Resaltar búsqueda

     

 

Sigue de la página cuatro

 

víctimas: son víctimas, pero capaces todavía de buscar aquello que les permita su salvación.

     Dimitrios Sarras dirige la obra conservando siempre su tono gris, le da toques sentimentales, pero nunca melodramáticos. Y si la acción se desenvuelve con cierta lentitud es porque Inge ha querido que su obra refleje esa lentitud con la que se arrastra la vida en las pequeñas ciudades del sur norteamericano.
      Sarras dotó a cada uno de los personajes de actitudes en exacta correspondencia con su sicología, su carácter y su idiosincrasia; objetaría únicamente el no haber sido más riguroso con la dicción de su actor principal, Rogelio Guerra, quien por otra parte, en el terreno interpretativo realiza

diorama

teatral

un trabajo sumamente encomiable. La otra objeción se refiere a la forma de hablar en extremo “intencionada” de Queta Lavat, que recuerda la antigua escuela española de dar énfasis a los parlamentos, forma que no va de acuerdo con la actuación naturalista de los demás personajes.

     Dos jóvenes que son un verdadero hallazgo para el teatro mexicano son Alicia Bonet y María Cristina Ortiz, en los papeles de Madge y Millie, respectivamente. Las transformaciones que sufren sus personajes a lo largo de la obra es realizada por estas

dos jóvenes actrices con esmero y adecuación.

     Lola Tinoco y Felio Eliel desempeñan sus papeles respectivos con acierto, lo mismo que Beatriz Baz y Humberto Enríquez. La nota amable quedó a cargo de Aurora Alonso y Lucha Palacio, las que cumplen de manera idónea con el trabajo que se les encomendó. En un papel breve pero correctamente realizado, José Alonso completa el reparto.

    Eficacísima es la escenografía de David Antón y la traducción de José Hernández Díaz y Dimitrios Sarras, muy cuidada.