diorama teatral
te juro
juana...
por mara reyes
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Teatro Granero. Autor,
Emilio Carballido. Dirección, Xavier Rojas. Escenografía,
Octavio Ocampo. Ayudante de Dirección, M. A. Miranda. Reparto: Braulio
Zertuche, Ricardo Fuentes, Ema Arvizu, Lola
Tinoco, Mariela Flores, Enrique Muñoz y Guadalupe Quiroz.
El anuncio de una nueva obra de Carballido despierta siempre un gran interés. Desde sus primeras obras, Carballido demostró una vena correlativa en nuestro medio
ambiente y época a la molieresca: crítica de
costumbres locales por medio de la carcajada, aunque en algunos casos se trate
de un trágico con máscara risueña. El comediógrafo, no conforme con una sola
fórmula, ha intentado variados caminos y diferentes técnicas para plasmar su
mensaje: primero, siguiendo el molde de la comedia clásica, costumbrista,
abundante en personajes locales y tipos y hasta con moraleja; después la
tendencia simbolista, la realista (norteamericana y socialista), la épica
brechtiana, para desembocar finalmente, en una síntesis de sus caminos ensayados,
de la que son fruto: Yo también hablo de la rosa y
ahora Te juro Juana que tengo ganas.., en la que abundan ciertos
ingredientes expresionistas, como los monólogos de cada uno de los personajes
con los que da fin el segundo acto. Así pues, nos encontramos ya frente a un
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autor en plena
madurez, asimilado a su época y dueño de una técnica propia y personal en la
que sintetiza planos sociales y anímicos, absorbiendo y proyectando las
realidades del México que le ha tocado vivir, y creando y recreando a esos
personajes frustrados y anhelantes que ha visto deslizarse por su provincia y
por su capital.
En Te
juro Juana que tengo ganas, el diálogo chispeante, lleno de
colorido, es manejado por Carballido como una
ballesta cuyas flechas siempre dan en el blanco. Como ejemplo, valga esa
descripción que hace Evangelina del marido celoso que buscaba una prueba de la
infidelidad de su mujer, retratando a todas las parejas de y hasta el momento
final, descubre que ella, Evangelina, fue una de las mujeres retratadas. Como
Tennessee Williams, Carballido da una significación
especial a los nombres de sus personajes (o al menos dichos nombres sugieren
algo relacionado con su propia personalidad) Diógenes Feria: personalidad
antípoda -a manera de sarcasmo- del griego Diógenes -o sea un “Diógenes de
feria”. Estanfor Vera: el único que “está por la
verdad”. Evangelina: Eva -ángel- el significado es obvio. Serafina: simple
ambientación, como “serafín” del Paraíso. Librado: el que se “libra” de todos
los peligros que atenten contra
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