diorama teatral
alcoba
nupcial
por mara reyes |
Teatro Xola. Autor, Jan de Hartog. Traducción y
dirección, Ignacio
Retes. Escenografía (¿?) Reparto: Aarón Hernán y Evangelina
Elizondo
Se ha reabierto el Teatro Xola con la comedia Alcoba nupcial del
autor holandés Jan de Hartog, obra que
no constituye una novedad, pues fue estrenada hace años
por Rafael Banquells y Carmen Montejo. Se trata de una
obra que pone a prueba la elasticidad
interpretativa de los dos actores que
toman parte en ella, pues si ya es difícil sostener la atención del público durante tres actos con sólo dos
personajes, la dificultad es agravada por el hecho de que la acción transcurre a lo largo de sus vidas, es decir, desde la juventud -el día del matrimonio de una joven pareja hasta la vejez- cuando la pareja abandona la casa donde ha vivido toda su vida.
Escrita
en un lenguaje cotidiano, que a
veces cae en lo retórico y otras en lo melodramático, la comedia parece haber sido dedicada al espectador burgues que se
identifica con las peripecias de los cónyuges,
con sus pequeñas y grandes angustias,
con sus incertidumbres, sus pesares y sus alegrías. El hecho de que el marido sea escritor es meramente ornamental, ya que
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la obra no plantea ningún problema de orden intelectual o ideológico. El protagonista podía haber tenido cualquier otra profesión y ni su mentalidad, ni la anécdota habrían sufrido ninguna alteración. El autor no
hace una crítica, sino una
condensación; trata el asunto
más con afán descriptivo que
analítico, no se detiene a
recapacitar por qué es así la
vida de la pareja, sólo que se
limita a decir que así es,
mientras deja adivinar que la
ve casi como un paradigma de
convivencia, ya que nunca hace caer a sus personajes en la tentación, con lo que les otorga
una especie de heroicidad doméstica.
Ignacio
Retes trató de expurgar la obra del meloso sentimentalismo, enderezando la acción hacia
la ironía, no obstante, la melosidad se cuela por todos los poros del texto. Evangelina Elizondo hace un tour de force para saltar la barrera del recuerdo que dejara Carmen Montejo, y aunque tiene momentos bien logrados,
hay cierta lisura en su actuación, como si
no pudiera trasponer su determinado plano; como un bajo relieve qua no llega a ser escultura. Su trayectoria sube un poco allá, pero no consigue completar la forma total de la figura. Lo menos logrado de Evangelina Elizondo es su interpretación -en
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