Resaltar búsqueda

diorama

teatral

Sigue de la página cuatro

 


su reputación. Inesita Mercado: una joven que quiere ser “mercada” a toda costa. El nombre de la protagonista: Juana, es un simple resorte para el título.

     En tono menor, Carballido aborda el tema de la aparente contradicción entre el Ser y su Conducta. Cada personaje siente que aquello que le acontece no corresponde a lo que él desea hacer íntimamente. Personajes locales, frustrados en su mayoría -sólo que en lugar de tratarlos en forma dramática, a lo Chejov, lo hace en forma caricaturesca. El tono jocoso, la hace accesible a todo tipo de público. Las consecuencias de esa contradicción

 

entre el ser y su  conducta, se hacen patentes al final de la obra, cuando los personajes son premiados con el “final feliz” que exige toda comedia que se respete.

     Carballido plantea cómo el individuo busca la felicidad por extraños caminos pues ignora realmente lo que quiere y desea.

     La puesta en escena es una de las joyas de Xavier Rojas, por el ritmo logrado, la elección del reparto idóneo -la única objeción que cabe es la extrema juventud de Guadalupe Quiroz, que desvirtúa el personaje, pues en lugar de parecer una jovencita ansiosa del macho, parece una niña de precocidad anormal-, pero sobre todo, Rojas logra dar a todos los personajes, un carácter lleno de vitalidad y veracidad.

     La sorpresa: la aparición de un joven actor lleno de promesas: Braulio Zertuche. Su interpretación no es sólo correcta, sino asombrosamente sincera, válida, plena de hallazgos. Vuelve hacia él la atención del público y lo mantienen interesado siempre; sus escenas tienen vida, palpitan, y lograr esto, un actor que se presenta por primera vez en teatro, no es un hecho frecuente. Vaya para él un aplauso entusiasta, así como para Ricardo Fuentes y Ema Arvizu, quienes hacen una verdadera creación de sus “Diógenes” y “Juana” respectivamente, ambos actores alejados por algún tiempo de nuestros escenarios y ambos reconquistando al público de México. Excelente trabajo también el de Lola Tinoco y Mariela Flores, así como muy meritorio -aunque aún tienen sabor de fruta verde- el esfuerzo de Enrique Muñoz y el de Guadalupe Quiroz.