un trabajo sumamente encomiable.
La otra objeción se refiere a la forma de hablar en extremo “intencionada” de
Queta Lavat, que recuerda la antigua escuela española
de dar énfasis a los parlamentos, forma que no va de acuerdo con la actuación
naturalista de los demás personajes.
Dos jóvenes que son un verdadero hallazgo para el teatro
mexicano son Alicia Bonet y María Cristina Ortiz, en los papeles de Madge y Millie, respectivamente. Las
transformaciones que sufren sus personajes a lo largo de la obra es realizada por estas
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dos jóvenes actrices con esmero y
adecuación.
Lola Tinoco y Felio Eliel desempeñan
sus papeles respectivos con acierto, lo mismo que Beatriz Baz y Humberto
Enríquez. La nota amable quedó a cargo de Aurora Alonso y Lucha Palacio, las
que cumplen de manera idónea con el trabajo que se les encomendó. En un papel
breve pero correctamente realizado, José Alonso completa el reparto.
Eficacísima es la escenografía de David Antón y la traducción
de José Hernández Díaz y Dimitrios Sarras, muy cuidada.
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