diorama
teatral |
su reputación. Inesita
Mercado: una joven que quiere ser “mercada” a toda costa. El nombre de la
protagonista: Juana, es un simple resorte para el título.
En tono
menor, Carballido aborda el tema de la aparente
contradicción entre el Ser y su Conducta. Cada personaje siente que aquello que
le acontece no corresponde a lo que él desea hacer íntimamente. Personajes
locales, frustrados en su mayoría -sólo que en lugar de tratarlos en forma
dramática, a lo Chejov, lo hace en forma caricaturesca. El tono jocoso, la hace
accesible a todo tipo de público. Las consecuencias de esa contradicción
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entre el ser y su conducta, se hacen patentes al final de la
obra, cuando los personajes son premiados con el “final feliz” que exige toda
comedia que se respete.
Carballido plantea cómo el individuo busca la felicidad por
extraños caminos pues ignora realmente lo que quiere y desea.
La
puesta en escena es una de las joyas de Xavier Rojas, por el ritmo logrado, la
elección del reparto idóneo -la única objeción que cabe es la extrema juventud
de Guadalupe Quiroz, que desvirtúa el personaje, pues en lugar de parecer una
jovencita ansiosa del macho, parece una niña de precocidad anormal-, pero sobre
todo, Rojas logra dar a todos los personajes, un carácter lleno de vitalidad y
veracidad.
La
sorpresa: la aparición de un joven actor lleno de promesas: Braulio Zertuche.
Su interpretación no es sólo correcta, sino asombrosamente sincera, válida,
plena de hallazgos. Vuelve hacia él la atención del público y lo mantienen
interesado siempre; sus escenas tienen vida, palpitan, y lograr esto, un actor
que se presenta por primera vez en teatro, no es un hecho frecuente. Vaya para
él un aplauso entusiasta, así como para Ricardo Fuentes y Ema Arvizu, quienes hacen una verdadera creación de sus “Diógenes”
y “Juana” respectivamente, ambos actores alejados por algún tiempo de nuestros
escenarios y ambos reconquistando al público de México. Excelente trabajo
también el de Lola Tinoco y Mariela Flores, así como muy meritorio -aunque aún
tienen sabor de fruta verde- el esfuerzo de Enrique Muñoz y el de Guadalupe
Quiroz.
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