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    Primer programa: Kayoi Komachi Palacio de las Bellas Artes. Autor, Kannami Kiyotsugu. Tsunemasa, autor, Seami Motokiyo. Compañía: Fusao Hosho, Tadahiro Matsumoto, Izumi Mikawa, Akira Takahashi, Fusataka Homma, Atsuo Hikawa, Kan Hosho. Músicos: Hisayuki Isso, Toshihiro Sumikoma, Tadao Kamei. Asistente especial Yuichi Ejima. Intérprete: Toshiyuki Takamiya.

    Nada de lo que se pueda haber leído sobre el teatro Noh, puede dar una idea cabal de lo que es su representación. Para mí, presenciar por primera vez un espectáculo de teatro Noh, ha sido como descubrir otro mundo, más bien vislumbrarlo ya que para descubrirlo, tendría que haberlo asimilado, y no puede asimilarse un espectáculo así con una sola experiencia. Habría que participar del espíritu japonés, o al menos


diorama
teatral

teatro noh

   por mara reyes

conocerlo tan de cerca que no se sintiera uno aislado por esa invisible barrera que forman las culturas cuando difieren por la tradición, por la manera de ver el mundo, de sentir el propio yo, o de imaginar el metafísico “más allá”.

    Ver teatro Noh, equivale a entrar a un museo a admirar lo que pasadas generaciones dejaron como huella.

    Aun conociendo la mitología y la cultura griegas, quizá recibiéramos nosotros (público occidental del siglo XX) con la misma extrañeza el teatro griego anterior a Esquilo, si éste fuera representado

hoy día por una compañía que hubiera conservado inalterable aquel legendario modo de representaciones. Y podría aventurarse que incluso, ambas representaciones -teatro noh y griego- tendrían más semejanzas de las que imaginamos.

    Y no me refiero al teatro griego posterior a Esquilo, porque ya en éste existe una norma relativa al modo de desarrollo de la acción -planteamiento, conflicto y desenlace-, que no aparece en el teatro noh, en el cual no podría decirse que hay acción, tal como se entiende ésta en

 

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