación didáctica, sobre la historia del teatro. Reúne escenas de: Los persas, de Esquilo; Tieste, de Séneca (cortada aquí en México); Laudes, de Jacopone; El repatriado, de Ruzzante; Orestes, de Alfieri; Kean, de Dumas; Esta noche se improvisa, de Pirandello y De Spreco,
de Dolci. Todas ellas unidas con comentarios de Ghigo de Chiara y el propio Vittorio Gassman, apoyándose en textos de Plauto, Marcial, Brecht y Athanasulis.
En este espectáculo, en el que cada
actor toma la forma de conducirse y de actuar de los actores
que pertenecieron a las distintas épocas de
las que son representativas las obras mencionadas, se
hace un verdadero alarde del dominio que estos intérpretes
tienen de los estilos teatrales.
Especialmente
sobresalen las actuaciones masculinas, evidentemente la de Vittorio Gassman, no así
las femeninas, que dejan mucho que desear.
Las
escenografías de este espectáculo y sobre todo la imaginación
con que está dirigido, plenas de
vida, de riqueza artística, hablan
muy en favor del teatro popular italiano.
Orestes
La interpretación de Orestes -por el mismo elenco-, en cambio me pareció que, si bien
llenaba los requisitos de una cátedra ya que los actores
tomaron la forma de actuación del Romanticismo con su
vehemente apasionamiento, no satisface en cambio los requisitos
de un público actual, que no puede modificar su
temperamento y su actitud ante la
vida, por el hecho de presenciar una obra de otra época.
Y así lo que quiere ser un exagerado
respeto
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