diorama
teatral |
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actores noveles, trabajando junto a dos grandes actores, borren la frontera de
experiencia que los separa, sin embargo, en esta obra, no hubo frontera alguna
entre ellos. Narciso Busquets y Carlos Ancira hacen un
trabajo tan nuevo y sorprendente, como Lilia Aragón y Klainer,
lo hacen maduro y equilibrado.
Parece que en eso de dirigir bien, Alexandro es reincidente. Ahora, privando a sus actores de
todo recurso ajeno a sus propios elementos (voz, gesto), volvió a demostrar que
para ser director no se necesita una gran “producción”. Dos sillas plegadizas,
dos banquillos y una mesa. Nada en las paredes, nada en el techo, inclusive los
reflectores quedan situados a la vista del público, como para minimizar el
recurso de la iluminación... resultado: Una cátedra de dirección y cuatro de
actuación, o sea: talento por los cinco costados.
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