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diorama

teatral

    

Sigue de la página cuatro

 

acaba de concluir no se rompió la tradición. El INBA trajo al Teatro Griego Piraikon, que puso en escena Electra, de Sófocles y Medea, de Eurípides. Lo que llamó más poderosamente la atención de estos espectáculos, fueron los coros, por su precisión en el canto y en el movimiento, por su plasticidad de simetrías conectadas y la atmósfera que creaban.

     Bien está que conozcamos en México lo que se hace en otros países, ¿pero por qué no dar a conocer en otros países lo que se hace en México? Ojalá el INBA se impusiera la tarea completa y cada año enviara cuando menos una compañía teatral mexicana, con obras mexicanas contemporáneas de valor, en gira por el extranjero, para que en otras latitudes se conozca

 

 

nuestro teatro: nuestros autores, nuestros directores, nuestros escenógrafos, nuestros actores. La experiencia -muy poca- nos ha dicho, cuando alguien se ha lanzado a la aventura, que nuestro teatro tiene no sólo aceptación, sino que es capaz de ganar concursos -como en el caso del grupo de teatro de la Universidad- y de ganar admiración, como acaba de ocurrir con Carlos Ancira, quien al llegar a Moscú interpretando precisamente una obra de un clásico ruso: El diario de un loco, dirigida por Alexandro, despertó tal entusiasmo que le propusieron la filmación de una película de esa escenificación.

      En México se hace un teatro espléndido y no hay por qué ocultarlo, ni escatimarle méritos.