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diorama

teatral

Sigue de la página cuatro

 

 

en lugar de “posibiliDAD”.

“SU CUestionario de seguridad” - en lugar de “su cuestionario”.

“¿Cuál era entonces SU profesión?" -  en lugar de “¿Cuál era entonces su profeSIÓN

     Errores de esta índole, aunque en mucha menor cantidad, pude apreciar en Victor Eberg (“CONtraespionaje” en lugar de “contraespioNAje”), también en Eduardo MacGregor (“Jefe DE seguridad”,  - en lugar de “jefe de seguriDAD”) y en Ángel Merino (“ABsolutamente”, - en lugar del doble acento: "absoLUtaMENte").

     Daniel Villarán, en el papel más amable de la obra, obtiene un triunfo decisivo, es el personaje que rompe la aridez y que sirve para que el público tome un respiro; así lo entendió Rojas y así lo entendió Villarán, quien, sin llegar nunca a la exageración de los rasgos, rompe la atmósfera de tensión y recoge la gratitud del espectador.

     En una interpretación que es ejemplo de sobriedad y


eficacia
, Jorge Rado penetra en la personalidad de Edward Teller -fanático belicista-. Muy bien también Eduardo MacGregor y Eduardo Borja. José Luis Carol tuvo en contra suya un maquillaje inadecuado, pues se contrapone con la forma realista de presentar al resto de los actores, siendo Carol el único en el que el maquillaje es ostensible. Quizá en otro teatro más grande, el mismo maquillaje habría sido eficaz, no así en el teatro del Granero con sus escasas cuatro filas de butacas.

     En cuanto a la traducción de María Dolores de la Peña, se advierten fácilmente las dificultades a las que debió enfrentarse para trasladar muchos de los pasajes técnicos, y salvo dos o tres objeciones -como la de usar “lapso de tiempo” o la de no hacer la traducción de “New York”- puede decirse que supo resolver los problemas que le planteaba el texto, con sumo acierto.